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Crítica de cine

[i]El médico[/i]: sobria adaptación de la novela de Noah Gordon

domingo 05 de enero de 2014, 09:08h
Uno de los estrenos más esperados de la cartelera navideña es el de “El médico”, la adaptación cinematográfica del best seller de Noah Gordon. Por Alicia Huerta
El director alemán Philipp Stölzl ha sido el elegido por la productora alemana UFA Cinema para llevar al cine una de las novelas más leídas de las últimas décadas. Y ya sabemos que eso es siempre una empresa arriesgada, aunque en este caso hayan pasado casi treinta años desde que la mayor parte de los espectadores leyó la novela, de modo que será más fácil que se dejen llevar por el guión, por la efectista recreación de la historia en los platós MMC de Colonia, sin pararse tanto en las diferencias que existen, sin duda, entre ambos “productos”. Publicada en 1986, la genial novela no sólo batió records de venta en el país natal del veterano escritor, sino también en la mayoría de países europeos, entre ellos, el nuestro. De hecho, las cifras de ventas en Europa acabaron por superar a las de Estados Unidos y el escritor de Massachusetts no tardó en publicar dos entregas más de la historia, convirtiendo en protagonistas a los descendientes del personaje principal de la primera: el médico. O lo que es igual, Rob Cole, el joven que recorre el mundo para estudiar medicina con el mejor de los maestros de la época, que vivía en la ciudad persa de Ishafan.

El novato actor inglés Tom Payne – es la primera película en la que ejerce de protagonista - interpreta con recatada convicción al joven médico, un rol muy conocido y esperado. Imaginado por todos. Tanto, que Payne ha confesado que hubo una ocasión en que la presión pudo con él y acabó hecho un mar de lágrimas. Pero, finalmente, se recuperó y, rodeado de los grandes actores que le secundan en el reparto, perdió el miedo a meterse en la piel de Rob Cole, a quien conocemos en realidad cuando aún es un niño de nueve años que queda marcado por la muerte de su madre a consecuencia de una enfermedad que en aquella época, mediados del siglo XI, no tenía remedio alguno. Conocida como el mal del costado, una vez que el afectado empezaba a sentir los agudos pinchazos de dolor, todos sabían que estaba condenado a una muerte casi inmediata. El pequeño Cole, no obstante, intenta que el barbero – por entonces, el más “especializado” en tratar algunos males o ejercer de dentista – salve a su madre. Por supuesto, sin éxito. Cole tendrá que separarse de sus dos hermanos menores, a los que se lleva una familia, y le costará convencer al barbero, un tipo rudo y solitario genialmente interpretado por el veterano actor sueco Stellan Skarsgârd, para que le deje ir con él a recorrer las aldeas en busca de enfermos que aliviar.

Así comienza el aprendizaje del médico en una Europa en la que ni siquiera se podían imaginar los hospitales. Mucho menos, abrir un cadáver para estudiar cómo funcionamos por dentro. Lo cierto es que tampoco estaba permitido en lugares donde la medicina se encontraba mucho más avanzada. Ni siquiera se podía hablar de ello. Aunque Cole, que se hace pasar por judío para poder viajar a Persia y estudiar con el legendario médico Ibn Sina, sigue creyendo que se trata de la única manera de averiguar de dónde procede el terrible mal del costado. Sina, a quien interpreta Ben Kingsley con la calidad y la solvencia a las que nos tiene acostumbrados, es el primero en oponerse. Ni siquiera se atreve a hablar de ello, porque los tiempos son convulsos y los musulmanes más severos están conspirando para derrocar al Sha, en cuya contradictoria piel se mete el actor francés Olivier Martinez, y destruir el hospital así como la universidad donde se imparten las clases de medicina. Será la terrible revuelta, con escenas grabadas muy al estilo de aquellas grandes producciones de aventuras de finales de los años 50, la que ponga fin a la aventura de Rob Cole en Oriente, ya convertido en el médico que siempre quiso ser, para regresar a Londres con su mujer española, a quien da vida Emma Rigby.