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el club catalán se queda sin el sustituto de Xavi

“O Thiago o nada”: la guerra civil del Barcelona deja al club sin la joya de la Masía

martes 16 de julio de 2013, 21:36h
Arrinconando la polvareda de la polémica generada, el Barça ha dejado escapar al sustituto de Xavi Hernández por una decisión deportiva y un error de la directiva. Con esta baja, el club catalán queda supeditado al físico de Iniesta para generar el fútbol que ha enamorado al planeta. Por Diego García

Josep Guardiola, el técnico que cambió para siempre la historia del club catalán y la de Leo Messi -modificando su posición en el campo y, por ende, su manera de entender su participación en el juego-, decidió la pasada semana que, amén de prender la mecha de la guerra dialéctica que Vilanova y Rosell han confirmado este martes, había llegado el momento de publicitar la guinda de su proyecto. En aquella rueda de prensa a las faldas de los Alpes italianos señaló que su objetivo para reforzar al campeón de Europa era Thiago, el mediocentro de técnica exuberante al que moldeó en su etapa juvenil para, años más tarde, otorgarle un puesto en la plantilla del primer equipo. "O Thiago o nada", exigió Pep a Matthias Sammer y a Karl Heinz Rummenigge -director técnico y presidente del Bayer, respectivamente. La única pieza que Guardiola necesitaba para elevar el potencial del coloso teutón era la perla de la cantera del Barça. El jugador llamado a tomar el relevo de Xavi en la cocina del juego del Barcelona, que había maravillado al Viejo Continente con una exhibición en el Europeo sub-21 -hat-trick en la final ante Italia incluido-, era el elegido por el presunto nuevo “enemigo íntimo” del aficionado culé. Pero, a pesar de la clase y la sabiduría precoz que demuestra el hijo aventajado de Mazinho sobre el césped, elemento que legitimaba el fichaje de sobra, el precio lo convirtió en un regalo.

En junio de 2011, tras participar en la victoria de la selección española en el Europeo sub-21 de aquel año, el Barça decidió renovar a su joya más preciada para asegurar que su futuro estaría ligado al del club catalán. La cláusula de rescisión quedaría fijada en 90 millones de euros, un monto irracional para una apuesta de futuro. Sin embargo, en aquel contrato figuraba una cláusula que la directiva permitió. La letra pequeña que ha facilitado de manera inexorable la pérdida del jugador con mayor proyección en el planeta, solo por detrás de Neymar. Si Thiago no jugaba menos del 60% de los partidos, su valor de mercado pasaría de los 90 publicados a la irrisoria cifra de 18. Pues bien, la pasada temporada, con Tito en el banquillo, el “4” del Barça no completó ese 60% y su explosión en el Europeo de junio dejó al descubierto el error garrafal de Zubizarreta y compañía. Ryan Giggs, ojeador del Manchester United en dicho campeonato, afirmó quedar “asombrado” por el juego del hispano brasileño. Los clubes más importantes del continente llamaron a la puerta del Camp Nou para preguntar precio. Pero, el director deportivo blaugrana afirmaba estar tranquilo e, incluso, en la presentación de Neymar, aseguró que el dorsal número 11 lo llevaría Thiago en la nueva temporada.


