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Gira del presidente Xi Jinping

China, ¿a por el monopolio de América y el Caribe?

lunes 03 de junio de 2013, 10:47h
El presidente de China, Xi Jinping se encuentra de gira por América Latina y el Caribe a la caza de nuevos focos de inyección de capitales para aumentar su presencia en una región rica en materia prima, la cual ha sido capaz de competir con Estados Unidos como uno de los principales inversores en la región. El mandatario asiático inició su periplo a pocos días de que el número dos de la Casa Blanca, Joe Biden, visitase Colombia, Brasil y Trinidad y Tobago, y tras darse a conocer la venta de la estadounidense Smithfield Foods, el mayor productor de carne porcina en el mundo, a la empresa china Shuanghui International.
El presidente chino, Xi Jinping, se reunió este domingo en Trinidad y Tobago con varios líderes de Estados del Caribe anglófono que mantienen relaciones diplomáticas con su país, con el objetivo de estrechar lazos económicos y culturales con ellos.

Con estas reuniones concluirá su estancia en Trinidad y Tobago y partirá, junto a su esposa, Peng Liyuan, y una delegación de funcionarios, hacia Costa Rica, su único aliado diplomático en Centroamérica, y desde hace tan sólo seis años, en los que el gigante asiático ha insuflado multimillonarias inyecciones de capital en ese país.

En la primera visita de un presidente chino al Caribe anglófono, Xi está aprovechado para mantener encuentros bilaterales con líderes de varios de los pequeños Estados que integran el Caribe anglófono, del que, en palabras del propio mandatario chino, el gigante asiático es "un socio económico fundamental".

En ese sentido, Xi expresó su compromiso de seguir estrechando lazos económicos con el Caribe anglófono y aseguró estar listo para trabajar con todos los Gobiernos de la región.

Sin embargo, el presidente chino sólo se reunirá durante su estancia en Trinidad y Tobago con los territorios que respetan la política de "una sola China", por la que, según el gigante asiático, la isla de Taiwán es una "provincia rebelde" y no puede ser reconocida como un Estado independiente.

Así, entre el sábado y el domingo se reunió con los mandatarios de Antigua y Barbuda, Barbados, Bahamas, Dominica, Granada, Guyana, Surinam y Jamaica, aunque por el momento no han trascendido muchos detalles sobre la marcha de las reuniones.

Algunos de esos países caribeños también han recibido en los últimos años millonarias inversiones chinas, muchas de ellas para la construcción de infraestructuras vinculadas a la industria turística.

Este mismo fin de semana Xi anunció que China ha concedido un préstamo a Trinidad y Tobago de 250 millones de dólares para levantar un hospital infantil, y se comprometió a enviar a distintos lugares del Caribe anglófono un centenar de voluntarios profesionales de la medicina durante los próximos tres años.

Entre otros, Xi se ha reunido con Baldwin Spencer, el primer ministro de Antigua y Barbuda, un territorio con el que China tiene relaciones bilaterales desde hace tres décadas.

Aprovechando el 30 aniversario de esas relaciones, Xi animó a Spencer a estrechar aún más esos lazos, expresó su interés en "aprender el uno de otro" en cuestiones medioambientales y ecológicas, y recordó que previsiblemente Antigua y Barbuda presidirá la 68 sesión de la Asamblea General de la ONU.

La presidencia de la asamblea es rotatoria y este año le toca al área de América Latina y el Caribe, cuyos Estados miembros han consensuado presentar como candidato único a Antigua y Barbuda de cara a la elección formal, que tendrá lugar el próximo 14 de junio.

Tras la reunión, Spencer expresó su esperanza de que China "refuerce la cooperación" con su país en materia económica, comercial y cultural y valoró lo que hasta la fecha el gigante asiático ha hecho por Antigua y Barbuda y por gran parte del Caribe anglófono.

En la actualidad, Taiwán mantiene lazos diplomáticos con 23 países, 12 de ellos situados en Latinoamérica y el Caribe, y Taipei no objeta a que estos países mantengan lazos económicos y civiles con China, pero ni Taipei ni Pekín aceptan el doble reconocimiento.

Entre los Estados del Caribe anglófono que tienen lazos diplomáticos con Taiwán se encuentra Santa Lucía, San Cristóbal y Nieves y San Vicente y las Granadinas.

Esta división demuestra la incapacidad de los miembros de la Comunidad del Caribe (Caricom) para consensuar una política única con respecto a esta controvertida cuestión, algo que les podría resultar de ayuda para captar más inversiones extranjeras, tan necesitadas por sus respectivas economías.

China es el tercer inversor más importante en América Latina y el Caribe y, mientras que en el Caribe anglófono -al igual que en el resto del mundo- crece la demanda por los productos chinos, Pekín busca en esta región materias primas y recursos energéticos, como el gas natural y el betún de Trinidad y Tobago, la madera y minerales de Guyana o la bauxita de Jamaica.

Este martes el mandatario chino partirá rumbo a Costa Rica para sostener un encuentro con la presidenta Laura Chinchilla, a fin de reforzar los lazos bilaterales y comerciales con el país centroamericano, para luego partir con dirección a México en donde se reunirá con su homólogo Enrique Peña Nieto.

