en la frontera
Algunos todavía no se han enterado
domingo 05 de enero de 2014, 08:21h
Algunos todavía no se han enterado, o no quieren enterase, de que en la Iglesia hay un nuevo Papa y como ya dijimos en su día, la elección de FRANCISCO “iba a traer nuevos aires al Vaticano y a las Iglesias particulares”. Con gran alegría escuchamos y leemos a sacerdotes y obispos que “se han quitado el corsé que les oprimía” y están en sintonía plena con Roma, pero hay otros que no sólo no se han quitado su propio corsé, sino que oprimen el de otros con la esperanza de seguir en el “machito”.
Durante estas Navidades me he dedicado a visitar varios templos de Madrid y de algunas provincias, aprovechando viajes festivos. He escuchado grandes homilías de sacerdotes jóvenes y mayores, pero también he oído palabras sin sentido, algunas incluso con críticas veladas al Papa. Críticas que estoy seguro comparten algunos de sus superiores. Menos mal que particularmente no nos asuntan esas palabras, pero pienso en la gente sencilla del pueblo cuando oiga esas homilías sin sentido. Lo peor de todo, es que ya estén acostumbrados y “pasen de todo”. Por eso pido a los obispos que tomen nota y que actúen como pastores y que envíen “urgentemente” a todos sus sacerdotes la Exhortación Apostólica del Papa “Evangelii Gaudium”, pues algunos no la tienen y otros no la han leído, y que tomen buena nota de las palabras de FRANCISCO: “Sueño con una opción misionera capaza de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda la estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación…la parroquia no es una estructura caduca; precisamente porque tiene una gran plasticidad, puede tomar formas muy diversas que requieren la docilidad y la creatividad misionera del Pastor y de la comunidad”.
En fin “que se vayan enterando”. Felices Reyes y carbón para “los que no se enteran”, como los que ofician la Eucaristía como si fueran a una oficina, o como aquel sacerdote que asistió a una boda civil, vestido de chaqué, y leyó la famosa Epístola de San Pablo.