Andoni Zubizarreta, que ha negado los rumores que apuntaban a una posible renuncia presentada por el director general a la directiva como consecuencia de la gestión de las ventas de Villa y el propio hispano-brasileño-, se ha limitado a apuntar que "ni se dijo al entrenador que pusiese a Thiago ni que no lo pusiese, porque, si no, se nos acusaría de ser intervencionistas”. El guardameta del Barcelona de Cruyff no aprecia ningún error en la gestión de la salida del jugador. De hecho, es probable que no haya habido ninguna situación involuntaria. Quizá el Barça, por algún motivo que excede lo estrictamente futbolístico, había decidido no contar con el mejor joven de la actualidad. Xavi Hernández, que ya suma 33 años en sus piernas, confesó en varias ocasiones que recomendaba tener “paciencia” a Thiago, porque, más adelante, disfrutaría de la ocasión de seguir su camino, tomando el timón creativo del Barça. Pero ha resultado que los pareceres del Xavi y del club han discurrido de forma paralela. Con esta decisión, maquillada por el contraataque dialéctico que confirma la guerra civil entre el eterno símbolo y los gestores actuales del barcelonismo, la plantilla culé queda huérfana de relevo generacional en la labor creativa. Tan solo Cesc, que debería retrasar su posición y modificar su concepción del juego, figura en la medular para relevar las carencias físicas de Xavi y las incipientes de Iniesta.

Con este bombazo -amortiguado por la polémica verbal-, Guardiola aliña su nuevo proyecto con una pieza diferente a lo que ya maneja en el vestuario teutón. El entrenador catalán, que espera ejecutar un giro en el juego del Bayern para arrinconar el factor físico y entregar el protagonismo a las combinaciones fluidas, baraja la posibilidad de formar un doble pivote con Schweinsteiger y Thiago. Todo creatividad en el centro del campo. Javi Martínez, según esta posibilidad, retrasaría su posición a la de central, como ya hiciera Bilesa en el Athletic. Bajo este guión, la capacidad de manejar el ritmo del partido del nuevo fichaje, unido a su movilidad, su capacidad de llegar de segunda línea o de filtrar pases entre líneas, le convierte en una pieza básica. Le otorga la posibilidad de ser titular en el campeón de Europa. Algo que en el Barcelona actual se había convertido en una utopía.


El crecimiento de Thiago le coloca ya en disposición de sustentar el peso creativo de cualquier equipo. Tito le negó la posibilidad de participar en los momentos clave de la Champions League de la pasada temporada, quizá por motivos deportivos o contractuales. Pero la dimensión de este centrocampista de 22 años se ha transformado tras monopolizar el protagonismo del pasado Europeo sub-21. Con su habitual claridad en la búsqueda de soluciones en la salida del balón, su cambio de ritmo en el duelo individual y sus guiños a la grada con toques barrocos, el Alcántara más importante que ha conocido este deporte cuenta ya con un bagaje notable considerando su precocidad: una Champions League (2011) y cuatro Ligas (2009, 2010, 2011 y 2013). Guardiola ha encontrado el elemento diferencial para legitimar su estilo en el Bayern. Si antes de su llegada el club ató a Götze -otro referente del juego combinativo dotado de calidad técnica- para la mediapunta, ahora se apunta una pieza 20 metros más atrás, donde nace el juego. Con Javi Martínez en la zaga para sacar el balón jugador con mayor claridad que Dante o Boateng, la pareja -o trío- Schweinsteiger-Thiago (y Kroos) debería robar el balón a cualquier rival sin contemplaciones. El arrebatador individualismo de Arjen Robben parece estar señalado en este cambio de aires.

"Sí, claro que estoy listo", ha afirmado Thiago en su presentación como nuevo jugador del Bayern Munich. El nuevo cerebro del club muniqués, que se ha rebajado el sueldo para facilitar el traspaso, que resumido la motivación de su salida de Can Barça subrayando la necesidad de “un cambio de aires”. Quizá esta decisión obligue al Barcelona a buscar una pieza que releve a Xavi en su declive físico antes de lo previsto y es posible que el “cambio de aires” acabe con Thiago en la lista de Vicente del Bosque para el Mundial de Brasil del próximo verano. El tiempo otorgará la razón a alguno de los protagonistas de esta batalla fratricida. Lo que no corresponde al terreno de las quinielas es que Guardiola está apuntalando su debut como técnico fuera de su club amado con todas las garantías. Si esta es una lucha por empezar a ganar la Champions League 2014 desde la pretemporada, Pep ha sumado ya unos cuantos puntos.
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