Juan Carlos I: 38 años de reinado
martes 19 de noviembre de 2013, 20:51h
El 22 de noviembre se cumplen 38 años desde que un joven Príncipe de España -el único de la historia- era proclamado Rey de España y nuevo Jefe del Estado. Todo estaba por hacer y por crear. Le acompañaban su soporte en todos estos años, la Reina Sofía, y sus tres hijos, llamando la atención el hoy Príncipe Felipe, que entonces era un niño de apenas siete años. Mucho ha llovido desde entonces y mucho han evolucionado las 5 vidas de quienes eran la familia real española.
Si hacemos balance de la evolución institucional, dejando al margen cuestiones personales, encontramos, como casi siempre en la vida, luces y sombras. En la balanza a favor de la Corona está el haber logrado algunos hitos históricos y únicos de nuestra reciente historia: consolidar después de más de dos siglos de fallidos intentos, una monarquía parlamentaria y democrática, la primera de nuestra historia. Lo que el pueblo inglés logró tras su revolución en el siglo XVII en las personas de Guillermo y María de Orange, y otras monarquías a lo largo del XIX y el XX, siguiendo la doctrina de Benjamin Constant del monarca como poder moderador sometido al Parlamento; los españoles lo conseguimos en 1978 con nuestra Constitución y su Título II, desarrollo de lo contemplado en el artículo 1.3, y la labor de interpretación y respeto del mismo que durante estos años ha hecho el Rey Juan Carlos. Junta esta importante y decisiva labor institucional y de estabilidad, está su otro gran logro, su fundamental papel como motor e impulsor del la transición política de la dictadura a la democracia, siendo el Rey, como lema y principio esencial de su Reinado, de “todos los españoles”. Solo por estos dos hechos sin precedentes en nuestra historia, el pueblo español debiera de estar eternamente agradecido a la labor de su monarca, primer servidor del Estado y que durante todos estos años ha cosechado un prestigio internacional indudablemente reconocido y ganado a pulso.
Dentro de las sombras, siempre las hay en la vida, se dan principalmente en los últimos años del reinado y relacionadas con el propio crecimiento de la familia real. El punto negro más determinante sin duda ha sido y es el caso Urdangarin, marido de la segunda hija de los Reyes, la Infanta Cristina. Probablemente si este hecho no hubiese sucedido, el prestigio de la Corona y de la Institución estaría prácticamente intacto, al margen de cacerías inoportunas y otras cuestiones de menor interés.
En la vida hay que procurar ser justo y valorar las cosas en perspectiva, aunque uno este inmerso en tiempo de crisis, que todo lo nubla, además de tender a olvidar lo bueno que se ha hecho por los errores más cercanos en el tiempo. Globalmente, el Reinado de Juan Carlos I ha dado más que ha quitado al pueblo español. Le ha proporcionado estabilidad institucional, prestigio internacional y la primera monarquía parlamentaria y democrática de nuestra historia, a parte de la paz y prosperidad que España ha vivido en estas casi cuatro décadas como nunca entonces hemos vivido los españoles, insisto, a pesar de la actual crisis que todo lo enturbia.
Resta, como siempre, lo más difícil de la vida, saber cuándo empezar a bajar los escalones y ceder el testigo. Hay que buscar el mejor momento no para el juancarlismo, en el que nunca he creído, si no para la monarquía española y el propio pueblo español, al que tan ejemplarmente sirve y ha servido en estos 38 años el Rey Juan Carlos.
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Catedrático de Derecho de la URJC
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