Pensiones: ¿Y por qué no imitamos a Suecia o Chile?
martes 17 de septiembre de 2013, 19:23h
Uno de los temas más recurrentes en las tertulias cotidianas son las pensiones, ¿cobraremos la pensión? ¿Necesitaré un plan privado de pensiones? ¿Quién nos pagará nuestra pensión?
Como vemos son muchas las dudas que sobrevuelan sobre el futuro de las pensiones en la mayoría de países europeos. En 1980 en Chile y en 1994 en Suecia, tenían esas mismas incertidumbres, y por ello, decidieron llevar la gran reforma en el sistema de pensiones.
En la mayoría de países de la UE, incluido España, utilizan un sistema de impuestos o contribuciones específicas administrado por el Estado con el que se paga las pensiones en situaciones de vejez, invalidez y muerte.
Los trabajadores en actividad financian las pensiones de quienes se encuentran en etapa pasiva. El envejecimiento creciente de la población, y el aumento generalizado del paro, dejan este sistema “contra las cuerdas”.
Por ello, se plantean reformas, como aumentar la edad de jubilación (para que haya más trabajadores y menos pensionistas) o aumentar la base de cálculo (los años que se tienen en cuenta a la hora de computar la pensión; como normalmente el sueldo es más alto en los últimos años de cotización, cuanto más se amplíe el computo de años, más bajas serán las pensiones).
En Chile y Suecia, no se quedaron en leves reformas o “parches” sino que cambiaron por completo el sistema de pensiones. Comenzaron a utilizar un sistema de capitalización individual, administrado por entidades privadas, Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) en Chile y un sistema de cuentas nocionales e individuales en Suecia. Ambos muy similares.
En 1994, Suecia decide reformar su sistema de pensiones, acabando con el modelo obsoleto e injusto que se encontraba en quiebra. A partir de ahí, las cotizaciones sociales en el país escandinavo se dividen en dos partes: un 16% va a cuentas nocionales y un 2,5% a cuentas individuales.
La clave reside en que el trabajador tiene derecho a recibir durante su jubilación el equivalente a lo que ha cotizado, acabando con el período de cálculo, los años de cotización para cobrar el máximo y los demás indicadores. El modelo es muy simple, cuando el trabajador se jubila, se calcula cuántos años le quedan de vida. Se suma cuánto ha contribuido al sistema. Y se le calcula su paga en función de ambas variables.
Las pensiones se revalorizan a la par que los salarios. En este modelo también existen las “pensiones no contributivas” y las “pensiones complementarias” para aquellas jubilados que no hayan cotizado lo suficiente como para vivir en su vejez.
El 2,5% del salario de los trabajadores suecos va destinado a las cuentas individuales. Con esa cantidad, pueden invertir en los casi 1000 fondos privados que existen en el país o en un fondo público, gestionado por el Gobierno.
Con esto se limitan muchos de los errores e injusticias del sistema de la “hucha común” (los actuales trabajadores pagan la pensión a los actuales pensionistas), tales como que en caso de fallecimiento del trabajador, todo lo cotizado para pensiones por él, lo podrán cobrar sus herederos o que al computar toda la vida laboral, no importara demasiado en la cifra final de la pensión que en los años antes a la jubilación el trabajador se quede en paro. En 2008, la Presidenta chilena Michelle Bachelet, reformó el sistema, principalmente, para mejorar la cobertura de prevención de la pobreza, ya que con la capitalización individual, algunas personas que no hubieran trabajado muchos años, tendrían severos problemas económicos en sus años de pensionistas. Al igual que en el modelo europeo, a estas pensiones se las denomina, “no contributivas”. Entrando en profundidad en el Sistema de Pensiones de Chile, diremos que se basa en tres pilares básicos, el pilar solidario, el contributivo obligatorio y el de ahorro voluntario.
El pilar solidario tiene como fin el de prevenir la pobreza en los casos en los que no se ha capitalizado el suficiente dinero como para vivir toda la vida de pensionista. Por ello, se creó la pensión no contributiva y el complemento a la pensión contributiva.
El segundo pilar, hace referencia a la aportación obligatoria, capitalizada de forma individual por empresas privadas. La ley fija una tasa del 10% del sueldo como aporte mensual a este fondo. Las empresas administradoras de los fondos invierten ese dinero, para obtener intereses. Hay cuatro tipos de fondos, en función del riesgo, en todos los casos muy limitado. Las rentabilidades anuales oscilan entre el 4% y el 9%. Aquí es donde surge otra gran diferencia, con el modelo europeo de “Seguridad Social”, mientras en el caso europeo, los aportes de los trabajadores se destinan al pago inmediato de las pensiones actuales, en Chile, el dinero que se va aportando, se va invirtiendo, consiguiendo intereses anuales que se van incorporando a las aportaciones mensuales de cada trabajador.
El tercer pilar se refiere al ahorro voluntario, ya que aparte de los aportes obligatorios, el Estado da incentivos tributarios para las personas que realicen aportaciones voluntarias al sistema AFP a través de una serie de instrumentos financieros: cuentas de ahorro, fondos mutuos, productos de seguro de vida…
Como ya sabéis, no soy partidario de la Caja única, ni para las pensiones ni para los subsidios por desempleo. Es necesaria una reforma por completo del sistema de pensiones y de la Seguridad Social, ya llevamos 2 periodos en los cuales, tenemos que tirar de la Seguridad Social para pagar las pensiones… Un grave desequilibrio, que a la larga tendrá consecuencias.
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Últimos comentarios de los lectores (2)
9264 | Guillermo Dorado Garcés - 02/03/2019 @ 15:53:52 (GMT+1)
Igual porque el sistema de pensiones de Chile está en una crisis mayor que el nuestro.
114 | LAURA - 27/05/2015 @ 21:56:45 (GMT+1)
Antes que lo cambiara el PP, con 15 años cotizados, a partir de los 52 años y SIN TENER EN CUENTA LOS INGRESOS DE TU CONYUGE, te daban un subsidio de 426.-/mes hasta la edad de Jubilación. Me han echado con 50 años, después de trabajar más de 32 AÑOS en la misma empresa, sólo tengo derecho a dos años de paro, no tendré derecho después a ningún subsidio, por trabajar mi marido y ganar algo más de 1.000.-, ni a jubilación por no haber trabajado 2 años dentro de los últimos 15. Cualquiera que trabaje sólo TRES MESES en toda su vida, o consiga que un empresario amigo le haga un contrato por ese tiempo, tiene subsidios de hasta 33 MESES. Mientras he trabajado NO HE PAGADO MENOS IMPUESTOS por trabajar mi marido, al contrario. ¿Porqué ahora que necesito ayuda, si lo tienen en cuenta?.
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