La actriz Macarena García tiene una agenda más que apretada. Compagina el rodaje de la primera temporada de la nueva serie de Telecinco, B&B. De boca en boca, que se estrenará a principios del próximo años, con el musical que ha dado la campanada este 2013, La llamada. Dirigido por su hermano, Javier Ambrossi, y por su amigo Javier Calvo, el montaje ha pasado del Hall a la Sala del Teatro Lara para seguir contagiando al espectador de buen rollo y ritmo inapelable. A pesar de que la actriz confiesa que tuvo “miedo” al principio por tocar un tema delicado –el jardín en el que se metieron los ‘Javieres’ pasa por mezclar adolescencia, religión, reggaetón y Withney Houston-, esta producción familiar ha cosechado un éxito inesperado.
El próximo lunes se entregan los Premios Broadwayworld Spain 2013 y La llamada acude con 12 nominaciones. Apostasteis por un proyecto personal y una producción pequeñita, ¿os esperabais este éxito? La vedad es que no, para nada, no nos lo podíamos ni imaginar. Nosotros no estábamos buscando esto sino que empezamos porque queríamos contar una historia bonita entre un grupo muy reducido, de familia y amigos, y ver qué pasaba. No está hecha con el propósito de hacer taquilla. Obviamente queríamos que le gustara a la gente, pero empezamos casi con miedo por los temas que trata, preguntándonos si el espectador lo iba a entender. Ahora estoy alucinada con el resultado. Veo a la gente salir del teatro de una forma que creo que nunca había visto. Siento que hay algo que cambia en ellos, y me gusta.
¿Qué ingredientes cree que tiene la obra para provocar esa actitud en la gente a la salida?Creo que es muy entretenida, tiene personales muy divertidos y utiliza un tipo de humor que puede gustar a todo el mundo. Para mí lo tiene todo: música, baile, una banda en directo, actores que nos entregamos en cada función y una historia muy potente, que puede parecer normalita pero que esconde un mensaje muy profundo, que llega a la gente en todas las funciones. Es una obra hecha por gente joven, con mucho amor y con mucha pasión, y eso se transmite.
¿Cree que en el momento actual de crisis, que afecta de forma muy particular a la cultura y al teatro, este tipo de funciones pequeñas, familiares, son el camino hacia la luz?Este tema me parece tan serio que creo que no sé hablar muy bien de él, pero es cierto que este proyecto se ha sacado de la nada, en un momento en que no hay mucho dinero para estrenar funciones. Haciendo esta obra he aprendido que la gente está dispuesta a ayudar y hacer las cosas por amor al arte. No sabes la cantidad de gente buenísima ha echado una mano porque sí. Me he dado cuenta de que sí se puede. Claro que es más fácil sacar adelante proyectos más pequeños y yendo poco a poco, pero creo que si haces las cosas con el corazón, innovando y buscando tocar a la gente, aunque la situación esté complicada, se puede conseguir el éxito.
¿Cómo es ponerse a las órdenes de un hermano?Pues todo ha ido muy bien, la verdad, no hemos tenido ningún momento raro. Él y el otro Javi, que también es amigo desde hace mucho, son súper buenos directores. Ellos han facilitado el que esta obra sea algo de todos. Todo el mundo puede opinar de todo y ellos escuchan esas opiniones. Esta participación crea una energía alrededor de la obra que yo creo que se transmite. Yo, como hermana, he estado muy cómoda, casi más que nunca. Él me conoce mejor que nadie en el mundo y, en el plano de la interpretación, para mí ha sido muy importante porque me ha ayudado a preparar papeles desde siempre. Él sabe que yo al principio estoy insegura, que me cuesta entrar y que es poquito a poco cómo me voy encontrando. Conoce de sobra todos esos procesos míos que a veces pueden asustar a un director. Había un primer paso que con él tenía ganado, así que me sentí muy cómoda.
