Carlos Hipólito es un actor español conocido por su larga trayectoria en la que ha acumulado muchos premios, entre los que destacan el Premio MAX y el Premio de la Unión de Actores, que ha recibido en varias ocasiones. Aunque se le ha podido ver en cine y televisión, es prolífero su trabajo en el ámbito teatral. Algunas de las últimas obras que ha representado son
Arte, de Yasmina Reza,
El método Grönholm, de Jordi Galcerán,
Todos eran mis hijos, de Arthur Miller,
Follies, dirigida por Mario Gas,
El burlador de Sevilla y
Romeo y Julieta, dirigidas por Miguel Narros o el musical
Sonrisas y lágrimas, dirigido por Jaima Azpilicueta. En series de televisión le podemos reconocer como voz en off desde 2001 de Carlos Alcántara en
Cuéntame cómo pasó, además de series como,
Alakrana,
Los misterios de Laura,
Desaparecida,
Guante blanco o
Blasco Ibañez. Ahora comienza a representar, junto con Luis Merlo, la obra escrita por Jordi Galcerán y dirigida por Gerardo Vera,
El Crédito.
¿Quién es Carlos Hipólito?Es un actor. Pero no sé lo que significa hoy en día. Me dicen a veces: ¡ay tú, con la trayectoria que tienes!, ¡lo que le admiro yo a usted con tantas cosas que ha hecho! Y pienso ¿sí? pero, ¿tantas cosas he hecho yo? Yo no pienso mucho en noción de trayectoria, es decir, yo me voy concentrando en lo que voy haciendo y cada obra me parece que es la primera, y en cada una tengo la impresión de que me faltan las armas necesarias. En general, soy bastante inseguro. Pero, por llevar tanto tiempo en esto y la suerte que he tenido de tener tanto trabajo continuado pues tengo mucho detrás. Y eso, probablemente, me ha hecho un hueco en el oficio de actor. Y eso me tiene muy contento. Y cuando me dicen esas cosas creo q se están equivocando de persona (risas).
¿Cómo se siente formando pareja con Luis Merlo?Pues yo muy feliz y muy contento. Es la primera vez que trabajamos juntos pero hemos conseguido tener una química estupenda. Parece que llevemos toda la vida así. Somos muy afines en algunas cosas, muy distintos en otras cosas, pero nos compenetramos muy bien y la verdad es que yo estoy muy agusto.
¿Qué podemos ver en la obra de El crédito?Una peripecia humana muy curiosa que parte de una situación muy cotidiana, como es la de ir a pedir un crédito a una oficina de banco. Digo muy cotidiana porque la mayoría de gente está sin un duro e imagino que esto se repite muy a menudo. Es un punto de partida muy cotidiano pero que, a base de apretar tuercas, el autor va delirando la situación y la va convirtiendo en una historia muy extremada. Donde personajes que, a priori cumplen su papel y su labor, se convierten en una cosa muy diferente a lo que eran al principio de la obra. Ese viaje humano es lo que configura el alma de
El crédito. Argumentalmente es la historia de un señor que lo pide y otro que se lo niega y entonces el primero se enfrenta al tipo de la banca haciéndole una amenaza un poco especial. Pero lo que va pasando es que este señor del banco, que es mi personaje, cree que tiene todo contolado y va un poco de sobradín de entrada, porque tiene un trabajao bueno, una mujer guapa de la que está enamorado, creee que le quiere mucho, ... Poco a poco vamos viendo que eso es una fachada y ese personaje se empieza a resquebrajar y va apareciendo un ser humano completamente desvalido y hecho polvo que le pasan unas cosas tremendas. Por eso te digo que la peripecia argumental es una cosa pero el viaje por el que transitan los personajes es algo que va más allá de una simple comedia divertida, que también lo es
¿Esta obra refleja la realidad actual?Creo que es una obra que refleja la actualidad en el sentido de lo que estamos viviendo. Pero no refleja la actualidad, la situación, económica, política o social que estamos viviendo. La obra no tiene un afán de retrato social del momento de crisis en el que estamos. No va de eso. Lo que pasa es que al hablar de unos personajes a los que les pasa una serie de cosas y están inmersos en una sociedad como la nuestra, pues evidentenmente, está hablando de la tragedia del hombre contemporáneo. Habla de lo solos que estamos en esta sociedad, da igual que seas empleado de banca o que seas el que va a pedir el crédito. Al final de la obra te das cuenta de que todos somos peleles en manos de gente de la macroeconomía, de la macropolítica, de la macronosequé... y que nos manejan como títeres. Y en ese sentido sí es un reflejo de la sociedad en la que estamos, pero no en el sentido de la crisis.
