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Copa Confederaciones 2013

El Brasil más presionado de la historia lidera a los rivales de la Copa Confederaciones

viernes 14 de junio de 2013, 22:43h
La Copa Confederaciones 2013 arranca este sábado con la edición más potente desde su fundación en 1992. La actual campeona del Mundial y la Eurocopa, España, está considerada como el mejor equipo que ha pasado por este torneo. Además, gigantes del balompié como Uruguay e Italia suman competitividad a la selección anfitriona: Brasil. El Imparcial analiza a los rivales de la selección española en su cita con la historia. Por Diego García
La batalla que el combinado dirigido por Vicente del Bosque afronta a partir de este domingo con el objetivo de conquistar el único trofeo que se ha resistido al ciclo glorioso que arrancó en 2008 se presenta más complicada de lo que el prestigio de la Copa Confederaciones pudiera sugerir. Si bien España ha llegado a Brasil con el rol de favorito sobre la espalda -y con algunas dudas internas- no resulta razonable caer en la euforia por el nombre de los tres primeros contendientes que lucharán con nuestra selección en la primera fase del torneo.

La brega incansable, el hambre de dar la campanada y una mejor condición física representan los hándicaps que se cruzarán en el camino del conjunto nacional en su debut. Ningún equipo regalará espacios a Xavi, Iniesta y Silva para que exhiban su superioridad técnica con comodidad. En consecuencia, la concentración debe permanecer en la intensidad adecuada para no sufrir algún susto que surja fuera de la hoja de ruta.

Toda vez que la campeona del Mundial de Sudáfrica supere la encerrona de la fase inicial, deberá medir sus fuerzas, talento y cansancio ante los supervivientes del grupo más potente que ha conocido este campeonato. La nómina de huesos figura liderada por el gigante anfitrión, Brasil, seguido de la renovada y siempre competitiva Italia, la rocosa selección azteca y el impredecible rendimiento de Japón.

El Imparcial pasa revista a continuación a los participantes en la Copa FIFA Confederaciones 2013, que lucharán por obstaculizar el trayecto que separa a España de completar su legendario lustro con el único trofeo que no brilla, todavía, en su lustroso palmarés.



Brasil: buscando una identidad y estrellas para sobrevivir a la presión del Mundial
El estado actual de la canarinha es fiel reflejo de la organización del campeonato de 2014. La seleçao y el comité organizador se encuentran inmersos en una frenética lucha por localizar la fórmula que evite el ridículo -deportivo y en lo que a infraestructuras se refiere- a un año del evento más importante del presente siglo para el cuna del talento futbolístico. El despido del entrenador Mano Menezes en noviembre de 2012 -tras el fiasco en los juegos de Londres y la Copa América, eliminados en cuartos ante Paraguay- ha forzado un cambio de rumbo absoluto. Luiz Felipe Scolari ha tomado las riendas de este proyecto de urgencia. Un plan B que no ha encontrado un líder ofensivo tras el descarte de Kaka y Ronaldinho por el flagrante descenso en el rendimiento de ambos.

Neymar, el flamante nuevo candidato a heredar el trono de Pelé, está llamado a evitar el fracaso con papel protagonista. El delantero del Barcelona, estrella absoluta en el ámbito doméstico, todavía no ha sabido llevar a su selección a la gloria. Ese parece ser el principal problema de Brasil: focaliza su progreso en la figura de un solo jugador. Detrás del ex jugador del Santos se compone una terna de futbolistas exquisitos y de prometedor futuro con el regateador Lucas Moura, el goleador Leandro Damiao y el mediapunta del Chelsea Óscar. Cualquiera de estos nombres disfruta de la calidad para romper un partido.

Pero el joga bonito que les condujo a ganar 3 Confederaciones ha quedado atrás con la llegada de Scolari. Felipao quiere repetir el esquema ordenado con el que ganó el último Mundial del palmarés brasileño: defensa, equilibrio y pocas concesiones a la improvisación creativa. Los líderes en el terreno de juego componen la zaga y la línea retrasada del centro del campo. Thiago Silva, David Luiz, Dani Alves, Marcelo -o el colchonero Filipe Luis- y el todoterreno laziale Hernanes conforman la columna vertebral del equipo carioca. La calidad del equipo queda fuera de duda, cualquier delantero resuelve un partido en cinco minutos, pero no es el momento de salirse del guión. La presión es absoluta a doce meses de acoger el Mundial y la sombra del Maracanazo de 1950 sigue siendo alargada. Brasil, en este torneo, es imprevisible.



