De modo que sí, la eurozona ha salido de la recesión. De inmediato iremos a las causas e implicaciones, pero aunque sea brevemente vamos a
los datos. El PIB ha crecido tres décimas durante los tres meses que van de marzo a junio. Multiplicado por cuatro, sería un crecimiento anual del 1,2 por ciento, luego no está mal. Venimos de un decrecimiento durante el primer trimestre del -0,3 por ciento, por lo que la mejora ha sido notable en un breve período de tiempo. Es el primer dato intertrimestral positivo después de seis trimestres consecutivos en negativo.
España, Italia, por supuesto Chipre, Holanda, y (cabe pensar, pues no hay datos intertrimestrales) Grecia siguen en recesión. Y Suecia ha entrado en ella. Pero Hungría, Austria, Finlandia y el Reino Unido salieron de la recesión con la llegada del 2013, y Portugal, atención, lo hace ahora. Su evolución es muy notable. Su evolución intertrimestral en los últimos trimestres (del tercero de 2012 al segundo de 2013) ha sido esta: -0,9 por ciento, -1,8, -0,4 y 1,1 por ciento. Ocurre algo similar con la República Checa. Y Francia también sale de la recesión.
De Grecia sólo tenemos los datos interanuales, y muestran una tendencia hacia la desestabilización: del -6,7 por ciento en el tercer trimestre de 2012, al -4,6 del segundo de 2013. Pero sigue siendo un problema, y su PIB se ha contraído un 23 por ciento desde 2008.
Vale, los datos han mejorado. Pero ¿podemos creérnoslo? ¿Nos frotamos los ojos, nos echamos agua fría sobre la cabeza? No hace falta, nos dicen los analistas de
Saxo Bank. Mads Koefoed dice que sí es real, y apunta a los datos de sentimiento económico, que han ido mejorando en los últimos tres meses (es decir, más allá del segundo trimestre, pues estamos en agosto). Koefoed también señala que su banco observa una mayor actividad en las empresas de trabajo temporal, como es el caso de la mayor de todas en la eurozona, que es Adecco. Teis Knuthsen observa una mejora en los países europeos, y de forma destacada en España, con signos positivos en nuestro mercado laboral, en el sector exterior y en el déficit primario.
Víctor Jiménez, de The Corner,
dice que la City ve “con cautela” estos datos. Y cita a Robert Burnett, de Neptune European Opportunities Fund, para quien la eurozona es “una región con el peso de los problemas de la deuda soberana”, cuyos países “han visto muy poco crecimiento desde el inicio de la crisis financiera”. Russ Koesterich, de BlackRock, dice que los inversores están reconociendo las mejoras en la eurozona, pero que siguen prefiriendo, por ejemplo, los Estados Unidos.
La deuda ha forzado la crisis, y limitará el crecimiento durante años. No es ya que sólo con crecimiento podamos dejar de endeudarnos y comencemos a reducir la deuda pública (y la privada), sino que el peso de la deuda lastra la recuperación, que no será viva hasta dentro de un tiempo.