La selección española debutó en la Copa Confederaciones con una brillante victoria ante Uruguay. Bajo el mando de Fábregas, Xavi e Iniesta, la actual campeona de Europa exhibió la mejor versión de su juego combinativo. Del Bosque apostó por Soldado y éste no defraudó. Un gol del valencianista y otro de Pedro sentenciaron el partido en un primer acto para el recuerdo. Luis Suárez apretó el marcador con un lanzamiento de falta sublime. Primeros tres puntos para el bloque nacional que ha demostrado merecer el cartel de favorito.

El estadio
Arena de Pernambuco acogió el primer partido de la selección española en la
Copa Confederaciones de Brasil. El debut del mejor equipo nacional de la historia en la batalla por conquistar el
único trofeo que se ha resistido a este lustro legendario, amén de significar los tres primeros puntos en juego del torneo, medía el estado físico y mental de un vestuario muy castigado por las obligaciones del calendario de club.
Uruguay, campeona de América, representaba el primer desafío serio para España tras el enfrentamiento de París. Sobre la mesa figuraban algunas
dudas tácticas y, sobre todo, de rendimiento colectivo, tras los últimos amistosos desconcertantes.
Vicente del Bosque diseñó un guión agresivo con dos variantes sorprendentes. Decidió
despojarse del doble pivote en el centro del campo para apostar por un
delantero centro. El movimiento, que dejó
fuera Javi Martínez y a Silva, pretendió abrir la red tejida por el entrenador rival para colapsar el centro del campo y achicar espacios. Con un punta fijo que obligara a los zagueros rivales a permanecer en el borde de su propia área, los espacios entre las líneas de presión y la retaguardia crecerían. Era menester entregar la titularidad a
Roberto Soldado para jugar ese rol. Para acompañar al punta en las labores de llegador, Del Bosque eligió a
Cesc, que por fin jugaba en la posición que le hizo capitán del Arsenal.
Casillas ocuparía la portería.
Óscar Wáshington Tabárez estableció la hoja de ruta que ha permitido a los
charrúa reconquistar el brillo histórico perdido. Planteaba una lucha de estilos de manual, en la que la presión e intensidad colectiva en defensa debía permitir robar balones y gozar de llegadas a la portería española con transiciones rápidas. Para ello, formó de salida con
Luis Suárez y Cavani por delante de una terna de jugadores ordenados que liberaran a Gastón Ramírez, el encargaron de lanzar a los dos atacantes más codiciados del viejo continente. La zaga permanecía con los nombres habituales.
Repliegue, ardor físico y salidas veloces.
Así salieron ambos equipos al descuidado terreno de juego. Un tapete que ofrecía sectores en los que la hierba brillaba por su ausencia -situación que refleja las lagunas organizativas que todavía afligen a Brasil y que provocaron que Uruguay no pudiera acceder a se centro de entrenamiento hasta un día antes del partido, o que cientos de aficionados entraran tarde al estadio por haberse perdido la llave de una de las puertas del coliseo de Recife-. Sin embargo, las protestas que azotaron los exteriores del estadio y esta amalgama de inconvenientes quedaron en un segundo plano cuando
España arrancó el partido desatando una sinfonía colectiva que recordó a citas míticas de la historia reciente del balompie patrio -véase la final de la pasada Eurocopa ante Italia o las semifinales del campeonato de 2008 ante Rusia-.
Hacía tiempo que el aficionado a este deporte no saboreaba de un rendimiento similar. Una oda a la apuesta estética de este deporte. Uno de esos despliegues que convierten a los incrédulos a la religión del fútbol. De la mano de
Xavi, Cesc e Iniesta, la orquesta española enamoró al público brasileño con una ejecución perfecta de la partitura ideada por Del Bosque.
Fábregas aprovechaba los espacios creados para trazar diagonales entre líneas que el radar uruguayo no detectaba. Fruto de este
juego ambicioso de toque -con más del 70% de la posesión, esta vez, más vertical que de costumbre-
y recuperación llegó la tormenta de ocasiones. España abrió fuego con un chut al poste de Cesc en el minuto 10 de partido. Seis después llegó un chut de Iniesta desde la frontal que detuvo con dificultades Muslera.
En el 20, el muro charrúa no aguantó más la tormenta nacional.Pedro cazó desde la frontal un rebote tras saque de esquina. Remató de volea sin pensárselo, con esa astucia que ha mantenido al canario como un destacado titular de esta selección de ensueño.