Italia: talento y conflictividad en la primera azzurra que reniega del catenaccio
Cuando Italia perdió con rotundidad ante España en la final de la Eurocopa del pasado año, muchos hubieran pensado que su apuesta por olvidar la defensa como forma de concebir el fútbol en el país transalpino se cerraría en aquel preciso instante. Pero la revolución italiana sigue vigente y los resultados empiezan a acompañar. La azurra no reniega de la posesión del balón, se gusta con la generación de talentos que estabiliza Pirlo y siguen contando con la solidaridad de esfuerzos y la mentalidad competitiva en su adn.

Cesare Prandelli se ha empeñado en aprovechar la calidad técnica de sus atacantes en pro de aportar más colorido al paisaje del calcio y la jugada no ha podido salir mejor. El vestuario, mezcla de veteranía y juventud, crece convencido de que este estilo catapultará a esta selección a algún logro tarde o temprano y la confianza en el proyecto ya es absoluta. La fuerza del colectivo sigue resultando la principal baza pero el aliño de la delantera a la fórmula ejecuta el salto cualitativo necesario para volver a combatir por la gloria.

Los argumentos de este combinado cuentan con tradición y novedades que convierten la idea de Prendelli en irresistible. No será fácil que Italia ceda muchos goles con el eterno Gianluigi Buffon bajo palos y la red defensiva formada por Chiellini, Bonucci, Maggio, Barzagli, De Rossi y compañía. Por delante, nace la creatividad con Pirlo y Montolivo, se desarrolla el equilibrio con Marchisio, Candreva y Aquilani y el frenesí artístico explota con la clase de Giovinco y la impredecible concentración de las estrellas del equipo: Mario Balotelli y Stephan el Saharawy. La delantera del Milan goza de la capacidad letal de los grandes dúos del panorama internacional. Su juventud, aunado al carácter rebelde de los genios precoces, ejerce de guinda y castigo para el colectivo. Como en casi cualquier torneo, no se considera lógico descartar un entorchado italiano.


Uruguay: el último servicio de la generación que volvió a ilusionar a este gigante histórico
El Mundial de Sudáfrica inició el ciclo ganador de la selección charrúa dirigida por el maestro Óscar Wáshington Tabárez. El serio y organizado bloque uruguayo llegó a las semifinales del torneo de 2010 y concluyó su crecimiento arrollando en la Copa América del siguiente año. El equilibrio y el compromiso por unos colores resultaron decisivas para un colectivo en el que el mejor Diego Forlán marcaba las diferencias.

Pero el paso del tiempo no ha perdonado a adalides de la celeste como Lugano, Godín, Gargano y Pereira. El descenso físico de estos futbolistas ha mermado la necesaria intensidad defensiva con la que Uruguay impuso si ley a rivales de mayor calidad. El relevo generacional cuenta con herederos aventajados en la brega y la pulcritud táctica como Martín Cáceres, Coates y el “Cebolla” Rodríguez. El gol y las dosis de calidad deberían llegar de Edison Cavani, Luis Suárez -el dúo de delanteros por el que se pelea Europa-, Abel Hernández y Nicolás Lodeiro. Sin embargo, estos nombres todavía no han rendido como dignos sucesores en la nacional charrúa.

El rendimiento de este histórico gigante viene directamente afectado por la forma física de su columna vertebral. Si la potencia acompaña a la voluntad de sacrificio, España sufrirá para liderar el grupo B en la primera fase del torneo y Uruguay ganará enteros para salir reforzado de este aperitivo brasileño. Si por el contrario, el entramado táctico se ve afectado por el cansancio, el bloque latinoamericano repetirá los apuros con los que transita por la fase de clasificación para el Mundial de 2014.


México: un bloque joven y rocoso con hambre de protagonismo
El equipo azteca que ha desembarcado en Brasil llega con la incógnita de comprobar cuál será su rendimiento tras haber arrollado a Estados Unidos en la final de la Copa de Oro y sufrir en la fase de clasificación para el Mundial de 2014 ante rivales inferiores. Pareciera que el vestuario mexicano se concentra solo en las grandes citas y esta lo es. De hecho, la Copa Confederaciones que la tri le ganó a Brasil en 1999 sigue figurando en un lugar destacado en su palmarés y en el honor del pueblo. Este trofeo no es uno más para México.

