La vida privada de François Hollande, y la pública del Presidente de la República
martes 14 de enero de 2014, 23:57h
El Presidente de la República francesa, François Hollande, daba ayer una multitudinaria rueda de prensa en la que el tema principal era su tormentosa vida privada. Todo empezó al hacerse público que Hollande tenía una aventura con una actriz francesa, y que se veían a escondidas en un piso propiedad de un mafioso. El asunto, como no podía ser de otro modo, concita una gran atención entre una ciudadanía francesa que, sin embargo, coincide con Hollande en que se trata de “una cuestión privada”, y que en esa esfera debe quedar.
Efectivamente, los franceses han elegido a Hollande para que rija los designios del país como es debido, no para que tenga un comportamiento marital determinado. Sobre el papel, lo que haga del Elíseo hacia dentro es cosa suya, siempre y cuando quede ahí. Ocurre que Hollande se ha estado viendo con su amante en un piso propiedad de un mafioso, quien incurría en esa actitud no era el ciudadano François Hollande, sino el Presidente de la República, con las implicaciones de seguridad nacional que ello entraña. El Sr. Hollande tiene derecho a una vida privada, pero la Presidencia de la República es una institución de derecho público. Por otro lado, habrá quien piense que si Hollande es capaz de engañar así a su segunda esposa -ya hizo lo propio con la primera, Segolène Royal, compañera además de partido-, nadie garantiza que no haga lo propio con el electorado francés.