Su golpeo frenético rozó en la pierna de Lugano y se coló en la meta lationamericana sin que Muslera pudiera evitarlo. España coronaba el arranque de partido mas agresivo que se recuerda con su primer golpe del campeonato.
Uruguay trató de mantener la compostura, sabedor del veneno de sus atacantes y del peligro propio en las jugadas a balón parado. De hecho, sabedor del valor de la paciencia, intentó cambiar el esquema del encuentro
provocando faltas, soltando algún que otro manotazo -con Cavani y el "
Cebolla" Rodríguez como autores- y llegando por primera vez a la portería de Casillas con una
falta botada por Luis Suárez que Cavani peinó a las manos del meta español. 
Pero tan solo fue un oasis en el desierto. El ritmo combinativo de la selección española y los espacios creados por la posición de Soldado habían desencajado su red de seguridad.
Xavi rozó la escuadra tras un saque de falta frontal en el minuto 26 y, cinco más tarde, el delantero del Valencia redondeaba su actuación con el segundo gol del partido. Iniesta lanzó la contra letal y
Fábregas le dio forma tras recibir, amagar en la frontal -engañando a dos zagueros-
y dejar solo a Soldado para el mano a mano con el portero.
El delantero no perdonó y mando a la red su primer intento. España sentenció su debut en media hora para el recuerdo.
Piqué pudo sellar el 3-0 antes del descanso con un remate tras córner de Xavvi que Muslera detuvo tras una briillante reacción de reflejos. Se bajó el telón del primer acto con la mejor actuación que ha visto este torneo hasta el momento.
Tabárez movió el banquillo con la firme convicción de poder volver al partido. La
superioridad física celeste debía imponerse tarde o temprano y para ahondar en esta teoría quitó a un desaparecido Ramírez para dar entrada González, un trabajador más. El segundotiempo arrancó con Uruguay subiendo líneas y ejecutando una presión más intensa, pero Cesc e
Iniesta estaban iluminados y volvían a encerrar a los latinoamericano. El jugador de Albacete abrió fuego tras
deshacerse de dos rivales en la frontal del área con una sutil pisada de balón y golpeo al área que se fue desviado por poco.

El técnico uruguayo dio entrada entonces -minuto 62- a
Lodeiro, el segundo paso de su plan:
quitó músculo para buscar una mayor posesión de balón en el centro del campo. La
intensidad española sin balón disminuyó como lógica consecuencia de la ventaja y los actuales campeones de América dieron un paso al frente.
Comenzó la batalla entre la anestesia de la Roja y la brega charrúa. Con ello descendió el ritmo de partido.Pedro remató fuera una fina combinación entre Alba, Cesc e Iniesta justo antes de que Tabárez culminara su plan.
Diego Forlán entró en el 68 para tratar de enganchar a Uruguay al partido con más presencia atacante. Se fue el
Ruso Pérez, uno de los "perros de presa" de la medular . Cinco minutos después comenzaron los réditos del ajuste uruguayo. El propio Forlán
disparó una falta desviada y el "Cebolla" buscó la meta de Casillas con un intento sin éxito desde la frontal en el 74.
El paradigma había cambiado y
Del Bosque reaccionó un minuto más tarde.
Dio entrada a Javi Martínez para cerrar el choque con el doble pivote que calmara las intentonas rivales, a costa de sacrificar la posesión de balón con la marcha al banquillo de Xavi. Con
Cazorla, el meciocentro del Bayern y
Mata en el campo agonizaba el debut español. El desacierto de Uruguay sentenciaba sus opciones de volver a tiempo al partido. La anestesia del combinado patrio surtía efecto. Sin embargo, antes de que el colegiado pitara el final,
Luis Suárez, combativo durante los 90 minutos,
marcó su nombre en la red de Casillas con un golpeo espectacular en lanzamiento de falta directa. Imprimió al balón una rosca desde la frontal que se coló pegado al poste. El meta madridista no tuvo opciones.
Pero el golazo de Suárez llegó en el minuto 87 y el
partido ya tenía su destino marcado desde la primera media hora. España ha mostrado a los aspirantes de este campeonato que ya ha desembarcado en Brasil. Vicente del Bosque innovó en su propuesta para lanzar el rendimiento del estilo nacional hacia su grado absoluto. La exhibición nacional no solo ha confirmado con argumentos su cartel de favorito, sino que, además, no habrá ya opción de que algún analista descarte a nuestra selección como candidata privilegiada para conquistar su segundo Mundial en 2014.