La cortante frontera de Melilla
domingo 24 de noviembre de 2013, 07:58h
Esta semana ha habido una ardua polémica en el Parlamento a propósito de las llamadas “concertinas”, una suerte de elemento disuasorio colocado en la valla fronteriza de Melilla, y que habría causado ya más de una lesión a inmigrantes que intentan entrar de forma irregular en suelo español. Conviene recalcarlo con toda claridad: hay una gran demagogia en todo este asunto. El PSOE y gran parte de la oposición se han dedicado a hacer apología de la insensatez a propósito de una variante del alambre de espino, por lo demás presente en infinidad de vallados.
Además, como recordaba el PP, fueron los socialistas quienes instalaron las “concertinas” cuando gobernaban. La definición del propio elemento lo dice todo: disuasorio. Si alguien pretende saltar la valla y cae al suelo desde una altura de unos 5 metros, las lesiones pueden ser peores que un simple corte, y no por ello se dice que la altitud del vallado sea “poco humanitaria”. Es el mismo caso del alambre de espino, de función y factura muy similar a las “concertinas”. Nadie que intente entrar legalmente en España se cortará con uno de estos elementos. Se trata, pues, de una argumentación tan demagógica como alejada de la realidad.