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llenó garrafas y las guardó en el maletero

Bretón compró 250 litros de gasóleo antes de perder a los niños

jueves 20 de junio de 2013, 13:07h
José Bretón compró en las dos semanas previas a la desaparición de sus hijos 250 litros de gasóleo. Además, según empleados de la gasolinera donde repostaba la última vez que acudió llenó "dos o tres" garrafas con el combustible y las introdujo en el maletero.
José Bretón, acusado de matar a sus hijos en Córdoba, adquirió en las dos semanas previas a la desaparición de los pequeños 250 litros de gasóleo y la última vez que repostó, el 7 de octubre de 2011, llenó "dos o tres" garrafas con el combustible y las introdujo en el maletero.

Así lo han manifestado empleados del establecimiento donde el acusado repostaba, en sus comparecencias en el juicio que se celebra contra Bretón, acusado de quemar a sus hijos en una hoguera que supuestamente prendió con el gasóleo en su finca de Las Quemadillas.

Bretón repostó en ese establecimiento, dedicado al suministro para transportistas autónomos o taxistas, después de que un vecino de la urbanización donde vivía en El Portil (Huelva) y que trabajaba en ese surtidor le presentara al dueño para que pudiera adquirir gasóleo a mejor precio. Fue este trabajador quien le ofreció la posibilidad de repostar en ese lugar para ahorrarse entre 10 y 15 céntimos por litro.

La primera vez que repostó llenó el depósito del coche, pero no se llevó garrafas, según el vecino, quien ha reconocido sentirse engañado y "utilizado" cuando se enteró de que el acusado tenía garrafas de gasóleo.

Otro de los empleados ha explicado que el 7 de octubre, el día anterior de la desaparición de los niños, le llenó algunas garrafas, "entre dos o tres", y las metió en el maletero.

Por su parte, la administrativo de la empresa ha asegurado que el día 7 cobró a Bretón 80 euros por el gasóleo, aunque no vio si se llevó garrafas, y ha subrayado que llegó muy pronto al surtidor, justo después de dejar a los niños en el colegio y la guardería.

La empresa entregó cuatro facturas a la Policía de las otras tantas veces que repostó desde el 15 de septiembre. Así, el 19 de septiembre de 2011 repostó 29 litros; el día 23 de ese mes, 70; el 3 de octubre, 76, y el 7 de ese mismo mes, 75.

Excesivo control
En la sesión de este jueves del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Córdoba contra Bretón han declarado también algunos amigos del acusad, quienes han considerado imposible que el procesado perdiera a los niños en un parque de la ciudad, como él ha mantenido, porque siempre estaba pendiente de ellos y los controlaba de forma excesiva.

Entre los amigos de Bretón, uno de ellos, que coincidió con él en la misión militar en Bosnia y que ha definido al acusado como "muy listo", ha relatado que ya desde el primer momento le pareció raro que se le despistaran los niños porque siempre estaba pendiente de dónde estaban.

Precisamente, este amigo estuvo con Bretón en los primeros momentos de la supuesta desaparición y cada vez que le preguntó al acusado cómo había perdido a sus hijos, éste le respondía: "me he despistado y se me han perdido".

A este amigo le sorprendió mucho que Bretón permaneciera "excesivamente tranquilo" en esos momentos, al igual que otros miembros de la familia del acusado, pero hasta que no hallaron los supuestos huesos de los niños en la hoguera siguió creyendo la versión del procesado.

Otro amigo, con quien Bretón trabajó varios años y con el que mantenía una relación de amistad, también ha asegurado que le pareció "raro". "Me extrañó un poco porque él estaba muy pendiente, siempre mirando por dónde iban los niños", ha subrayado.

Madres de compañeros de guardería de los niños han definido a Bretón como un buen padre, volcado con sus hijos, aunque "excesivamente protector".

Responsables de la guardería han corroborado estas manifestaciones, si bien han recordado que, frente a la actitud habitual del resto de los padres, Bretón entraba en alguna ocasión al aula de la guardería para comprobar el estado de la botella de agua de su hijo que usaba semanalmente.

Coartada
La sesión de este jueves ha concluido con la declaración de una ex novia de un amigo de colegio de Bretón, a la que no veía desde hace muchos años y con quien quiso retomar una amistad el día anterior a la desaparición de Ruth y Jose, de 6 y 2 años en ese momento.

Con la excusa de pedirle el contacto de ese amigo para una fiesta del colegio, Bretón la llamó el 7 de octubre y después intentó quedar con ella el mismo día de su detención.

Bretón retrasó algunas horas la cita y ya cerca de las 22.00 horas del 17 de octubre, la última hora a la que habían quedado, la llamó al teléfono móvil para anular el encuentro porque estaba "colaborando con la Policía" y le "seguía la Guardia Civil".

La mujer ató cabos, según ha dicho, y le preguntó si él era Jose Bretón, a lo que éste respondió: "ya hablaremos". La testigo no ha descartado que Bretón quisiera quedar con ella y entablar una relación para tener una coartada.

De hecho, María del Reposo Carrero, abogada de la acusación particular, se ha mostrado convencida de que el acusado espió a esta antigua amiga para utilizarla de coartada.

En declaraciones a los periodistas, Carrero ha reconocido que no encuentra otra explicación al hecho de que Bretón quisiera localizar a esa mujer justo el día anterior a la desaparición de los pequeños y la llamara en días posteriores para citarse con ella.

Según Carrero, Bretón llevaba tiempo preparando la coartada y, por eso, había espiado a la mujer e, incluso, sabía cuál era su nuevo coche tras catorce años sin verla. Además, se ha referido al gasóleo que adquirió Bretón en dos semanas, unos 250 litros, que era una cantidad "desproporcionada" para ir y volver a Córdoba.
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