¿Borramos entonces del refranero eso de ‘La confianza da asco’?Es verdad que hace poco hemos establecido recordar de vez en cuando que somos director y actriz a parte de hermanos. Es cierto que si fuera un director que no conociera de nada, la mitad de las cosas me las callaría, y tampoco le contaría todos mis sentimientos. Pero la verdad es que ha sido todo muy positivo al final y nuestra relación ha ayudado al proyecto y al personaje.
¿Cómo se afronta el vértigo inicial de enfrentarse en España a una especie de Jesucristo Súperstar, con un Dios que canta por Withney Houston y una caricatura de la monja moderna?Creo que fui la primera del equipo que me enteré de todo esto, porque mi hermano me iba contando las cosas según se les iban ocurriendo. Lo primero que supe es que tenían en mente una obra y que querían que yo hiciera un papel. Luego me fui enterando de cada pasito que daban. Mi hermano y yo hemos ido a un colegio religioso del que, por algunos motivos, salimos con un poco de rebote en ciertos aspectos. Por eso, al principio me dio un poco de miedo. No quería que se tratara el tema de forma que se pudiera hacer daño a alguien. Muchas de mis íntimas amigas y de la gente que más quiero tienen estas creencias, así que para mí era fundamental saber que no se iba a ofender a nadie. No me apetecía hacer algo que estuviera enrabietado, me gusta hacer cosas sanas y desde una perspectiva bonita.
Mi hermano me tranquilizó al asegurarme que quería hablar desde el respeto de tomar decisiones y de ser valiente para hacer lo que cada uno quiere, sin criticar ni juzgar a los demás. Y así ha sido. Lo han hecho en la medida justa para que nadie se sienta ofendido en ningún momento. Justo va de lo contrario, y se expresa en una frase muy clara en la obra: cada uno con lo suyo. No sé cómo lo han hecho que tanto a los que están en contra de la religión como a quienes están a favor les apasiona la obra.
¿Se anima a la Iglesia en la obra a que inicie un cambio, una modernización?Bueno, obviamente hay una pequeña crítica que pretende hacer pensar sobre vivir las cosas en base a ti mismo y a no a cómo te dicen que las tienes que vivir. Cada uno tiene que buscar su manera de vivir. Habla de la religión, de cómo vivir el catolicismo, pero en realidad es una metáfora en todos los sentidos. Yo misma me lo aplico como actriz, porque lo que te dice la obra es que busques tu forma, que hagas lo tuyo de una manera auténtica. En el caso concreto de la religión, invita a cuestionarse si hay que rezar porque te han dicho desde pequeño que esa es la fórmula, y recitar la oración sin ni siquiera saber lo que significa. Si rezas, que sea porque de verdad quieres y, si no, busca tu propia manera.
La fórmula del Dios que se le aparece a María en la obra es cantar canciones de Withney Houston. ¿Cuál sería la banda sonora de Dios si se le apareciera a Macarena García?A mí me cantaría canciones de Pereza, Leyva, 84… cualquiera de pop-rock español.
Aunque sus inicios fueron en el teatro, se ha desarrollado como actriz en cine y televisión. ¿Por qué volver ahora a las tablas?Yo hice dos musicales y la verdad es que luego abandoné un poco el teatro. Volver no es algo que estuviera en mi cabeza, ni siquiera tenía ganas o necesidad personal, como otros actores, de hacer teatro. Yo estaba muy contenta, pero mi hermano me lo propuso, salió hacia delante y ahora mismo, a pesar de que estoy compaginándola con otros trabajos y a veces me siento muy cansada, no podría dejar de hacerla. El teatro es apasionante, sientes al público cerca y cada función es diferente, se crea una magia especial que está claro que no se consigue de ninguna otra forma. El teatro conserva esa cosa como de unión del público que se está perdiendo en los cines.
Supongo que para una actriz joven es una suerte poder probar las mieles y hieles de cada medio…Totalmente. Es increíble la suerte que estoy teniendo, todas las oportunidades que me están llegando. Pase lo que pase en el futuro, estoy teniendo la ocasión de saber lo que me gusta, de ir conociendo cada medio.
