Médicos Sin Fronteras se va de Somalia
lunes 19 de agosto de 2013, 07:36h
Médicos sin Fronteras (MSF), una de las ONG más veteranas y activas, ha tomado la decisión de marcharse de Somalia, cerrando sus programas desplegados por todo el país africano. En ellos, más de mil quinientos profesionales ofrecían un gran abanico de servicios a los ciudadanos en el trabajo de más de dos décadas en Somalia, donde MSF ha prestado una ayuda tan inestimable como generosa a la población civil, la parte más débil y afectada en los conflictos que desgarran al país.
En todo ese tiempo, Médicos Sin Fronteras ha sufrido el acoso de los diferentes grupos armados que han convertido Somalia y la zona en un avispero preso de la violencia y el caos. Así, dieciséis miembros de la organización humanitaria han sido asesinados, los secuestros han estado a la orden del día y sus instalaciones han sido objeto de continuos ataques. Ahora, esta situación de permanente hostilidad y amenazas -pese a que MSF como otras ONG no hacen otra cosa que ser beneficiosas para los países subdesarrollados y zonas en conflicto- ha llegado a un punto máximo, por lo que no ha tenido otra opción que abandonar el país.
Sin duda, esta decisión de Médicos Sin Frontera ha sido la acertada y la ONG ha actuado con un gran sentido de la responsabilidad. Permanecer allí a toda costa en estas condiciones habría sido una puerta abierta a situaciones de altísimo riesgo y peligro, que generan no ya solo tragedias personales sino una encrucijada a los países de origen de los cooperantes. Unos cooperantes que no pocas veces son secuestrados. Y cuando desgraciadamente sucede, el indiscutible objetivo de salvar las vidas de las personas capturadas, hace muy difícil impulsar mecanismos que no sea el pago de cuantiosos rescates. Unos rescates que, aunque sin quererlo, fortalecen a las organizaciones criminales y grupos terroristas que se financian con este tipo de hechos delictivos. Además de poner al país pagador en una situación de claudicación ante el terror, señalando a sus ciudadanos como una presa fácil sobre la que los delincuentes volverán a dejar caer su zarpa criminal.
Por ello, está claro que más vale prevenir que curar y la postura adoptada por Médicos Sin Fronteras debe ser un ejemplo a seguir por otras ONG en situaciones similares. Al anunciar su decisión, Unni Karunakara, presidente internacional de MSF ha lamentado que muchas personas morirán en Somalía, a causa de la desatención médica y la falta de ayuda humanitaria. Pero, también, con toda razón, ha señalado a los culpables de ello: “En la elección de matar, atacar y secuestrar a los trabajadores de ayuda humanitaria, los grupos armados y las autoridades civiles que toleran sus acciones, han sellado el destino de innumerables vidas en Somalia”.