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el galardón ha sido entregado por la infanta elena

Premio de Arquitectura Manzano Martos a la restauración de la judería de Sevilla

martes 15 de octubre de 2013, 15:36h
La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando ha acogido este martes la entrega del Premio de Arquitectura Clásica y Restauración de Monumentos Rafael Manzano Martos a los responsables de la restauración integral de la antigua judería de Sevilla, Ignacio Medina y Fernández de Córdoba. El acto ha estado presidido por la Infanta Elena.
La Infanta Elena ha presidido este martes la entrega del Premio de Arquitectura Clásica y Restauración de Monumentos Rafael Manzano Martos a los responsables de la restauración integral de la antigua judería de Sevilla, el arquitecto Luis Fernando Gómez-Stern e Ignacio Medina y Fernández de Córdoba, Duque de Segorbe.



El acto, que se ha celebrado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, ha contado con la asistencia de Rafael Manzano Martos, arquitecto, académico y ganador en 2010 del octavo premio The Richard H. Driehaus Prize de Arquitectura Clásica; Antonio Bonet Correa, director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; y Richard Driehaus, mecenas y promotor del premio.

Según la Fundación Mapfre, colaboradora en la concesión del premio, se trata de un reconocimiento dirigido a profesionales dedicados al campo de la arquitectura cuya obra encarne los principios de la arquitectura y el urbanismo clásicos y tradicionales en el mundo contemporáneo: "Su objetivo es poner en valor la labor de aquellos que estén no sólo trabajando en la preservación y rehabilitación del patrimonio arquitectónico y urbano tradicional español, sino también contribuyendo a la continuidad de las tradiciones constructivas y arquitectónicas que lo configuran".

Convocado por The Richard H. Driehaus Charitable Lead Trust y la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Notre Dame (Indiana, Estados Unidos), el premio está dotado con 50.000 euros y una medalla conmemorativa.

En palabras de la representante de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Notre Dame (Indiana, Estados Unidos), este proyecto ha de ser concebido como una "inversión en el futuro". Según Driehaus, las tres décadas invertidas por los arquitectos en este "magnífico" trabajo han hecho posible "desarrollar un sueño que es inspirador".



Según Mapfre, el trabajo seleccionado "supone una iniciativa singularmente loable, ya que es resultado del empeño personal de sus autores, quienes con constancia y determinación fueron año tras año insuflando nueva vida a todo un barrio entonces muy degradado y amenazado de demolición del centro histórico de Sevilla".

En una nota de prensa informa de que el proyecto ganador constituye una prueba de "la recuperación urbanística de un barrio tradicional que enfoca la rehabilitación de las casas que en él se ubican". Supone la "mayor intervención de carácter privado en el casco histórico de Sevilla, uno de los más extensos del mundo". Su magnitud es de proporciones poco habituales en España, pues abarca cuatro casas señoriales de arquitectura clásica y 15 casas de arquitectura popular -que suman 36 patios- en el entorno de las iglesias de Santa María la Blanca, San Bartolomé y el palacio de Altamira, sede actual de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.



Manzano Martos ha destacado, por su parte, la "alta calidad del lenguaje clásico de esta intervención", que ha calificado como "modélica". La recuperación de un barrio que estaba "degradado" ha dado como resultado una obra que puede considerarse como un "monumento vivo de la arquitectura y las artes patrias".

En el turno de palabra de los responsables de la recuperación de la antigua judería, Gómez-Stern ha aprovechado para reivindicar la adecuación del clasicismo a la modernidad, razón por la que defendido su proyecto como representativo de esa sintonía. "Las reconstrucciones se han basado en documentos históricos y restos conservados", ha explicado no sin pasar por alto el hecho de que, a su parecer, "Sevilla ha sido una ciudad que ha estado alejada del valor de su patrimonio", aunque trabajos como el suyo "hayan contribuido a cambiar esta situación".

De Medina también se ha mostrado crítico, aunque en su casa por la aparente escasa atención que ha despertado en España la labor que realizan. "En España he encontrado más resistencia que estímulos", ha dicho al tiempo que se ha mostrado muy agradecido con el premio por reconocer su trabajo, así como también ha hecho Gómez-Stern.
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