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Serenidad y firmeza frente al conflicto gibraltareño

domingo 11 de agosto de 2013, 08:01h

Gran Bretaña, elogiable en tantos aspectos, se viene comportando de una forma extemporánea e inadecuada en el asunto de Gibraltar. Un ejemplo de que no solo no rectifica esta actitud sino que la lleva a un extremo desafortunado es que varios buques de su Armada atraquen en el Peñón cuando el conflictivo diplomático con España está en pleno apogeo. Nadie duda de la existencia de unas maniobras rutinarias previstas hace tiempo, pero tampoco a nadie se le escapa que, dada la situación de tensión, la escala de Gibraltar podía y debía haberse evitado. A estas alturas, la política de la cañonera resulta más ridícula que intimidatoria.

El Reino Unido y España tienen muchas cosas en común y sus relaciones son mucho más importantes que los despropósitos de una pequeña ciudad de provincias, que es, al margen de la pesca, un foco de empresas opacas, lavado de dinero y centro de presuntos negocios en base a graves fraudes fiscales. Haría bien Gran Bretaña en no mirar para otro lado ante esto, en lugar de activar disparatadas bravuconerías para que España renuncie a defender sus legítimos intereses, apoyados en razones históricas, políticas y legales que le asisten de manera inequívoca. Las autoridades gibraltareñas, con la aquiescencia británica, están desarrollando, como ya señalamos hace unos días en estas mismas páginas, una política de vodevil que debe terminar. No parece que con gestos como el fondeo de los buques de guerra ingleses en el Peñón se vaya precisamente en esa dirección.

Frente a la provocación británica, el Gobierno español ha sabido dar una tan firme como serena respuesta sin entrar al trapo, que no haría otra cosa que encadenar una serie de cada vez mayores dislates. Mariano Rajoy ha anunciado que mantendrá la defensa de nuestros legítimos intereses con medidas “legales y proporcionales”, abogando por retomar unas conversaciones y respetar unos acuerdos que nunca debieron de romperse unilateralmente con una política de hechos consumados.
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