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Se apaga el mejor programa de televisión española

Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
domingo 12 de enero de 2014, 19:50h
Después de 600 programas de “Redes”, que comenzó a emitirse en 1996, Eduardo Punset, el típico y atípico genio chiflado, el Carl Sagan de la divulgación científica en España, o el Rodríguez de la Fuente de la Naturaleza, el hombre que habla un perfecto inglés con cerrado acento catalán y que durante tantas horas ha explicado los inescrutables confines del Universo o la complejidad del misterioso e intrincado cerebro, cuajado de infinitas neuronas, conectadas con una precisión asombrosa, casi divina; que ha buceado en lo más hondo de la ciencia para exponer la complejidad del ser humano, en busca de la felicidad, del amor, de la tolerancia… ha decidido, para desgracia de sus muchos admiradores, darse un respiro, taparse con un sombrero de anonimato su desmarañada y escasa melena y dejar de contar tantas y tantas historias interesantes ante las pantallas de televisión. Se convirtió, sin duda, en el mejor protagonista de la divulgación de la ciencia en nuestra nación. Relató los avances del conocimiento con voz pausada y honda, con claridad, con simpatía. Se apaga el mejor y más interesante programa de la televisión española.

Ha entrevistado, largo y a fondo a los mejores científicos e investigadores del mundo, siempre en la vanguardia del conocimiento humano y, además, con diálogos interesantes, entretenidos, excitantes sobre un mundo complejo y difícil de entender. Pero él lo hacía sencillo, fácil, comprensible. Con clases magistrales sobre la inteligencia emocional, sobre el origen del Universo, sobre las millones de células llenas de agua de nuestro cuerpo que nos hacen vivir o morir.

Ya sólo queda National Geographic, pero con una gran diferencia: su descomunal potencia económica y centenaria, con millonarios ingresos y subvenciones, una plantilla inigualable de expertos, aventureros y científicos, una Fundación histórica e irrepetible, financiada por los Estados Unidos, que emite grandes reportajes escritos y audiovisuales sobre el origen del hombre y su evolución, investigaciones de los confines de la Tierra, la Historia del mundo, imágenes e indagaciones deslumbrantes del Cosmos con los más potentes telescopios , de los fondos marítimos con submarinos de última tecnología que se cuelan por las grietas abisales a miles de metros de profundidad; panorámicas cenitales de los glaciares, de los ríos, de los océanos, de las entrañas del Planeta, de las células microscópicas y unicelulares que crearon la vida desde el agua y , bajo el foco del microscopio, los minoácidos que aterrizaron en nuestro Planeta por el impacto de los meteoritos; del magnetismo y los vómitos del sol, de los animales más grandes y depredadores, o los más pequeños, antiguos y eternos, como las bacterias; de los planetas que nos rodean y de los que ni siquiera adivinamos por los millones de años luz que nos separan; de las escarpadas cordilleras de todo el mundo, del fondo y fuego asesino de los volcanes llegando con sus cámaras hasta el corazón del núcleo abrasador que escupe fuego, gases y lava a miles de grados; de la vida humana, diaria y cotidiana, de las aldeas más remotas de África o Asia; de las millones de especies de animales y plantas que nos permiten respirar y alimentarnos… Es la mayor y mejor enciclopedia visual y escrita de la Tierra. Una obra maestra de la Ciencia.

Pero siempre echaremos de menos a Punset, a ese hombre especial, inteligente, elegante. Ese catalán amable y tranquilo que, sin grandes medios, con voluntad, coraje, trabajo, habilidad y desparpajo convirtió la ciencia en un juego para niños. Para que amáramos y cuidáramos el Planeta que nos cobija. Y que abrió el mundo con el acerado cuchillo de su inteligencia para que viéramos y comprendiéramos mejor de dónde venimos y a dónde vamos.

Ahora hay que esperar a que vuelva y nos explique hacia dónde va el Universo, ese inmenso buque que navega por el espacio a la increíble velocidad de millones de kilómetros por hora, mientras se va deshilachando y desperdigando por los confines del Cosmos sin que apenas nos percatemos, con las galaxias bailando alrededor. ¿Hacia el infinito? ¿En espiral?¿ ¿Quién sabe?

Porque el fin del mundo ya está escrito. Si antes no lo aniquilamos con bombas atómicas o demás artillerías, el apocalipsis tiene tres explicaciones científicas: la implosión, que, tras el vertiginoso viaje sideral, el Universo frene y vuelva a encogerse para volver a su origen, a la cáscara de nuez de Hawking y en un momento, cuando termine de expandirse, se contraiga y provoque el choque entre estrellas y planetas: el caos y la destrucción, una asesina amalgama de explosiones y devastación. O bien, lo contrario, lo que ocurre ahora, que se desparrame y se disgregue, alejando y desperdigando los planetas de las estrellas que les dan vida y energía: la agonía. O, en fin, que el sol estalle y nos abrase con sus lenguas de fuego.

Aunque salvo por la hecatombe nuclear o el impacto de un meteorito gigante, el mundo puede durar otros cientos de millones de años. Pero Punset debe volver a la televisión para explicarnos todo esto, así como la gran incógnita: si el Universo es finito o infinito. Porque ninguno de los dos conceptos es comprensible para nuestra pacata inteligencia humana. Quizás sí para la suya. Esperemos que vuelva pronto. Y responda a la gran pregunta: ¿A dónde vamos?

Si es que vamos a algún sitio.

Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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