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entrevista

José Lasaga: "Mayo del 68 fue un fenómeno casi universal"

viernes 09 de mayo de 2008, 20:45h
¿Existe algún paralelismo entre la situación actual (precariedad en el empleo, guerra de Irak, problemas en el ámbito universitario en relación al Proceso de Bolonia…) y las revueltas parisinas de mayo del 68?
Creo que no hay apenas paralelismo porque las sociedades occidentales de entonces y de ahora son profundamente diferentes. Para decirlo con un lugar común, casi todos estamos “integrados” y apenas hay lugar para lo “apocalíptico”, que parece curiosamente fuera de lo social, en lo ecológico.

De ser así, ¿existe riesgo de una revuelta similar? ¿El noviembre violento de la “banlieu” de París en 2005 fue lo más parecido a ese “hartazgo” popular?
Como gustan de decir los franceses, el “sujeto histórico” de las revueltas de 2005 y las de mayo del 68, son profundamente diferentes. Las revueltas para perdurar necesitan algo más que coches ardiendo, necesitan palabras e ideas.

¿Qué parte de rebeldía contra la autoridad familiar, laboral, política tuvo parte de culpa en la revuelta?
Yo diría que toda, es decir, mucha mayor influencia que la que pudiera tener la parte estrictamente política y de “lucha de clases” en el sentido convencional. Lo que hizo del mayo algo “memorable” --en el sentido literal de la expresión--, y por lo que hoy hablamos aún de ello, es por el componente de espontaneidad e impremeditación con que surgieron las protestas. Un hecho que aún hoy precisa de reflexión es el hecho de que aunque el “escaparate” del 68 fuera París, fue un fenómeno casi universal.

¿Qué queda hoy de los valores que provocaron las revueltas de mayo del 68 en París? ¿Hay que “liquidar” mayo del 68, como propone Sarkozy?
Lo de Sarkozy es una “frase”. Más bien tiene razón Cohn Bendit, cuando observa que un presidente de la República divorciado y casado con Carla Bruni es un producto de los cambios sociales que provocó mayo del 68 y sus secuelas. Habría que decir aquello que observó Giscard irónicamente: “yo también soy marxista”. Pues bien, todos estamos empapados de los valores que se atribuyen a la rebelión del 68, para bien y para mal.

¿Había una posibilidad real de no terminar en fracaso? ¿El refuerzo de De Gaulle en las elecciones anticipadas supuso el fin definitivo de un movimiento intenso pero fugaz?
Depende de a qué se llame fracaso. Si se trataba de tomar el poder del Estado, sin duda fue un fracaso. Si se quería cambiar ciertos usos sociales, introducir en el circuito social otros valores, sin duda que no cabe hablar de “fracaso”.

¿Significó la última utopía que vivió una sociedad capitalista? ¿El desencanto posterior sería ya definitivo?
Hablar de “utopía” y “desencanto” me parece un poco juvenil, esto es, muy “mayo68”. Hace tiempo que la utopía en política debería haber quedado reducida a un impulso moral por hacer las sociedades menos injustas e imperfectas de lo que son. Y en lo que respecta al desencanto, cualquiera que sea capaz de comprender lo que significa haberse ahorrado el Gulag o la Revolución cultural maoísta, estará más bien encantado.