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primer objetivo de un peculiar programa espacial

Espectaculares imágenes aéreas de Zaragoza tras el éxito del Gagarin 1

domingo 14 de julio de 2013, 17:28h
El Gagarin 1, la primera misión del proyecto espacial amateur arrancado por seis universitarios zaragozanos, ha desarrollado su lanzamiento, vuelo y aterrizaje con éxito este sábado desde la localidad de Borja, mostrando unas espectaculares imágenes aéreas de Zaragoza desde la estratosfera, a 25.000 metros de altura.
El Proyecto Gagarin, un peculiar programa espacial puesto en marcha por seis universitarios de Zaragoza, ha culminado este sábado con éxito tras recuperar la cápsula del Gagarin1, un globo sonda diseñado y fabricado por los propios impulsores del proyecto que ha vuelto a tierra firme desde más de 25.000 metros sobre la superficie de la Tierra, y lo ha hecho con el premio gordo: unas espectaculares imágenes aéreas filmadas desde la estratosfera.

No fue un día fácil. El lanzamiento, previsto para las 9.30 de la mañana desde una explanada de la localidad zaragozana de Borja, arrancó según los planes. En torno a las 8.30, el equipo del Proyecto Gagarin llegaba al punto de despegue y comenzaba con los preparativos: montar las diferentes partes del Gagarin 1 y llenar el globo con más de dos mil litros de helio para hacerlo ascender.


Proceso de llenado del globo con más de dos mil litros de helio.


Además del globo, la pequeña nave cuenta con un paracaídas, una cámara deportiva de alta definición y una cápsula que alberga un dispositivo de localización y una segunda cámara de vídeo, esta vez una GoPro, especial para filmaciones en condiciones extremas.

Con algo de retraso pero sin contratiempos, a las 9.50 horas el Gagarin 1 comenzaba su aventura. En 83 minutos, el Globo alcanzaba los 25.000 metros del atura y una temperatura ambiente de -27 grados, rebajada a -8 grados centígrados en el interior de la cápsula gracias al aislante. Sometido a altas presiones, el globo estallaba y la cápsula comenzaba un descenso en caída libre de 10 km.


Montaje de la cápsula y momento del lanzamiento del Gagarin 1.


Según lo previsto, a los 15.000 metros de altitud, cuando al aparato le empieza a afectar la fricción con el aire –ya que en altitudes mayores no hay viento-, el Gagarin 1 desplegaba su paracaídas, ideado en forma de cruz para garantizar un descenso lo más vertical posible y acercar al máximo los puntos de lanzamiento y aterrizaje.

Unos 45 minutos después de que el globo reventara y poco más de dos horas desde el lanzamiento, el Gagarin 1 tocaba tierra y arrancaba la fase que ha traído de cabeza a los impulsores del proyecto: la búsqueda y recuperación de la cápsula con la cámara de vídeo. La pequeña nave va equipada con un sistema de APRS, "muy utilizado por este tipo de balizas y muy fiable", tal y como aseguran los creadores de este peculiar programa espacial. Se trata de un método de información de posición utilizado por radioaficionados a través del que los integrantes del equipo pudieron seguir el vuelo del Gagarin y localizar su posición tras el aterrizaje.

Las primeras informaciones del APRS situaban la cápsula del globo sonda a 9 kilómetros desde la posición de lanzamiento. A pesar de que la cápsula -probablemente el mayor logro de estos seis universitarios- estaba meticulosamente diseñada para absorber la energía del impacto y proteger así la cámara y el localizador, el aterrizaje pudo dañar ligeramente el aparato y la señal se recibía de forma tenue y poco clara. Por eso, la búsqueda del Gagarin 1 llevó varias horas.


Inicio de la búsqueda de la cápsula con el sistema APRS y momento en el que es, por fin, recuperada.


Tras verse obligados a suspender la batida por tierras zaragozanas durante algunas horas debido al intenso calor, el equipo del Proyecto Gagarin recuperaba su cápsula pasadas las 21.30 horas en los alrededores de Ejea de los Caballeros, a unos 50 kilómetros de Borja. Las primeras imágenes recuperadas de las cámaras incorporadas a la nave son espectaculares.



Objetivo conseguido
Inés Ballano, Jorge Casas, Pablo Casas, Arturo Regla, Javier Royo y Guillermo Ucar, estudiantes de ingeniería industrial, arquitectura, trabajo social, historia y química en la Universidad de Zaragoza de entre 22 y 25 años, han culminado este sábado un proyecto en el que han trabajado durante meses “sin una razón clara”, unidos por “el afán y la curiosidad científica”.

“La pregunta no es por qué, si no por qué no”, expone el equipo de investigadores a El Imparcial. “Queríamos demostrarnos a nosotros mismos que podemos llevar a cabo proyectos de esta envergadura”, cuentan, para destacar lo “gratificante” que resulta “ver como poco a poco el proyecto toma forma”.

Debido a los problemas que surgían a la hora de evaluar soluciones a la recuperación de la cápsula tras el aterrizaje, "todas muy caras", según declaran, entraron a formar parte del proyecto los radioaficionados Fernando Azanza y David Loscos. Su licencia para utilizar el sistema APRS resolvió el mayor quebradero de cabeza del equipo y se ha mostrado finalmente clave para el éxito del proyecto.

Un triunfo de muchos
Además de los seis impulsores iniciales del Proyecto Gagarin y de la incorporación de los dos radioaficionados, el pistoletazo de salida a este programa amateur de investigación y desarrollo se ha materializado gracias a la aportación de varias decenas de personas. "Es importante decir que el proyecto lo conforman también todas aquellas personas que nos han dado ideas, dinero o simplemente apoyo, por lo que Gagarin tiene muchos participantes”, señala a El Imparcial el equipo.

Aunque no estamos hablando de cantidades millonarias -el Gagarin se ha desarrollado con un presupuesto de en torno a los 300 euros-, las redes sociales han sido una apuesta más de este programa espacial joven y espontáneo de siglo XXI y Gagarin ha crecido gracias a la aportación de múltiples mecenas a través de una plataforma de crowdfunding.

“Hay que estar al orden del día y lo que ahora mueve el mundo son las redes sociales”, opinan los creadores, que consideran el crowdfunding “una buena manera de conseguir dinero, con pequeñas o grandes aportaciones”.

Así, desde un euro, amigos, conocidos y apasionados de la ciencia han ayudado a construir el proyecto a cambio de un dossier explicativo del Gagarin 1 y la aparición de su nombre en los créditos del montaje de vídeo que realizarán con las imágenes recuperadas.

“El dinero que hemos pedido ha sido el justo y necesario, el suficiente para comprar el helio y el tracker –el aparato necesario para el funcionamiento del sistema APRS- ambas cosas muy caras”, señalan. El resto de los elementos, incluida la GoPro, son prestados. El globo es cortesía de la Agencia Estatal de Meteorología.

Los padres del proyecto ya han asegurado que van a seguir “investigando para poder subir al Gagarin 2”.

"Aunque ha habido varios fallos que mejoraremos para próximos proyectos, estamos muy satisfechos y contentos porque todo salió perfecto y sin incidencias", aseguran y se muestran "con ganas de lanzarnos a por la próxima".
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