Merkel cuenta con una ligera ventaja en los sondeos, aunque sin mayoría
Alemania acude a las urnas con la sombra de la crisis de fondo y la UE a la expectativa
viernes 20 de septiembre de 2013, 15:56h
Aunque sobre el papel son 62 millones de alemanes los llamados a las urnas este domingo, lo cierto es que toda la Unión Europea está muy pendiente de lo que suceda en las elecciones federales y de si la canciller Angela Merkel logrará retener el cargo. La líder de la CDU ya ha anunciado que no variará ni un ápice la estrategia comunitaria que ha seguido hasta ahora su Ejecutivo, aunque el juego de alianzas podría debilitar su nuevo Gabinete.
Alemania acude este domingo a las urnas para elegir su equipo de Gobierno para los próximos cuatro años. Aunque todo parece indicar que la canciller Angela Merkel logrará hacerse con la victoria, su margen de votos no le permitiría obtener la mayoría, abriendo la puerta a diferentes combinaciones de coalición, algo tradicional en la vida política del país.
A lo largo de las últimas semanas, la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel ha insistido en que sólo el continuismo puede salvar a Alemania de caer en la recesión y ha insistido en la promesa de no hacer concesiones en Europa, un lastre que ha arrastrado durante los últimos años al calor de los sucesivos rescates a los países del sur de la Unión Europea.
De este modo, este domingo no sólo los alemanes, que gozan de un paro del 7 por ciento, se juegan su futuro, sino que 500 millones de europeos de 27 países verán qué dirección toma el principal motor financiero y comercial del Viejo Continente. A pesar de los intentos de Reino Unido, Francia, Italia y España por restar peso específico del componente alemán en el seno de la UE, lo cierto es que Merkel se ha convertido para muchos en la canciller comunitaria, lo que le ha granjeado no pocas enemistades a pie de calle fuera de sus fronteras.
Aunque su popularidad se ha visto rebajada en gran medida por el papel que ha jugado Alemania en la gestión de la crisis europea, lo cierto es que, según un estudio elaborado por Efe, todos los países de la UE a excepción de Francia se muestran favorables a una reelección de la líder de la CDU, que apuesta por una familia comunitaria austera, estable, dinámica y productiva.
Sin embargo, su plácida coalición de Gobierno junto con los liberales de Rainer Brüderle se podría tambalear si estos no logran representación parlamentaria en el Bundestag, por lo que la CDU, a la que los sondeos otorgan un 40 por ciento en intención de voto, debería buscar otros aliados más allá de sus amigos tradicionales. De este modo, cobra especial importancia el número de indecisos, que ronda un histórico 30 por ciento.
Como dato a tener en cuenta, a los sondeos previos, y para mayor optimismo de la CDU, se suman los resultados cosechados en las elecciones de Baviera, el lander con mayor peso económico y político del país. Aquí, los socios conservadores de Merkel de la CSU lograron una holgada victoria haciéndose con 101 escaños dentro del Parlamento regional, integrado por 180 asientos.
Socios pequeños vs Gran Alianza
Por su parte, la principal formación opositora, los socialdemócratas del SPD liderados por Peer Steinbrück, exministro de Finanzas de la propia Merkel, se auparían hasta el segundo lugar con un 26 por ciento de apoyo popular. Una representación menor gozarían Los Verdes, que en Alemania cuentan con un más que respetable peso específico y apoyo popular, y la fuerza de izquierda, con un 10 y un 9 por ciento, respectivamente.
El SPD, muy debilitada en los últimos años, ya ha reconocido que sólo se plantea una coalición de Gobierno con Los Verdes, aunque en las diferentes encuestas esta alianza en ningún caso lograría una mayoría suficiente para apartar a la CDU del poder.
De este modo, y a tenor de las debilidades de sendas alianzas tradicionales (CDU-Liberales y SPD-Verdes), algunos analistas no descartan, si los resultados atomizan el Bundestag, una gran alianza entre las dos grandes formaciones para conformar un Gobierno de coalición nacional que ya fructificó durante la primera legislatura de Merkel, en 2005, si bien las diferencias en materia económica e impositiva son más que notables y prometen traer cola de materializarse la unión.
En una campaña electoral que no ha contado con un gran seguimiento por parte de los alemanes, tanto Merkel como Steinbruck han insistido en mostrar sus bondades frente a una Europa que se vería debilitada en caso de que Alemania frenara su crecimiento y dejara de liderar el proyecto comunitario.
En este sentido, la CDU, que se define como el "ancla de la estabilidad y motor del crecimiento", ha instado a no bajar los brazos y ha defendido sus políticas de austeridad para fomentar la creación de empleo. "En Alemania tras las reformas al comienzo el paro subió y luego empezó a descender", señalaba Merkel esta misma semana en una entrevista.
Además, remarcó las diferencias con el SPD al apuntar que "los socialdemócratas quieren subir los impuestos y quieren colectivizar la deuda europea y acaso hasta eurobonos, nosotros queremos continuar con el camino de las reformas", dijo Merkel.
De cara a Europa, todo depende de con quién se alíe Merkel a la hora de formar Gobierno. Si la gran alianza cobra forma, todo apunta a que la canciller podría aflojar sus estrictas medidas de austeridad y estabilidad impuestas a los socios comunitarios.
Sin embargo, estos vaticinios chocan frontalmente con lo expuesto por su portavoz, Steffen Seibert, quien dejaba clara la postura de la canciller para los próximos años: "Continuidad es la palabra clave". Los expertos se muestran coincidentes con Seibert y señalan que, a pesar de que Alemania puede mostrarse más flexible habida cuenta de que lo peor de la crisis parece haber pasado, la senda ya está fijada.
Por su parte, Steinbruck, cuyo humor mordaz ha marcado su campaña y que le ha llegado a jugar malas pasadas de cara a la opinión pública, como cuando salió haciendo una "peineta" en la portada del semanario del 'Süddeutsche Zeitung', apuesta por mejorar las relaciones con el resto de socios.
"Tenemos que seguir siendo buenos vecinos, algo que se ha puesto en duda en la última legislatura", declaraba en su último mitin en Berlín. El líder de los socialdemócratas, frente a la persistente austeridad esgrimida por Merkel, aboga por un "retorno a la justicia social" y no se cansa en repetir que tras esa aparente fortaleza de Alemania, hay ocho millones de ciudadanos trabajando con sueldos mínimos, una cuestión que ha convertido casi en una cuestión personal.