caso faisán
Elosua, en una contradictoria declaración, afirma que un policía le dio el chivatazo
miércoles 18 de septiembre de 2013, 08:40h
Este miércoles declararán la inspectora Teresa Herráiz y José Cabanillas, exjefe de la Unidad Central de Inteligencia de la Policía.
El dueño del bar Faisán y presunto miembro del aparato de extorsión de ETA, Joseba Elosua, ha afirmado hoy que la llamada atribuida a dos altos mandos policiales en la que se le alertó de una operación contra la banda en 2006 le pareció una "tomadura de pelo" y le dejó "abobado".
Lo ha dicho en una contradictoria declaración ante la sección tercera de la Audiencia Nacional, cuyo presidente, Alfonso Guevara, le ha llamado la atención en numerosas ocasiones y le ha llegado a pedir que se callara y se centrara en responder a las preguntas del fiscal Carlos Bautista.
Elosua, de 79 años, fue la persona a quien, según las acusaciones, el exinspector de Álava José María Ballesteros entregó un teléfono móvil en su bar el 4 de mayo de 2006 y al aparato estaba supuestamente el entonces jefe de la Policía del País Vasco Enrique Pamies. Ambos están acusados de revelar secretos y colaborar con ETA y se enfrentan a penas de hasta 10 años de prisión.
Durante su interrogatorio de tres cuartos de hora, este importante testigo del caso ha relatado cómo ese día un hombre, que ha descrito como "chaparro" y con peluca, entró en el local, preguntó por él y le entregó un teléfono, por el que habló con otro hombre que le alertó de que iban a detener a su "amigo" y presunto etarra José Antonio Cau.
Pensó que el autor de la llamada era un policía, "algún inconsciente o algún cachondo", y la conversación, ha dicho, le dejó "grogui" y "tararí". "Le dije enseguida: 'Esto es una tomadura de pelo, ¿no?'", ha asegurado.
Elosua, que supuestamente iba a entregar ese día al presunto etarra dinero del impuesto revolucionario, ha respondido en ocasiones a cosas distintas de las que se le preguntaba, por lo que ha sido recriminado varias veces. "Céntrese, calle un momento. ¿Se ha centrado?", le ha preguntado en un momento el magistrado Alfonso Guevara.
Ha sostenido además varias versiones sobre sus sospechas de que el hombre al otro lado del teléfono era policía y acerca del tiempo que pasó desde que llegó al bar hasta que entró el hombre que le pasó el móvil y de la duración de la llamada.
"Desde el primer momento tuve en mi cabeza que no estaba hablando con un policía, sino con alguien que me estaba tomando el pelo (...) porque no tenía ningún fundamento que fuera un policía y que no me dijera claro 'plas plas plas'", ha afirmado primero, y luego ha dicho: "Pues claro que tenía que ser algún policía porque si no una persona civil así por las buenas no le puede retener (a Cau)".
El fiscal le ha recordado que a lo largo de la instrucción cifró el tiempo que estuvo en el bar -importante para saber la hora del chivatazo- entre ocho y veinte minutos, y hoy ha dicho primero que cinco minutos y, en todo caso, "menos de diez", y luego que dos, tres, cuatro o cinco.
Sobre la duración de la llamada, un tema controvertido puesto que la Policía solo rastreó las de más de cuatro minutos, primero ha opinado que no fue muy larga, "seis o siete palabras", pero luego, preguntado por el fiscal si duró diez minutos, ha contestado: "Sí, por ahí, ocho".
Tras esa llamada, Elosua se fue a Francia para contarle a Cau su conversación y lo hizo en un coche conducido por su yerno que estaba pinchado, por lo que la policía escuchó en directo la conversación, en la que le informaba del chivatazo, una versión que ha ratificado su yerno, que también ha declarado hoy como testigo y ha dicho que su suegro estaba "ofuscado".
Hoy también han declarado varios policías que investigaron el chivatazo a ETA, que han explicado que enseguida llegaron a la conclusión de que la filtración solo había podido ser protagonizada por los dos altos mandos policiales acusados.
El juicio del caso Faisán continuará mañana con la declaración como testigos de varios policías, entre ellos previsiblemente la inspectora Teresa Herráiz, que supuestamente alertó a Pamies de la operación contra ETA, y a José Cabanillas, exjefe de la Unidad Central de Inteligencia de la Policía.