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desastre nuclear de Ascó

Greenpeace pide transparencia sobre el impacto radiológico de Ascó

martes 06 de mayo de 2008, 15:04h
Una vez más la asociación ecologista Greenpeace ha denunciado la improvisación y falta de transparencia del CSN sobre el impacto radiológico del caso de la central nuclear de Ascó. Desde esta organización se pide que el CSN aclare el procedimiento de actuación se está llevando para saber si se está examinando de una forma correcta a la población afectada.

Según ha señalado Carlos Bravo, responsable de la campaña de energía nuclear de Greenpeace a EL IMPARCIAL, "a estas alturas no se han explicado las causas reales que produjeron el suceso".

Desde que Greenpeace informara a la opinión pública el pasado 5 de abril de la existencia de dicho escape radiactivo, el CSN ha pasado de, en primer lugar "descartar riesgo radiológico en Tarragona" a decir que se realizarían mediciones radiológicas a 800 personas (comunicado de prensa del 14 de abril), para luego subir la cifra a unas 1.500 (rueda de prensa del CSN del 22 de abril) y ahora, nuevamente, incrementar esa cifra en otras 912 hasta un total de 2.412 personas (comunicado de prensa del CSN de 30 de abril).

Según los ecologistas, "esta cifra parece que aumenta porque la gente llama para examinarse y quedarse tranquila, pero no porque desde el CSN se tenga un método científico ni un criterio para hacerlo".

¿Por qué continúa aumentando el número de afectados?
Greenpeace exige al CSN que explique claramente por qué motivo está aumentando continuamente el número de personas sometidas a exámenes radiológicos y que aclare públicamente cuál es su plan de actuación al respecto.

“En lugar de dar a conocer la cantidad total de radiactividad que salió al medio ambiente, el CSN se ha limitado a dar, en cuenta gotas, información sobre el número de partículas radiactivas encontradas, y últimamente ni siquiera eso”, ha declarado Carlos Bravo, responsable de la campaña nuclear de Greenpeace.

En palabras de Bravo, “el CSN no está actuando de forma científica y que debería explicar a la ciudadanía la importancia de las mediciones sobre la permanencia en el cuerpo humano del Cobalto-60”.

El Cobalto-60 es uno de los isótopos más peligrosos por sus efectos biológicos, como lo atestigua el hecho de que su Límite de Incorporación Anual (LIA) es de los más bajos en la reglamentación. Dicho material emite radiación beta, seguida de dos picos de radiación gamma, con una energía total muy elevada.

¿Qué criterios médicos se están utilizando?

“Parece que el Gobierno está actuando a toda prisa, sin transparencia alguna, para quitar lo antes posible el asunto de en medio”, declara el responsable de energía nuclear de Greenpeace.

Por otra parte, el profesor y doctor Eduard Rodríguez Farré, investigador del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona (IIBB), especialista en temas de radiación nuclear, ha cuestionado las actuaciones médicas que se están llevando a cabo con los pacientes que han sido irradiados con el Cobalto-60.

“Es importante saber cuál es el baremo de las mediciones que están utilizando para las personas que están siendo analizadas por la radiaciones de Ascó, ya que la legislación española establece una escala diferente para los trabajadores de las centrales nucleares y para el resto de los ciudadanos”, destaca el investigador.

"Nosotros planteamos la falta de información sobre el tipo de técnicas que se están utilizando para determinar la radiación de las personas afectadas. Se debe esclarecer los criterios que se están utilizando al respecto", señala Rodríguez Farré.
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