¿Cree que los créditos son una solución en la sociedad actual?Yo creo que estaría bien porque eso dinamizaría la economía. Yo creo que ahora mismo hace falta que haya más movimiento no sólo esta política de austeridad. Claro, le va muy bien a los alemanes porque ya tienen todo solucionado. Pero a los demás no y cómo hacemos lo que manda Alemania para gloria de la señora Merkel. Yo no soy economista ni nada que se le parezca, pero creo que también dinamizar un poco la economía sería generar más empresa y generar más gasto y eso se consigue a base de dar créditos. Hubo un momento determinado en el que los regalaban y de aquellos barros vienen estos lodos. Sobretodo estaría bien que los que conceden los créditos se puedieran poner más, y digo se pudieran porque a veces están cumpliendo normas de los de arriba, en lo humano, en la situación personal y emocional. Eso es un sueño y no pasará nunca porque los bancos son lo contrario. La banca es conseguir dinero a costa de lo que sea. Por eso no me siento muy identificado con los banqueros (risas).
¿El teatro español necesita un crédito?Yo no sé si necesita un crédito. Creo que sí porque todo lo que sea apoyar la cultura estaría muy bien. Pero lo que no necesita son los palos en las ruedas que nos está poniendo este Gobierno. A mi me parece, y ahí me pongo muy beligerante, que lo están haciendo muy mal. Parece que todo lo que suene a cultura parece que molesta. Lo llaman entretenimiento y nos dicen que somos ocio, y yo creo que la cultura es algo muy importante. No deberían recortar en educación. Creo que ahora mismo el teatro español se merece un crédito, un crédito de confianza por parte de los espectadores porque la creatividad no se para, aunque sea más difícil poner en pie un espectáculo. Y creo que se merece un crédito, ya hablando del ámbito económico, por parte de las instituciones para apoyar determinadas cosas porque no necesariamente sólo lo comercial es lo que quiere ver la gente y lo que necesita el público. Según eso nos cargamos un montón de obras de teatro y de géneros que sin apoyo estatal es muy difícil que puedan existir.
¿Televisión, cine o teatro?Yo lo que prefiero es un buen personaje, da igual dónde sea. Si me ofreciesen dos papeles, cojo el personaje que más me gusta, me da un poco igual que sea en un escenario o que sea delante de la cámara. También es verdad que cuando llevas mucho tiempo haciendo teatro, quieres hacer cine y al revés. Soy culo de mal asiento (risas).
¿Se siente más reflejado como Carlitos Alcántara o como banquero?Pues yo creo que con Carlitos Alcántara (risas). Más que nada porque llevo 11 años poniéndole la voz y me parece que es como de mi familia. Yo con el banquero que hago aquí no tengo nada que ver. Con Carlitos Alcántara tampoco, pero si tuviera que parecerme más a uno o a otro elijo a Carlos.
¿Quién le impulsó en sus inicios en el teatro?Me apoyaron mucho mis padres, que no tenían nada que ver con esto. La verdad es que me apoyaron siempre y me ayudaron a tener confianza en mí mismo, que es lo más importante cuando se empieza. Y, por otro lado, me ayudaron mucho mis maestros, que tuve la suerte de que fueron luego directores muy importantes como Miguel Narros, José Carlos Plaza, William Layton, ... Los primeros con los que hice algún montaje. Y esos son los que me marcaron el camino a seguir. Luego he tenido la suerte de trabajar con gente muy buena y ha sido todo mucho más... ¿cómo te voy a decir yo? no voy a decir fácil porque nada es fácil, pero ha sido todo mucho más continuado de lo que imaginaba, no he tenido grandes parones nunca. Me siento muy regalado por este oficio porque aparte de darme personajes preciosos, conocer a gente estupenda, noche mágicas en el teatro...también me ha dado mucha continuidad en el trabajo y poder vivir de ello es una gran suerte.