La gira de Xi Jinping, coincide tras el viaje del número dos de Estados Unidos, Joe Biden por Colombia, Brasil y Trinidad y Tobago la semana pasada, y con la incertidumbre que ha generado en el país norteamericano la venta de Smithfield Foods, el mayor productor de carne porcina en el mundo, a la empresa china Shuanghui International, por casi 5.000 millones de dólares al contado.

Durante 87 años, la empresa con sede en Smithfield, una zona rural en el sureste de Virginia, ha llevado a millones de hogares estadounidenses sus legendarios productos, como el tocino, las chuletas de cerdo y salchichas ", bajo marcas tan prestigiosas como Smithfield, Farmland y Eckrich.

La empresa, que cría 15,8 millones de cerdos al año en sus 460 granjas en todo EE.UU., anunció el miércoles pasado la venta a Shuanghui, con sede en Hong Kong, momento en el que sus acciones se dispararon en un 28% para cerrar a 33,35 dólares.

Si los accionistas y los reguladores federales aprueban la operación, cifrada en unos 4.700 millones de dólares al contado -algo que podría ocurrir en cuestión de semanas-, Smithfield comenzará a saciar muy pronto el apetito de China, que ha cuadruplicado su consumo de carne en los últimos 30 años. Lo que supondría la mayor adquisición de una empresa de EEUU por parte de otra procedente de China.

Desde 2004, otras compañías del gigante asiático han adquirido empresas estadounidenses, como International Lease Finance, AMC Entertainment, IBM (su división de computadoras personales), e Intergen.

Se calcula que, solo en la última década, empresas chinas han comprado cerca de 650 compañías en EE.UU., por un importe cercano a los 25.400 millones de dólares, según datos de la cadena de radio pública NPR.

Quienes apoyan la operación la describen como una gran apuesta en la que todos ganan, porque China cuenta con una creciente clase media, una economía al alza y es el mayor consumidor de carne porcina en el mundo: Smithfield respondería así a una creciente demanda y Shuanghui se beneficia de la calidad y seguridad de sus productos.

Sus detractores, incluyendo grupos defensores de los consumidores y legisladores con fuerte vena proteccionista, temen que una mayor exportación a China pueda producir un alza en los precios de los alimentos en este país, o que Shuanghui intente vender sus productos en EEUU.

Una fuente cercana a las negociaciones, que pidió no ser identificada, argumentó a Efe que esos temores carecen de fundamento. "Esto es solo un negocio de exportación, nada más. Todo quedará igual: las operaciones de la empresa, los empleados, la gerencia, todo quedará intacto, y no habrá ninguna importación de productos cárnicos de China", precisó.

"Smithfield responde a la mayor demanda de cerdo que hay en Asia, y Shuanghui ha hecho las inversiones necesarias en camiones refrigerados y otras infraestructuras para mantener la calidad del producto. Esto beneficiará a los granjeros y productores de EEUU, que ahora tendrán un mayor acceso al mercado chino", enfatizó.

Poco antes de que la operación alcanzase la velocidad de crucero, Shuanghui anunció en su página web que había cancelado los negocios que mantenía con productores que usan contaminantes y despejar así las dudas que existían sobre la calidad de su producción.

En 2011, se había descubierto que una subsidiaria de la empresa china había usado el aditivo clenbuterol en algunos de sus productos porcinos.

Pero antes de descorchar el champán, la venta deberá aún ser evaluada por el Comité de Inversiones Extranjeras en EEUU (CFIUS, en inglés), un panel intergubernamental que revisa las transacciones foráneas con implicaciones de seguridad nacional en este país.

En declaraciones a Efe, Mark Plotkin, un abogado especialista en servicios financieros, seguridad nacional y los trámites del CFIUS, dijo que las partes se sometieron s esa revisión voluntaria "precisamente porque anticiparon una posible objeción a la venta".

"En un caso como éste, donde hay grupos preocupados por la seguridad de la cadena alimenticia, CFIUS consultará al Departamento de Agricultura, y analizará si hay granjas cerca de instalaciones militares... no veo obstáculos y creo que la venta saldrá adelante", vaticinó Plotkin, de la firma Covington & Burling.

Un portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, dijo esta semana que no podía comentar la venta de Smithfield pero que, en general, el presidente Barack Obama alienta las inversiones extranjeras directas para ampliar las oportunidades económicas en EEUU.

"Una de las cosas que ha dicho el presidente (Obama) es que apoyamos los esfuerzos de entidades extranjeras de invertir en EE.UU., y que este tipo de inversión extranjera, en general, es un fuerte espaldarazo al tipo de infraestructura que tenemos en este país en lo que se refiere a instalaciones, tecnología y trabajadores", dijo Earnest.

de acuerdo con el portavoz, probablemente la transacción ni siquiera forme parte de la agenda del encuentro que Obama y su homólogo chino, Xi Jinping, celebrarán en California, entre el 7 y 8 de junio próximos.