El equipo norteamericano está conformado por retazos de la generación dorada que lideran Giovani Dos Santos, “Chicharito” Hernández, Andrés Guardado, Javier Aquino e Hiram Mier. La calidad de estos futbolistas se une a la capacidad competitiva y experiencia del meta Ochoa, el zaguero Salcido, los centrocampistas Torrado y Reyna y el caza goles De Nigris. El seleccionador De la Torre ha confeccionado un bloque que busca la cohesión idónea en la Liga Mexicana. La mayoría de sus piezas juegan allí. Sin embargo, no ha logrado todavía el compromiso deseado por su vestuario. La pelea y el hambre de victoria juegan un papel identitario en esta selección mexicana.


Japón: el campeón asiático sigue quemando etapas antes de asentarse en la élite
La selección nipona vive en esta década los réditos del trabajo gris del siglo pasado. El fútbol caló hondo en el deporte asiático pero no se preparaba a los jugadores con conocimientos profundos de balompié. Estrellas locales como Hidetoshi Nakata mostraban sus carencias tras dar el salto al Viejo Continente. Pero aquella travesía por el desierto muestra ahora sus réditos. Bajo la tutela del italiano Alberto Zaccheroni, Japón ha logrado recuperar el mando en la Copa Asiática y ha empezado a exportar jugadores con garantías.

El conjunto japonés crece en base al orden táctico y la intensidad física que ha imprimido su seleccionador desde que tomó el mando del vestuario. La calidad del centrocampista del United Shinji Kagawa y la capacidad goleadora de Okazaki (Stuttgart) actúan como elementos ejecutores del equilibrado bloque. El país del sol naciente parece haber colonizado la Bundesliga -con ocho internacionales jugando en Alemania- y, por extensión, el continente europeo -14 de los 23 convocados juegan aquí-, con lo que el nivel competitivo del equipo azúl ha crecido de manera considerable. La oposición nipona -a la que hay que añadir el cañón de Keisuke Honda- en el Grupo A podría resultar decisiva.


Nigeria: las Súper Águilas vuelven a la Confederaciones con más ilusión que opciones
El campeón de la Copa África de enero llega a este torneo como extra. El nivel de los cuatro gigantes del campeonato se eleva muy por encima de esta aguerrida selección nigeriana. La exuberancia física sobre la que cimentaron el triunfo en uno de los torneos africanos más disputados que se recuerdan, sigue arrinconando la preparación táctica con lo que las lagunas defensivas continúan mermando las opciones de la selección absoluta.

Con Obi Mikel como jefe de operaciones en la medular, Nigeria compone su equipo con la velocidad frenética por las bandas -carril donde destaca la presencia de Victor Moses- y la astucia goleadora de la joven perla Emenike. Las Súper Aguilas siguen sin encontrar la calidad de antecesores ilustres como Okocha, Finidi o Amokachi, por lo que parece lejana la posibilidad de ver una actuación destacada del campeón africano fuera del continente negro. Sin embargo, no resulta desdeñable la opción de que este equipo arranque algún punto a España o Uruguay en la primera fase si el físico se impone como factor determinante en Brasil.

Tahití: una debutante que vive la Confederaciones como una inesperada ensoñación
La selección oceánica todavía no ha despertado de su triunfo en la Copa de Naciones de la OFC de 2012. Ganaron todos los partidos del torneo culminando el hito histórico de su balompié. La eliminación en la fase de clasificación para el Mundial de Brasil no empaña, en modo alguno, la gloria alcanzada el pasado año. Para este equipo, la experiencia de medirse a España o Uruguay representa un sueño que nadie podía prever.

Tahití es, con notable distancia, el rival más flojo del campeonato. El aspecto físico destaca en las prestaciones de un bloque con serias carencias organizativas y de carácter competitivo. Tan solo un futbolista juega fuera de la liga local y este apartado marca los límites de esta selección en la Confederaciones. Destaca el prometedor arranque de carrera -entendido en el contexto oceánico- de los jóvenes Faatiarau y Tehau, amén de la experiencia europea del central Vahirua. Los pronósticos les otorgan muy pocas opciones de anotar algún gol en el torneo.
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