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el pequeño teatro gran vía acoge el nuevo espectáculo de jorge blass

[i]Échame un polvo y desaparece[/i]: una mezcla de magia, humor y cabaret

miércoles 27 de noviembre de 2013, 16:47h
Actualizado el: 28 de marzo de 2023, 09:17h
Magia, humor, cabaret y seducción se unen para dar forma al nuevo espectáculo del ilusionista Jorge Blass. De la mano de un elenco de lujo, Blass y el cabaretero Miguel Molina dirigen un show descrito por ellos mismos como “canalla y provocativo”. Con el gamberro galán y maestro de ceremonias Karim, la sensual María Rayo, las divertidas y versátiles Limas Morgan y Jaime Figueroa dando vida al peor mago de la historia, el Pequeño Teatro Gran Vía se convierte todos los jueves en un templo donde todo es posible, excepto el aburrimiento.
Échame un polvo y desaparece, en el Pequeño Teatro Gran Vía, es una mezcla de cabaret, magia y humor, tres géneros que hasta ahora no habían sido unidos tan bien como lo ha hecho Jorge Blass. Aunque el espectáculo no cuenta con la presencia en el escenario del reconocido ilusionista, el elenco no puede estar mejor elegido.

Karim, en su papel de maestro de ceremonias, aporta la acidez y el descaro, a la vez que una galantería extraordinaria y una facilidad de comunicación con el público asombrosa. Con su desparpajo hace que el espectáculo no decaiga y que el público disfrute de principio a fin.

La esencia femenina y la chispa de sensualidad, que lo tiñe de erotismo y provocación, la pone la actriz y bailarina María Rayo. Blass vuelve a contar con ella tras haber trabajado juntos en el programa Nada x aquí de Cuatro. Con sus dotes de bailarina pone el punto justo de cabaret que envuelve de pasión y lujuria lo que acontece sobre el escenario.



Jaime Figueroa, por su parte, hace las veces de mago malo y torpe al que todos los trucos le salen del revés, de ahí la risa que arranca a cada segundo de su actuación. Con una interpretación muy lograda, hace magia en las caras de los espectadores, dibujándoles una sonrisa. Al igual que las Limas Morgan, que consiguen con creces el guiño del público gracias a su capacidad para interactuar con los presentes. Cabe destacar su actuación versátil y divertida, en la que tiene cabida desde el canto hasta la magia, todo en clave de humor.

Este espectáculo recibe cada jueves la visita de uno o varios artistas invitados, que deben estar a la altura de las expectativas de aceptación y del nivel de exigencia impuesto. En el caso de Víctor Cerro y Patricia Zenner, sorprendieron a propios y extraños. Esta pareja, naturales de Plasencia, vienen recogiendo los frutos de dos décadas de duro trabajo, pruebas, viajes, bolos solidarios, estudio y riesgo físico. Su propuesta se basa en un viaje astral guiado por Cerro y ejecutado por la “prodigiosa” mente de Zenner. Terminan el número sin que el espectador llegue a imaginar siquiera el truco, si es que lo hay. De lo único de lo que hay tiempo es de sacar un objeto de sus pertenencias y ver cómo, asombrosamente, Patricia Zenner, de espaldas al público y con los ojos cerrados, consigue adivinar todos y cada uno de los objetos que los espectadores han sacado y mantienen en su mano en alto, siendo capaz de concentrarse y ver hasta las letras, formas o dibujos que el objeto en concreto lleva en sí.

Se trata de un número realmente asombroso en el que el espectador deja de reírse por unos minutos para creer en la poderosa fuerza de la magia. Una magia desnuda, que no necesita de varitas, chisteras, pañuelos, conejos o palomas. Un reto a la mente humana que convierte este espectáculo en una de las propuestas más destacadas de la cartelera madrileña por hilarante y divertida.
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