Faltan apenas dos meses para que se cumpla el año desde que subiera a recoger ese Goya a la mejor actriz revelación por Blancanieves. ¿Le ha cambiado la vida o esa frase es un cliché?En el fondo no es para tanto. Hay veces que siento que sí han cambiado cosas y otras veces veo que en el fondo todo sigue exactamente igual. Sigo teniendo la misma vida, vivo en la misma casa, sigo muy cerca de mis amigas, de mi familia y con mi mismo novio. Mantengo muchos de los miedos que tenía antes del Goya y, a la vez, conservo las ganas. Sí que es cierto que de repente me llaman para trabajos sin tener que hacer casting, y eso es un placer. Pero tampoco es lo habitual, pasa alguna vez. También es verdad que desde el premio me siento con más responsabilidad, más querida y más valorada. Eso como actriz, pero también noto a veces un cambio como persona: me siento más mujer, creo que he crecido. Es una mezcla de sensaciones.
¿Qué le gustaría hacer en cuanto tenga tiempo para un nuevo proyecto?No lo sé exactamente. Me encanta ver comedias románticas bonitas. Hace mucho que no veo una que me emocione de verdad, pero el otro día ya comenté que estuve viendo
Pretty Woman y pensé que ojalá me ofrecieran algún día un papel en una película así. Lo que más me gustaría hacer del mundo es algo así, una historia romántica, con un sentido claro y un personaje bonito. Hace poco rodé una película que aún no se ha estrenado,
Todos están muertos, de Beatriz Sanchís, en la que hago de ‘bacala’. Eso fue un regalazo y cualquier papel que sea como ese, que suponga un reto y la necesidad de hacer cosas diferentes, que sea muy diferente a como soy yo, me parecerá increíble.
Empezó a prepararse en la universidad para ser psicóloga. ¿No había pensado nunca antes en dedicarse al mundo de la interpretación? ¿Cómo se cambia, de repente, un plan de vida?Nunca quise de pequeña ser actriz ni cantante. Me gustaba cantar y bailar y sí que di clases de guitarra, pero porque me apetecía, sin más pretensión. Lo que quería desde siempre era trabajar con niños y por eso me metí a psicología, para especializarme después en la rama infantil. De pronto me surgió el casting del musical High School, me cogieron, me encantó la experiencia y fue a partir de ahí cuando me formé en baile y canto. Los primeros años intenté compaginar la carrera con el trabajo, y me matriculé en la UOC y después en la UNED, pero era muy difícil. Lo abandoné pensando que lo retomaría cuando estuviera más relajada, pero las cosas han ido pasando de una forma tan natural y tan fluida que ahora mismo no me apetece. Quiero tener mi energía puesta en esto.
La Llamada, de Javier Ambrossi y Javier CalvoAgosto 2013. Segovia. Campamento cristiano La Brújula. Bernarda, una monja recién llegada, quiere salvar el campamento con su canción
Viviremos firmes en la fe. Milagros, una novicia con dudas, recuerda lo mucho que le gustaba Presuntos Implicados. Y María y Susana, dos adolescentes castigadas, tienen un grupo que se llama Suma Latina. Pero desde que Dios se le aparece a María cada noche, todo está cambiando. Y es que a Dios le encanta Whitney Houston.
La llamada es un musical sobre la fe, con una banda de rock en directo y canciones originales. Es una comedia sobre el paso de la adolescencia a la madurez, sobre la amistad, el despertar, el electro-latino, el derecho a cambiar, y cómo seguir tu camino siendo tú mismo.
La llamada es, sobre todo, un canto al primer amor.
Creada y dirigida por
Javier Ambrossi y Javier Calvo.
Protagonizada por
Macarena García (María),
Gracia Olayo (Bernarda),
Andrea Ros (Susana),
Belén Cuesta (Milagros) y
Richard Collins-Moore (Dios).
Con canciones originales de
Alberto Jiménez (Miss Caffeina).
Hasta el 12 de enero en el Teatro Lara.