Los sucesores de Rajoy y Rubalcaba
Alejandra Ruiz-Hermosilla
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ruizhermosillaelimparciales/14/14/26
martes 03 de septiembre de 2013, 13:03h
A media legislatura, incertidumbre sobre los candidatos del PP y del PSOE a las próximas elecciones generales. Hasta 2015 quedan dos años, que no es nada y, cuando la incertidumbre se resuelva, seguro que la echamos de menos. Porque lo que viene después de Rajoy y Rubalcaba es caricatura del original. La socialista Carme Chacón, la niña de Felipe González, la embarazada de Rodríguez Zapatero y la rival de Pérez Rubalcaba, se va para volver reforzada -al menos, sin las heridas que la labor de oposición deja en el cuerpo- porque quiere ser presidenta. Óscar López, Eduardo Madina, Patxi López. Otros tres nombres que se postulan sin postularse para ocupar la silla de Rubalcaba. Entre los populares, muchos piden que se abra el debate de la sucesión de Rajoy -en voz alta, sólo Vidal-Quadras- , pero parece que no hay tanto entusiamo por ser presidente. A menos que interpretemos la marcha de Esperanza Aguirre a la actividad privada en los mismos términos que la toma de impulso de Chacón en Miami. O la terquedad de Ruiz-Gallardón por desagradar a todos con sus iniciativas al frente de Justicia como una búsquedad del protagonismo perdido. Las viejas glorias están atrincheradas frente al enemigo Bárcenas y la generación del relevo está ya en la Presidencia del Gobierno con Rajoy y con Sáenz de Santamaría y no contra ellos.
Los liderazgos de Rajoy y Rubalcaba muestran desde hace tiempo signos claros de agotamiento y la renovación sería aplaudida si no fuera porque lo nuevo no es mejor. Viene pasando desde antiguo que los políticos del presente parecen menos intelectuales, menos hombres de Estado, menos servidores públicos, menos guardianes de las esencias y menos guías hacia el futuro que sus predecesores. Los de antes siempre fueron mejores porque el relevo les hacía mejores. Es la deriva hacia la mediocridad y la sinsustacia que ha enfilado la política y la cosa pública. No sabemos dónde está el fondo del pozo, si es que lo hay.
Por eso, el cambio de líderes en los dos principales partidos políticos no ilusiona a nadie, no hace soñar, no genera esperanza en los españoles. Sólo en Ferraz y en Génova el ajetreo es máximo. Allí sí ilusiona, sí pone a soñar a todos y sí les llena de esperanzas o de temores. Ellos se lo juegan todo; nosotros, nada o muy poco. Los periodistas que cubren información nacional también andan sobresaltados en busca de la noticia que no termina de llegar, pero que se está fraguando en los pasillos de las sedes del PSOE y el PP. Buscan al que va hacer la limpieza, al que va a poner el decorado y al que será actor protagonista.
La función empezará en unos meses, y el público asistirá a otra representación de la misma obra en igual escenario, pero con peores actores y mejor atrezzo. No esperen una cerrada ovación.
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Periodista
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