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El Gobierno, sin prisa por resolver el conflicto de Gibraltar

domingo 18 de agosto de 2013, 10:45h
Mientras Cameron llama a Barroso, con una cara dura que se la pisa, España espera que pase el tiempo para tomar medidas. Ya ha dicho Rajoy que no hay prisa, que el conflicto se resolverá en su momento y que llamará a Barroso cuando lo considere oportuno.

No hay prisa, pero los pescadores de la zona ya han perdido un millón y medio de euros por la bromita de los malditos bloques de hormigón erizados de pinchos, que les impide faenar y ganarse la vida con su trabajo: con la pesca.

Pero Rajoy pasea con sus pantalones cortos entre molinos y prados, en su Galicia natal y no piensa arruinar sus vacaciones por este conflicto, suponemos que sin importancia para él.

Es verdad que el Gobierno ha tomado algunas medidas para atosigar a los gibraltareños, como los controles exhaustivos en la frontera, que provocan interminables atascos y que están afectando al turismo del Peñón. Pero resulta que el Reino Unido permite que su colonia gane terreno al mar en aguas territoriales españolas, que lance siete mil bloques de hormigón de cinco toneladas cada uno para arruinar la vida de los pescadores españoles. Pero no hay prisa.

Las vacaciones son sagradas y, como siempre, la serenidad y la paciencia del presidente del Gobierno marcan su hoja de ruta. Pero los pescadores no tienen paciencia. Por eso, este mismo domingo, se han lanzado con sus barcos a rodear las aguas gibraltareños para protestar por tan descomunal atentado a sus intereses, a su economía y al medio ambiente. Y, precisamente, hoy, España ha sido humillada por media docena de fragatas gibraltareñas. Los barcos británicos les han impedido el paso y, los pobres pescadores, con sus redes como armas destructivas y agresivas se han tenido que dar la vuelta atrás.

Pero no hay prisa. El presidente del gobierno sigue con su hamaca y su pachorra, mientras España está siendo maltratada por una escuálida y enana colonia. Pero no hay prisa. Nuestro orgullo patrio ha sido pisoteado. Y el Gobierno, en la playa o entre los pinos. Ver para creer.
España tiene que tomar medidas urgentemente. Está bien lo de los controles. Pero tiene que denunciar sin dilación el atentado ecológico de los malditos bloques de hormigón. Y debería tomar medidas y, de paso, denunciar ante las Naciones Unidas y el Tribunal de la Haya el paraíso fiscal en el que se ha convertido el Peñón.

Esperemos que Rajoy deje de dar paseítos en calzones y ponga las cosas en su sitio. Y si alguien tiene que hablar con Barroso y denunciar las tropelías británicas es el Gobierno español. Pero paciencia y tiempo al tiempo. Que todo se andará. O no. Falta coraje.
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