www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Política de palo y zanahoria con las FARC

jueves 29 de agosto de 2013, 01:09h
Continúa el goteo de noticias contradictorias sobre las negociaciones de paz en Colombia para acabar con la guerrilla más longeva de América Latina. Las férreas reglas de juego que el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, ha impuesto en las conversaciones han permitido que el ejército siga golpeando estratégicamente a los narcoterroristas de las FARC, al mismo tiempo que se mantiene abierto el diálogo en La Habana. Santos ha conjurado así el gran error del proceso de negociación del expresidente Pastrana en 2002, donde se declaró un alto el fuego y se establecieron zonas desmilitarizadas. Aquel diseño supuso un gran balón de oxígeno para los guerrilleros y lo aprovecharon para infiltrarse en el terreno perdido y recuperarse para reactivar el conflicto aún con más virulencia.

Santos aprendió la lección y negocia sin alto el fuego. A principios de este mes, el ejército abatió a Jesús Antonio Plata Ríos, alias “Zeplin”, uno de los líderes más antiguos de la guerrilla, cuando intentaba una infiltración ordenada precisamente por uno de los negociadores de las FARC en Cuba. La interceptación de la orden desde La Habana hasta la selva colombiana sirvió para culminar este operativo. Se acaba de conocer que el ejército ha neutralizado estos días a Virgilio Antonio Mora, alias “Silver”, una de las piezas clave en la financiación de las FARC por la vía del narcotráfico y el mercado ilegal de armas. En la operación se detectaron contactos con el cártel mexicano de Sinaloa para el tráfico masivo de cocaína. Durante todo el mes, la guerrilla ha tratado de responder con diversas emboscadas en las que han dado muerte a decenas de soldados, pero no han podido avanzar sobre el terreno, demostrándose que ha perdido cualquier iniciativa frente a las fuerzas armadas de la nación.

La política de palo y zanahoria de Juan Manuel Santos se ha revelado así extremadamente efectiva. Los sucesivos cabecillas guerrilleros abatidos en operaciones selectivas y la neutralización de diferentes frentes de guerra han causado una continua deserción de combatientes que se acogen a los planes de reinserción del Gobierno. Y todo ello es lo que ha conducido a las FARC a negociar. Hace bien Santos en mantener el frente abierto y asestar duros varapalos a la guerrilla sobre el terreno porque sin esa presión -que ha hecho ver a las FARC que nunca ganarán en el enfrentamiento y es muy posible que lo pierdan-, es seguro que no habría ningún avance en el diálogo de paz en La Habana.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.