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Otra vuelta de tuerca de las FARC

jueves 26 de septiembre de 2013, 23:22h
Las conversaciones que se están desarrollando en La Habana entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se complican por momentos. El planteamiento inicial del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, era el correcto al no caer en el error de anteriores negociaciones de establecer una zona desmilitarizada, lo que favorecía que la narcoguerrilla recobrase fuerzas sin temor a las operaciones del ejército. Operaciones que lograron grandes éxitos, cayendo varios jefes revolucionarios y produciéndose un reguero de deserciones en las filas guerrilleras.

Ahora, en el intervalo que se ha producido hasta que la negociación se reanude el próximo 3 de octubre, el actual jefe de las FARC, Timoleón Jiménez, alias “Timochenko”, le ha enviado una carta a Juan Manuel de Santos a raíz de la intervención de este en la Asamblea General de Naciones Unidas. En este foro, el mandatario colombiano señaló que las negociaciones deben agilizarse porque la paciencia de los colombianos “no es infinita”. Esto les ha parecido a las FARC, según manifiesta su jefe, una ofensiva en toda regla contra ellos, amenazando con revelar “la verdad” de lo que ocurre en La Habana, con lo que se rompería el acuerdo de confidencialidad pactado. Humberto de la Calle, que encabeza el grupo negociador por parte del Ejecutivo, se ha apresurado a decir que la revelación de lo que “Timochenko” denomina “la verdad” no les causa ninguna inquietud.

Más allá de esta obligada respuesta, está claro que hoy las FARC tienen una actitud muy diferente a cuando comenzaron las negociaciones, como ha quedado patente en esa misiva en la que “Timochenko” le espeta a Santos que su referencia al tiempo está en relación con que quiere llegar a las elecciones con un acuerdo de paz que mostrar al país, y le advierte de que no va a doblegarles. La carta del líder guerrillero, escrita en un tono duro y hasta chulesco, se encuadra en un envalentonamiento de las FARC que se han dado cuenta -y piensan aprovechar al máximo- de la situación de debilidad de Santos, tras una virulenta huelga agraria -que el presidente manejó con escasa pericia-, y la dimisión en bloque de su Gobierno. Hechos que las FARC intentaron rentabilizar a su favor.

Al dar el paso de las negociaciones con las FARC el presidente Juan Manuel Santos se metió en un jardín complejo. Lo que pareció empezar bien ha ido degenerando y hoy los guerrilleros se permiten hacer gala de una posición de fuerza. Juan Manuel Santos debe dar un golpe de timón para que la situación no se le vaya definitivamente de las manos.
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