Bárcenas manda un mensaje al PP
lunes 15 de julio de 2013, 07:36h
La publicación por parte del diario El Mundo de los SMS entre Luis Bárcenas y Mariano Rajoy es una nueva vuelta de tuerca en ese colosal escándalo en que ha convertido el caso Bárcenas. Que ayer domingo sólo saliera a la palestra Carlos Floriano por parte del PP demuestra hasta qué punto este partido se halla a merced de su ex tesorero. Y además, sus declaraciones no fueron precisamente afortunadas, pues al decir que “los SMS son la prueba de que el señor Bárcenas intentaba extorsionar y no lo ha conseguido” admite implícitamente que hay materia para extorsionar. Dicho de otro modo, no puede chantajearse a quien nada tiene que ocultar.
El mensaje que manda Bárcenas es claro: se siente abandonado y por ello, parece dispuesto a tirar de la manta. Algo, por lo demás, tan deseable como higiénico para la vida política española. La oposición al completo demanda algo perfectamente lógico: explicaciones por parte del Presidente del Gobierno. La escenificación de la ruptura de relaciones desde el PSOE planteada por Alfredo Pérez Rubalcaba, así como su petición de que Rajoy dimita, son comprensibles. Se quejan desde Génova que los socialistas le hacen el juego a un delincuente como Bárcenas. Y se equivocan. Que Bárcenas haya delinquido o no es irrelevante a la hora de conocer unos SMS sumamente comprometedores. De ellos se deduce que Rajoy mantuvo un estrecho contacto con el ex tesorero hasta último momento, y que teme todo lo que éste pueda desvelar. Es admisible que el presidente de un partido tenga comunicación fluida con su tesorero; no lo es, en cambio, que siga habiéndola cuando éste último ha llevado a cabo todo tipo de irregularidades.
Otra consecuencia de ese tremendo error que es el silencio de Rajoy es el halo de sospecha que recae sobre la práctica totalidad del Partido Popular; algo, por lo demás, injusto. Algunos, como José Antonio Monago o Esperanza Aguirre son partidarios de que se conozca todo a la mayor brevedad posible, caiga quien caiga. Tienen razón. Militantes y cargos populares de toda España desempeñan su labor cada día de forma honrada, y no merecen que se les vincule a un tipo como Bárcenas. También ahí la actual cúpula del PP debería recapacitar. Y sobre todo, tomar conciencia del descontento cada vez mayor -y sumamente comprensible- que está generando el la calle todo este asunto.