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crónica económica

La crisis política y económica de Portugal

viernes 05 de julio de 2013, 01:18h
La política de la troika, con su insistencia en el aumento de impuestos, pone en riesgo al gobierno de Portugal, como ocurre con Grecia.
Portugal tiene una grave crisis política, con la crisis económica de fondo. Comencemos con la primera, para adentrarnos después en la economía. Este año se produjo la dimisión de un ministro de Passos Coelho, pero pasó desapercibido. Cosa distinta es la renuncia del ministro de Economía, Victor Gaspar, el pasado lunes. El ministro encargado de aplicar la política de la troika, sobre la cual recaen las protestas en la calle, presentaba su dimisión alegando la viva contestación social y el hecho de que la Corte Constitucional echase abajo parte de las medidas de austeridad que había adoptado para atajar el déficit público, cumpliendo algunas exigencias de las tres instituciones de la troika (Comisión Europea, BCE y FMI) le habían marcado.

Pero la verdadera crisis política llegó con la dimisión del ministro de Exteriores. No porque sea esta una cartera más importante, sino porque su titular es Paulo Portas, líder del CDS-PP, partido sin el cual Passos Coelho no es capaz de mantener el gobierno. Los mercados reaccionaron con pánico. Ya se veía la paralización de las reformas a la espera de unas nuevas elecciones. Lo suficiente como para que se pierda parte del terreno perdido, como para volver a desestabilizar el euro. Y todos los análisis apuntan a que se han saltado muchos obstáculos, pero quedan muchos por saltar y estamos ya cansados. Apuntan a que la economía se recupera, pero también a que esa recuperación es más lenta de lo que pensábamos. En esa temblorosa y frágil mejora, una noticia de este calado puede arruinarlo todo.

Pedro Passos Coelho y Paulo Portas han mantenido tres reuniones, con unos resultados aún no del todo claro, pero que parecen apuntar al mantenimiento de la coalición. ¿Por qué se produce este enfrentamiento? No es una cuestión de principios, o no sólo. Es una cuestión de estrategia política. La del Partido Social Demócrata, de Passos Coello, consiste en aguantar hasta finales de 2015, cuando toca convocar las elecciones. Entonces, las medidas habrán surtido el suficiente efecto como para tener garantías de éxito. El CDS no llega tan lejos. Mira a septiembre. Entonces se producirán elecciones regionales, y su estrategia se centra en éstas.

Esas diferencias políticas pueden llevar a la ruptura de la coalición, claro está. Pero las fuerzas que les une son demasiado fuerte. Por un lado está la troika. Es la dueña de la política económica del país. Si el Estado puede financiarse es por el rescate de la UE. De modo que en realidad es muy difícil que un arreglo o desarreglo político lo tuerza.

La otra, que en cierto sentido es la misma, es el mercado. Los inversores perdieron la confianza en Portugal, pero poco a poco la han ido recobrando. Muy poco a poco, sí. Porque la política que Portugal (que, insistimos, es la de la troika) está equivocada. Se basa en recortes de gasto, bien, reforma del gasto público, bien, reforma de los mercados, bien, y aumento de los impuestos, mal. Es la misma política que se aplica en España. Y los resultados, en Portugal, sin ser negativos, son decepcionantes. Pero no son negativos, y el mercado los va reconociendo. Y eso es bueno para la financiación, lo cual es fundamental para el crecimiento y el empleo. Y ninguno de los dos partidos quiere poner eso en riesgo.
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