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EL PERIODISMO DEL FUTURO

sábado 09 de noviembre de 2013, 17:54h
Luis María Anson publicó en el diario El Mundo el artículo que reproducimos a continuación.

“Inicié mi vida profesional en la composición caliente. Era el tiempo de la linotipia, del plomo, el estaño y el antimonio, del cartón de estereotipia, la fundidora, la teja, la fresadora y la rotativa convencional. He dirigido Prensa semanal, Gaceta Ilustrada y Blanco y Negro, fui director durante 15 años del ABC verdadero, presidí la agencia Efe, fundé el diario La Razón, ocupé la presidencia de Televisa España así como puestos directivos en radio España y estoy al frente ahora de un periódico digital: El Imparcial.es.

No me falta, creo yo, experiencia para afirmar que El Mundo es el primer periódico impreso español que se instala en el futuro. Los digitales hacemos lo que podemos con unas redacciones escasas porque la publicidad no da para más. El Mundo ha puesto una espléndida redacción, con excepcionales equipos de investigación y una dirección experta, al servicio de la aventura digital. Soy orbytero y sé muy bien lo que me digo. El periódico impreso permanecerá pero, aparte una edición testimonial en papel, se leerá en el teléfono móvil, la tableta o el ordenador, difundiendo las noticias con la instantaneidad del periodismo de agencia.

Pedro J. Ramírez ha entendido muy bien el desafío digital y ha sabido cambiar de piel y adentrarse en el intrincado camino del mundo electrónico. La composición caliente, la rotativa convencional, el offset, el periódico impreso y la multimpresión son ya prehistoria. Los periodistas marchamos francamente, y El Mundo el primero, por la senda digital.

Pero si los vehículos de la información se han modificado, si se ha superado holgadamente la aldea global anticipada por McLuhan, el periodista sigue desempeñando la misma función, que consiste en administrar un derecho ajeno: el de los ciudadanos a disponer de una información completa y veraz. El profesional del periodismo va a seguir haciendo lo mismo que 200 años atrás: rastrear la noticia, seguirla con la nariz pegada a su huella como un sabueso, contrastarla debidamente y soltarla después al vuelo instantáneo del periódico digital. Y junto a la función esencial de la información, el periodista continuará ejerciendo como hace 200 años el contrapoder: es decir, elogiar al poder cuando el poder acierta, criticar al poder cuando el poder se equivoca y denunciar al poder cuando el poder abusa. Y no solo al poder político sino también al poder económico, al poder empresarial, al poder religioso, al poder sindical, al poder universitario, al poder cultural, al poder deportivo… El vehículo de la información ha cambiado y hoy, como ha escrito Pedro J. Ramírez, hay que adentrarse en la terra incognita de la llamada digital. Pero la esencia del periodismo permanece idéntica.

Los cicateros de turno acogerán el éxito y la visión anticipadora de El Mundo con el silencio o con el desdén. La objetividad, sin embargo, exige reconocer que los periodistas españoles estamos de enhorabuena porque, por fin, un periódico impreso se ha decidido a fracturar de forma completa el hielo digital, despejando los horizontes para que el periodismo recupere o consolide su fuerza en la sociedad y los profesionales encuentren trabajo serio y estable. Pedro J. Ramírez quiere que las nuevas generaciones tomen el relevo del periodismo y que se vuelquen en la excelencia informativa, permaneciendo indiferentes al número de ministros que acudan a sus conmemoraciones. Las campanas digitales doblan ya por los periódicos alfombra y también por los periódicos sectarios y excluyentes.”
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