Los afrancesados de Artola
sábado 03 de mayo de 2008, 20:54h
Se cumple el Bicentenario del inicio de la Guerra de la Independencia y, con tal motivo, asistimos a una catarata de exposiciones, congresos, ciclos de conferencias, artículos en prensa y todo tipo de actividades culturales que profundizan en la comprensión del inicio de la España contemporánea.
Entre todo ello, quiero destacar hoy la reedición de la obra que Miguel Artola dedicó a los afrancesados en 1953. Gregorio Marañón, que prologó este libro, escribió por entonces a su amigo José María de Cossío, con su proverbial sagacidad, que Artola era un «joven, pero talentudo investigador, [que] ha escrito después de varios años de trabajo un libro que, a mí, me parece importante porque era necesario escribirlo y porque lo ha escrito bien». En síntesis, Artola sostiene que los afrancesados bebían del espíritu de la Ilustración y que fue su afán reformista el que les llevó a apoyar a José I Bonaparte. Como es sabido, ese apoyo al rey francés supuso que, durante mucho tiempo, fueran considerados antipatriotas. El estudio de Artola es el paradigma de la revisión historiográfica que, por el contrario, les ha entroncado con el origen de la tradición liberal española.
En un momento en que las corrientes historiográficas oficiales se fijaban, fundamentalmente, en la exaltación del pasado católico e imperial de la Monarquía Hispánica, pocos fueron los que escribieron a propósito del entonces anatemizado siglo XIX liberal. Y es que, efectivamente, la obra de Artola supuso un hito en la historiografía española del último medio siglo pues, como ha recordado Juan Pablo Fusi, «hacía de la crisis del Antiguo Régimen y de la revolución liberal de principios del siglo XIX la clave para la comprensión de la España contemporánea, giro conceptual determinante que, en pocos años, haría de los siglos XIX y XX el epicentro de la reflexión histórica española».
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Profesor de la UCM
Antonio López Vega es profesor de Historia Contemporánea de la UCM.
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