¿Qué ha supuesto Miguel Narros en su vida?Miguel era un segundo padre para mí. Su muerte reciente me ha dejado bastante machacado. Yo le he querido mucho, pero mucho. Él fue el primer director que apostó por mí para un tipo de papeles que nadie me hubiera dado por mi físico o por mi forma de hacer. Él apostó mucho por mí para cosas distintas y en ese sentido me dio muchas alas, me regaló cosas muy bonitas y su amistad. Era un hombre muy divertido y muy entrañable. Miguel Narros ha supuesto para mí, dentro del teatro de este país, una persona muy importante como maestro de actores, como director y como creador en general.
¿Puede explicarme un poco lo que es trabajar orgánicamente?Es seguir tus impulsos, no desvirtuarlos. Trabajar orgánicamente es no utilizar recursos artificiales para conseguir cosas. Es decir, en relación con el texto, hay que buscar el impulso que te lleva a decir ese texto y luego decirlo, sin importarte cómo suene. Lo importante es de donde viene la provocación que te hace decirlo. Lo contrario sería decirlo con un tono porque queda muy bonito o queda muy gracioso, eso sería lo inorgánico. Yo siempre trabajo basándome más en el fondo que en la forma.
Está considerado como una referencia para muchos actores que trabajan con esta técnica, ¿a qué cree que es debido? ¡Qué horror! Yo que me sigo creyendo un niño. Pues yo creo que puede deberse a que he tenido un trabajo muy continuado y llevo mucho tiempo. Entonces cuando llevas tanto tiempo y has hecho tantos papeles, te ha visto la gente en muchas cosas. Y yo quiero pensar que es, aparte de que acierte más o menos en determinados personajes, porque intento mantener una forma de hacer, una coherencia, una seriedad y un rigor. A lo mejor eso es lo que ven . Dentro de lo que me ha permitido la vida elegir he escogido, no lo más fácil, sino lo que me podía hacer crecer más y en ese sentido he asumido a veces riesgos que a priori eran innecesarios pero que a mí me estimulaban mucho para seguir adelante.
Después de haber formado parte de musicales, ¿se queda con ganas de seguir cantando? Pues te diré que hay ofertas. Yo empecé en el género musical en
Follies, con Mario Gas, pensando que me iban a echar por ponerme a cantar. (risas) Pero salió bien y luego vino
Sonrisas y lágrimas que también ha sido un gustazo. Y hay gente que produce musicales que ya me están planteando propuestas. Ojala sí, a mí me gustaría mucho, es un género que me encanta.
Tras de tantos premios, ¿cuál es el que más le ha merecido la pena ganar? ¡Uy, no lo sé! A mi siempre me hacen mucha ilusión los premios que te dan los compañeros, que , en este caso, son los MAX, que vota toda la profesión a nivel nacional y los premios de la Unión de Actores, que votan los profesionales de Madrid. Fíjate, es que el premio de la Unión de Actores me lo han dado 7 veces y el MAX 3. Yo todavía no me puedo creer que les siga cayendo bien a los compañeros. Esos premios son los más complicados de conseguir, porque gustarles a los compañeros tiene mucho mérito, porque ahí se mezclan muchas cosas. Asique por esos estoy más orgulloso, aunque de todos en general.
¿Alguno que eche de menos y quiera que sea el siguiente? Es que nunca pienso en eso. Si se plantea, pues ójala. Hay algunos que me he quedado a las puertas varias veces y si alguna vez me lo dan yo estaría encantado. Pero es que yo nunca pienso en eso a priori, si luego me nominan y tengo esa suerte, pues oye, ójala me lo den. Pero no lo pienso, no es una cosa que me plantee, así de entrada.