2014: Retos individuales, retos colectivos
martes 07 de enero de 2014, 20:16h
Siempre es un nuevo año magnífica y tradicional ocasión para hacer evaluación de lo realizado hasta ahora, además de reflexionar sobre el porvenir y plantearse nuevos retos a perseguir. La reflexión y un poco de ensimismamiento es necesario para evolucionar y corregir errores del pasado. Desde la perspectiva del proyecto colectivo, España como Nación no ha tenido desde luego unos buenos últimos años.
La situación económica; el alto número de personas en paro; los casos de corrupción en nuestra vida política; la situación y la gestión de las entidades financieras, especialmente de las cajas de ahorro, con abusos en su dirección terribles y determinadas operaciones como las famosas preferentes realmente indignantes; el absurdo reto independentista de cierta clase política catalana, que desde luego no ayuda a empujar conjuntamente en la buena dirección; un sistema educativo que no brilla por sus buenos resultados, con un alto fracaso escolar; un poder judicial que precisa de una profunda renovación en la concepción de sus órganos de gobierno, para garantizar su vital independencia; un porcentaje altísimo de economía sumergida y un vergonzante nivel de fraude fiscal en las capas más pudientes de nuestra sociedad; en fin, una organización territorial del Estado en 17 comunidades autónomas que, sin duda, no ha logrado su mejor desarrollo competencial, de eficacia y de sostenibilidad económica y financiera, con un gasto ciertamente descontrolado en algunas administraciones; son retos colectivos a los que 47 millones de españoles nos tenemos que enfrentar en estos años venideros. España se juega su futuro en todos estos retos y alguno también relevante, como la situación de nuestra sanidad pública y el desarrollo de nuestro Estado del Bienestar y de nuestros derechos fundamentales.
Sin embargo, la mejor manera de afrontar estos retos, o prácticamente la única, parte siempre del compromiso individual. El resultado del todo no es nunca ajeno a lo realizado por las partes. Sería tirar balones fuera centrar toda la responsabilidad única y exclusivamente en los dirigentes políticos. Una sociedad tiene los representantes democráticos que elije y que genera y son, le guste o no, reflejo de ella misma. La vida pública, como la privada, es creativa y libre, somos lo que hacemos y hacemos lo que somos. Desde la perspectiva individual España precisa de ciudadanos responsables y exigentes con su vida pública. Que sean conscientes que ésta les afecta quieran o no, y que, por lo tanto, deben participar en algún grado, para su mantenimiento tal y como está, si les gusta así, o para su transformación, si desean algo diferente.
Un importante reto individual para el 2014 debiera ser el mayor compromiso político de los ciudadanos desencantados, para que trabajen en cambiar aquello que crean que debe cambiar, para que se pongan manos a la obra. Sólo la queja no vale en exceso, influye algo, es necesaria, pero no suficiente. La transformación y regeneración de nuestra vida pública precisa de esfuerzo individual y colectivo, de trabajo, compromiso, generosidad, gusto por el trabajo bien hecho, sentido del deber, hacer buenos equipos, poner personas brillantes y formadas en los puestos relevantes. Solo se vive una vez. 2014 solo tenemos éste y no otro. Tratemos de aprovecharlo, de ponerle ganas y buen ánimo, lo necesitamos individual y socialmente, y cuantos más estén en la labor de la creatividad y la reconstrucción social, no lo duden, mejor nos irá a todos.
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Catedrático de Derecho de la URJC
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