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Ni un día sin manifestación

domingo 08 de diciembre de 2013, 19:36h
De aquí a las europeas, autonómicas y municipales, que asoman por el horizonte, hasta concluir en el año 15, España, o lo que sea, será un manifestródomo, principalmente Madrid, nunca Barcelona, Sevilla y parias del destino con el “eres tú, yo, menos”, Mocedades con el soniquete…, sin comerlo ni beberlo. Más de un millón de algaradas anuales en la capital del Reino es dato suficiente como para que este gobierno -o cualquiera, un decir- se plantee una ley de “servicios mínimos” que ya existe pero no se cumple. Haga lo que haga este Gobierno, la suerte está echada: desalojemos a la puta derecha e impongamos nuestra ley por la fuerza. Joooder con los “demócratas”.

Con motivo del segundo año de Rajoy en el poder, la izquierda vocinglera no para de echarse a la calle, la calle es nuestra, don Manuel, en una carnavalesca exhibición. Batas blancas, camisas verdes -a ser posible de marca-, rojas y moradas. Ah, eso sí, sin la bandera española pero siempre la republicana y, encima, este rojelío critica a la derecha, o sea, los fachas de mierda, porque -textualmente- se apodera de la enseña nacional mientras que ellos la detestan, la esconden y la queman. (Por cierto, la del “aguilucho”, el águila de San Juan, doctos izquierdosos, no es preconstitucional, porque S. M. la firmó con aquel escudo y servidor la tiene seriada y rubricada por el monarca al haber informado al país sobre los debates de nuestra Carta Magna a través de TVE, no la actual, sin rumbo ni perspectiva, para, después, recibir (lo del “inmerecido” es de una hipocresía que abruma) el I Premio de la Constitución Española por mi artículo en “La Razón”, que dirigía entonces el maestro Anson sin acento en la o, titulado “Manos de libertad”). Sería el socialista Luís Solana quien, luego, se encargaría de cambiar los símbolos o elementos hasta plasmar el escudo actual.

Pero a lo que íbamos. La calle se desgañita. Es la hoguera. La de las basuras, los enfermeros, no los enfermos, los pinchaculos, los educadores ineducados, los alumnos adoctrinados, más el emblema a la grupa de un ser tan despreciable como Carrillo que hizo de Paracuellos la fosa de los horrores, honoris causa, qué broma, sucedido por su hijo, un vil sectario de la saga comunista que, manda huevos, es rector de la Complutense por los siglos de los siglos. Y si el Gobierno del PP saca un anteproyecto de ley de seguridad ciudadana sobre los acosos a políticos, generalmente del Partido popular, ocupación de calles, las Cortes, delegaciones municipales y provinciales, ministerios de la cosa y del acoso; es decir, donde reside la soberanía popular. Bueno, pues ya está el frente popular sacando la daga dialéctica de que la derechona nos corta las libertades, cuando lo que intenta es preservar la paz ciudadana, ya vuelven los tiempos del otro régimen, son los nietos, del dictador, bla, bla, lo de siempre, para concluir con la palabra preferida: ¡”fachas!” Y que cuando la izquierda (trincona, no trincona, decente o indecente, agitadora, siempre) vuelva al poder, vasos comunicantes con UGT y CC.OO., el PSOE demolerá todas las leyes del PP. Y seguirá el aborto, que ahí sigue, señor Ruiz-Gallardón. Y el paro. Y el despilfarro. Y el lenguaje sexista, el miembro y la miembra. La corrupsoe. Las pensiones congeladas. Pero, eso sí, todos los lemas bajo la envoltura para regalo y con lacito “social”.
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