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Pierre Dukan, cuestionado de nuevo

miércoles 10 de julio de 2013, 20:28h
Puede que resulte frívolo ponerse a hablar de los “kilos” de la dieta Dukan, en vez de insistir en los kilos suizos de Bárcenas o en aquellos que, presuntamente, se llevaron a espuertas los imputados por la juez Alaya en el caso de los ERES fraudulentos de Andalucía. Ni siquiera podría justificarlo alegando que ya se ha hablado tanto de los dos temas anteriores, que cualquier opinión resulta cansina, porque lo cierto es que también de Pierre Dukan y de su famosísima dieta se han vertido opiniones hasta la saciedad. Incluso quien jamás ha probado su régimen se atreve a estar a favor o en contra del mismo, igual que si esta superficial sociedad nuestra pudiera dividirse, también, en dukanianos y anti dukanianos. Una vez más, Dukan ha irrumpido en los medios esta semana, cuando se ha conocido que el médico galo ha sido suspendido del ejercicio profesional por un plazo de ocho días a causa de la prescripción de un medicamento a una paciente “traicionando su confianza y poniendo en peligro su salud”. Aunque esta no sea la primera vez que Dukan se sitúa en el centro de un escándalo – declaraciones suyas como que habría que premiar a los adolescentes que no engordaran durante los dos últimos años de instituto le valieron para recibir amonestaciones y críticas de todo tipo – en esta ocasión el asunto tiene un cariz bastante más serio, porque, en realidad, lo que vuelve a plantearse es el conflicto entre adelgazamiento estético y salud.

Dukan deberá, además, indemnizar con 6.000 euros a la denunciante, una francesa a quien recetó un medicamento contra la diabetes llamado Mediator, a pesar de que el mismo sólo está indicado para los afectados por la citada patología y conlleva serios efectos secundarios, como, por ejemplo, problemas en las válvulas del corazón. De hecho, el Mediator, que en España se comercializó con el nombre de Modulator, fue prohibido en nuestro país en 2003, aunque posteriormente, en 2005, la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios se vio obligada a emitir una nota informativa después de descubrir que se seguía vendiendo la materia prima para la formulación magistral con fines anorexígenos, es decir, como sustancia supresora del apetito. En Francia, por otra parte, se estima que pudo causar de 500 a 2.000 muertes entre los pacientes con diabetes a quienes les había sido recetado para perder peso, sin contar las numerosas hospitalizaciones que provocaron una enorme inquietud en la población francesa hace unos años. El abogado de Dukan, por supuesto, ya ha anunciado que recurrirán, pero durante el proceso parece haberse probado, sin margen de duda, que el médico francés ni siquiera realizó a la paciente una analítica o algún tipo de control cardiovascular antes de prescribirle el medicamento.

Lo cierto es que Dukan, publicitado como un héroe por algunas famosas como Kate Middleton, quien aseguró haber perdido varios kilos antes de su boda gracias al régimen del francés, no parece llevarse bien con la comunidad médica, especialmente, con la de su propio país. Así, aparte de las críticas y advertencias lanzadas por otros expertos en nutrición en relación a su dieta, hace unos años la Orden de Médicos de Francia y el Consejo Médico de París denunciaron a Dukan por una supuesta violación de dos artículos del correspondiente código deontológico. El primero se refería a la falta de precaución a la hora de hacer declaraciones potencialmente perjudiciales para la salud pública – como su propuesta de premiar a los que no engorden en el colegio – y el segundo, sancionaba la práctica de la medicina como si fuera un negocio. Para la Orden de Médicos francesa, Dukan había convertido su consulta en un lucrativo negocio y sus cuentas corrientes engordaban felices a medida que sus pacientes perdían esos otros kilos, los de la grasa que no querían, y, de paso, compraban sus libros, sus sopas, sus galletitas o cualquiera de los productos de su brillante entramado dietético, que factura, según el periódico Sud-Ouest, 100 millones de euros al año.

Los dukanianos dirán, y están en su derecho, que si la dieta, así como toda la parafernalia que la acompaña, funciona, lo lógico es que Dukan se haya hecho multimillonario. Se lo ha ganado, asegurarán, porque hay personas que se pasan la vida luchando contra el maldito sobrepeso y en Dukan han encontrado al gurú que les lleva de la mano para adelgazar sin tener que encerrarse en casa a contar calorías o pesar las lechugas. De hecho, muchos aseguran que quien sigue al pie de la letra las indicaciones de la dieta, sin saltarse ninguna de las fases, desde la de ataque a la de estabilización, pasando por la de crucero y consolidación, consigue deshacerse de un buen puñado de michelines y, además, sin tener que saltarse tampoco ninguna comida. Nada de pasar hambre. El sueño de cualquier seguidor de las dietas milagro. Por eso, los significativos resultados que proporciona la primera fase, la de ataque, en relación a otras dietas mucho más lentas y pesadas, hace que no se quieran escuchar esas voces que critican el carácter híper proteico de la Dukan, con posible riesgo para los riñones, ni conocer los resultados poco alentadores de algunas encuestas, como la realizada en Francia hace unos meses “Le règime Dukan: et aprés?”, según la cual, el 75% de las personas que siguieron el sistema de adelgazamiento de Dukan hace más de dos años recuperaron ya el peso perdido a pesar de que el método asegura que los resultados son permanentes. Pierre Dukan sigue cosechando polémica - y beneficios – pero puede que, esta vez, el anuncio de su inhabilitación, aunque sólo sea por un breve plazo de tiempo, ponga en duda, aún más, su credibilidad y haga que quien esté pensando en hacer la famosa dieta, se lo piense dos veces.
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