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Hacia la honradez y la eficacia en la gestión pública

David Ortega Gutiérrez
martes 02 de julio de 2013, 20:22h
Algo se mueve en el panorama político español en los últimos meses, a tenor del resultado de las encuestas que diferentes medios están publicando. Parecen consolidarse dos tendencias claras, a nivel de política nacional. Primera, PP y PSOE se desinflan paulatinamente, más el segundo que el primero, pues el PP a pesar de que pierde expectativas de voto, disfruta de una situación inmejorable desde la perspectiva del poder actual que ejerce, ni el PSOE de 1982 tuvo tanto poder en CC.AA y Ayuntamientos importantes. Por el contrario, el Partido Socialista vive una situación realmente delicada, desconocida en los años que vivimos desde la llegada de la democracia en junio de 1977. En cualquier caso, se puede afirmar que el bipartidismo va a menos y ya no parece que funcione el tan perverso voto útil, que los españoles empiezan a percibir como bastante inútil, ante la situación presente que estamos padeciendo.

La segunda tendencia que se está confirmando es el ascenso de los otros dos partidos de ámbito nacional: UPyD e IU. Mientras que entre el PP y el PSOE pasarían con dificultades del 50 % de los votos -tradicionalmente superaban el 80 %-, UPyD e IU sobrepasan el 30 % de los sufragios -cuando solían superar el 10 % de los votos bastantes raspaditos. Se podría afirmar que la tendencia pues pasa de un bipartidismo imperfecto dominado por el PP o el PSOE, con o sin mayoría absoluta, a un multipartidismo moderado donde UPyD e IU pueden tener mucho que decir.

También se puede afirmar que no parece que el actual escenario político permita una futura mayoría absoluta, en este caso del partido que aparece como el más votado, el PP. Por último, si atendemos a las demandas de los ciudadanos, son dos básicamente las exigencias de fondo que reclaman de los gobernantes: honradez y eficacia en la gestión pública. Los continuos casos de corrupción están mellando la credibilidad de la clase política y el propio corazón del sistema democrático español, el escepticismo y la desilusión o desesperanza es acentuado. Por lo demás, el ciudadano ya no cree en las grandes doctrinas ideológicas que dominaron los pasados siglos XIX y XX, el escenario ha cambiado, especialmente en los más jóvenes. La dicotomía izquierda-derecha ya no vale como pauta de análisis y solución a nuestros problemas cotidianos. Más que grandes ideologías o concepciones globales del mundo, el ciudadano busca un político honrado, cualificado y buen gestor de la cosa pública, se es más pragmático. El siglo XXI es el de la sociedad de la información, de internet, el ciudadano tiene en su móvil toda la información que precisa, muy diferente pues del siglo XIX o de la recientemente celebrada Constitución de Cádiz (bicentenario 1812-2012) donde el número de analfabetos en España era de cerca del 97 % de la población. Las concepciones sobre la vida y el mundo hoy se las busca ya cada uno, pues existen sobradas herramientas para ello, no se requiere de un partido político que te venga a decir cómo tienes que pensar. El escenario es otro, el partido tiene que presentar buenos resultados en su gestión de lo público, las grandes ideologías ya no mueven al voto, mueven los resultados reales.

Honradez y eficacia son las pautas a seguir para los partidos políticos del mañana, según se desprende de los deseos de los españoles. Planteamientos claros y cumplimiento riguroso de los compromisos políticos adquiridos. Vamos hacia un nuevo escenario político, lo anterior se está quedando obsoleto, tenemos ciudadanos más exigentes y hace falta gobernantes más solventes, este es el reto.

David Ortega Gutiérrez

Catedrático de Derecho de la URJC

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