El astrofísico Valentín Martínez Pillet cuenta los días para instalarse en Estados Unidos para ponerse al frente del Observatorio Solar Nacional, donde liderará el proyecto de construcción del telescopio más grande para el estudio del Sol. Vinculado al Instituto de Astrofísica de Canarias, donde acaba de llevar a cabo el segundo viaje del telescopio solar Sunrise, Martínez Villet es el primer español en lograr este reconocimiento, del que no duda en hacer partícipe a la astrofísica española, de la que destaca sus méritos y que ubica entre las disciplinas científicas mejor posicionadas en el ámbito internacional.
En agosto viaja a Estados Unidos para ponerse al frente de su Observatorio Solar Nacional. ¿Dulce o temerosa espera?Lo cierto es que estoy asustado. Me impone mucho el trabajo que voy a desempeñar. Es una gran responsabilidad. Si me lo hubieran dicho hace dos años, no me lo hubiera creído, aunque soy consciente de que eché el curriculum sabiendo que era un buen candidato.
¿Por qué? ¿Qué hay en usted que le haya animado a presentar su candidatura?Para empezar, haber formado parte del Instituto de Astrofísica de Canarias, un instituto puntero conocido en todo el mundo. Eso te abre puertas. Además, hice una estancia postdoctoral en Colorado, donde conseguí muchos contactos. Creo que haberme formado allí junto a los proyectos que he llevado a cabo desde entonces con ellos, y con otros países europeos, ha aumentado mi proyección internacional.
¿Lo considera como un reconocimiento a la astrofísica española?Te diré algo. Cuando se retiró mi predecesor de la dirección del Observatorio Nacional Solar de EEUU, se abrió el proceso de búsqueda de un nuevo candidato mediante el envío de cartas a investigadores de varios países. Tres miembros del Instituto de Astrofísica de Canarias recibieron tres de esas cartas de las que hablo. ¿Hubo algún instituto internacional en el que se concentraran tantas cartas dirigidas a sus investigadores? Lo dudo. Por detalles como estos, la investigación española debe considerar la astrofísica como una razón para estar orgullosa. Si esta disciplina está a este nivel es gracias al Instituto de Astrofísica de Canarias, aunque no hay duda de que también se hace buena astrofísica en otras zonas de España.
¿Entonces la astofísica española se encuentra bien posicionada?Así es. Es muy competitiva. No sé cuántos campos puede haber a su nivel. Se ha dado la circunstancia de que en Canarias había buenos cielos y condiciones astronómicas excelentes comparables en el mundo con las de Chile y Hawai. Hace treinta años comenzó la política de fomentar la llegada de extranjeros para colocar allí instalaciones con la condición de que se cediera un 20 por ciento a participación española. Aquello fue el germen de todo. A partir de entonces, la astrofísica ganó en proyección internacional convirtiéndose en un campo muy competitivo. Aunque las condiciones económicas ahora son malas, no hay que olvidar que durante muchos años ha habido un plan nacional de astrofísica que ha permitido que haya sido subvencionada, lo que ha contribuido a que ahora mismo seamos punteros gracias a la tecnología desarrollada en España. Se ha creado investigación, desarrollo e industria. Así que, durante la época de crecimiento, se ha hecho una buena política en este sentido por parte de todos los partidos, aunque ahora la situación está peor.
Tiene la misión de crear el telescopio más grande del mundo para el estudio del Sol. ¿De qué se encargará? No soy ni el principal investigador ni el gestor. Me encargaré de ir a Washington a pelarme para convencer a la comunidad astronómica del proyecto, así como conseguir dinero y apoyos internacionales.
¿Los astrofísicos ansiabais la construcción de ese telescopio?Sí, desde hace mucho tiempo. Aunque hubo un proyecto en los años 90 de un telescopio de dos metros y medio, el de Estados Unidos está previsto que mida cuatro metros. A mayor tamaño, aumentan las posibilidades de captar más luz y, por tanto, más detalles. De modo que, una vez se ponga en marcha, nos dará la oportunidad de observar detalles sobre procesos energéticos que ocurren en el Sol y que producen una disipación de energía que cuando llega a la Tierra provoca tormentas geomagnéticas que afectan a nuestras condiciones de vida. Para entender o predecir esas tormentas solares necesitamos captar todos los detalles posibles. No sería posible sin esos cuatro metros de telescopio.
¿Qué hay de Sunrise? ¿Ha sido un ensayo?Se trata de un proyecto que está muy relacionado con el telescopio que está desarrollándose en Estados Unidos. En Sunrise, los alemanes participan con un 60 por ciento y los estadounidenses y españoles, con un 20 por ciento. Se trata de un telescopio de un metro de diámetro que permite ver hasta 100 kilómetros de la superficie solar. Los cuatro metros del telescopio estadounidense van a permitir ver 25 kilómetros, una imagen cuatro veces más pequeña. Será posible captar cosas nunca vistas hasta ahora relacionadas con el campo magnético solar, es decir, procesos que ocurren a escalas muy pequeñas. Sólo así sabremos averiguar la física del proceso para llegar a alcanzar la capacidad de predicción. De alguna manera se trata de desarrollar meteorología espacial.
¿Qué aplicaciones cotidianas pueden tener las averiguaciones de las que habla?Por ejemplo, una tormenta solar puede afectar al funcionamiento de un sistema GPS de un
smartphone o echar por tierra una operación militar que depende de este sistema de navegación por satélite. Los aviones o los barcos también funcionan gracias a esa tecnología, que igualmente puede verse influida por estos fenómenos.
¿Aparca su participación en Sunrise por su estancia en Estados Unidos?Sí, aunque me reemplazará otro astrofísico. De todas formas, por ahora no sabemos si volverá a haber otro vuelo. En este momento ha comenzado la fase de investigación de los resultados del segundo vuelo que se acabamos de hacer en junio.
¿Cuándo conocerán las conclusiones?Quizá a final de año. Lo que ha variado desde el primer viaje, efectuado en 2009, al de ahora es que en aquel entonces el Sol estaba en el mínimo de actividad, es decir, que no había manchas solares. En esta ocasión, lo hemos captado en máxima actividad, por lo que la información a analizar va a ser mayor.
Sunrise incluye un magnetógrafo que han bautizado como IMaX. ¿En qué consiste?Es un instrumento integrado dentro del Sunrise. Se trata de un magnetógrafo de análisis de datos que es 100 por cien español. El resto del telescopio lo forman una barquilla hecha en Estados Unidos y el propio telescopio, que es alemán y cuyo funcionamiento depende de IMaX.
Tengo entendido que IMaX es precursor del magnetógrafo PHI...Así es. Sunrise tiene una continuidad en la misión Solar Orbiter de la ESA, que incluye un magnetógrafo del estilo de IMaX que ha sido llamado PHI. Está siendo desarrollado con participación alemana y española, aunque el concurso ofertado por la ESA lo ganamos nosotros gracias a IMaX. Conceptualmente son parecidos, pero tecnológicamente son distintos.