CONSECUENCIAS DE LA PARTITOCRACIA: AEROPUERTOS SIN AVIONES, TRENES SIN PASAJEROS
jueves 12 de diciembre de 2013, 11:22h
En el aeropuerto de Ciudad Real, la clase política invirtió 500 millones de euros financiados por la Caja Castilla-La Mancha, que quebró. No ha conocido un solo vuelo regular y se ha puesto a la venta por 100 millones. El aeropuerto fue el delirio de unos políticos que encontraron la fórmula faraónica de colocar a parientes y premiar a amiguetes.
La Comunidad de Madrid ha ordenado retirar 15 kilómetros de vías, postes y catenarias del tren Warner-San Martín de la Vega, que era utilizado por 190 viajeros al día y perdía tres millones de euros anuales. La línea costó 85 millones y su inactividad ha permitido a los ladrones hacer su agosto, robando en las estaciones hasta los marcos de las puer-tas, los ascensores y los aparatos sanitarios.
Se trata solo de las dos últimas puntas de ese iceberg de instalaciones innecesarias en toda España, cuya construcción no tenía otro objeto que enchufar a parientes y paniaguados a costa del despilfarro del dinero de todos. Para mayor inri, la opinión pública sabe que no se pedirán responsabilidades por los atropellos y que todo quedará en lamentaciones. Los partidos políticos se cubren unos a otros y, mientras predican austeridad y asfixian a impuestos a los ciudadanos, mantienen las más varias prebendas y cometen impunemente toda clase de abusos. La opinión pública ha situado a la voraz clase política que padecemos en el tercero de los diez grandes problemas que agobian a España.
Los dirigentes políticos permanecen impasibles ante esta realidad que les entra por un oído y les sale por el otro sin romperlo ni mancharlo. Es un pertinaz escándalo que se seguirá produciendo para indignación ciudadana e impotencia general.
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de la Real Academia Española
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