www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

CRÍTICA

Joyce Carol Oates: Mujer de barro

domingo 19 de enero de 2014, 14:39h
Joyce Carol Oates: Mujer de barro. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia. Alfaguara. Madrid, 2013. 504 páginas. 24,50 €. Libro electrónico: 9,99 €
“Debes estar preparada”, dijo la mujer. Así da comienzo la última novela de Joyce Carol Oates, con una oscura exhortación a la joven protagonista a estar lista para el fatal destino que le aguarda entre las fangosas aguas del río Black Snake. Esas palabras acompañan al personaje durante buena parte de la novela, mucho después de convertirse en una adulta de exitosa carrera profesional. Mujer de barro transmite al lector un poco de la angustia que el complejo personaje principal, M. R. Neukirchen, experimenta ante la necesidad de estar siempre preparada, dispuesta para vivir una vida -o para sufrir una muerte- que, inevitablemente, otros deciden por ella.

Oates plantea una narración doble en la novela: por un lado, conocemos la historia de una niña abandonada, literalmente, entre el barro. Esta traumática experiencia marca su infancia y juventud, pues su condición de niña salvada de un destino trágico condiciona todas sus relaciones profesionales y afectivas posteriores. El relato de las experiencias de la protagonista en su niñez se combina hábilmente con el de su vida adulta. M. R. Neukirchen ha dejado atrás una pacífica existencia junto a sus padres adoptivos para labrarse una exitosa carrera dentro de la universidad. Ha llegado a ser rectora de una de las más prestigiosas instituciones académicas del país, no obstante, su vida sigue siendo tan moldeable como cuando solo era la desgraciada niña rescatada de entre el fango, como cuando era “Niña de barro”. Intereses, conspiraciones y sobornos sobrevuelan constantemente su labor rectoral, para la que siempre debe estar preparada y ofrecer la imagen, la palabra y la ideología perfectas.

Mujer de barro resulta una novela perturbadora. La protagonista se encuentra atrapada en una opresora atmósfera cargada de fuerzas que le impiden vivir de acuerdo a sus pensamientos y deseos. Los recuerdos de la infancia actúan como un permanente impulso que la incita a alejarse de todo aquello que pertenece a su vida anterior a la etapa universitaria. Las obligaciones y tareas de toda índole asociadas a su condición de rectora parecen un seguro refugio ante cualquier reminiscencia de un pasado complicado, pero en realidad resultan destructivas física y psicológicamente. Ni tan siquiera el amor ofrece a la protagonista la posibilidad de sentirse plenamente realizada.

La autora ofrece en la novela una inquietante visión sobre la realidad académica norteamericana. Meredith Rurth Neukirchen es la primera mujer que accede al rectorado de una universidad perteneciente a la Ivy League, el conjunto de las ocho universidades más influyentes y prestigiosas del país. Lo que podría suponer un considerable logro personal y profesional para quien creció en un entorno que brindaba escasas oportunidades de conseguir semejante éxito se torna pronto en una auténtica pesadilla. La protagonista no tarda en descubrir que no es más que una marioneta sometida a los intereses económicos y políticos que dirigen realmente la universidad. La imagen de la mujer de barro, moldeada siempre por manos ajenas, resurge con toda su fuerza desde la toma de posesión de su flamante cargo de rectora. La sólida formación filosófica de Neukirchen se revela insuficiente en el desempeño de un puesto que exige apartar su idealismo en virtud del buen rumbo de la universidad.

Mujer de barro ha sido catalogada como la novela más abiertamente política de la autora. Son muchas las referencias que aparecen a la intervención estadounidense en Irak en 2003, pues es ese precisamente el año en el que la protagonista obtiene el cargo de rectora. A pesar de su radical oposición al conflicto bélico, se ve obligada a mostrar en público una ecléctica posición sobre la política gubernamental. Además, ha de enfrentarse a la acerada división existente en el Consejo de Administración de la Universidad entre miembros progresistas y conservadores. En este punto, Oates resulta un tanto tópica en el planteamiento de las actitudes y posiciones conservadoras. Los personajes de ideología moderada son planos y prototípicos y constituyen los permanentes obstaculizadores de la gestión de la rectora Neukirchen.

Joyce Carol Oates es una de las más destacadas narradoras estadounidenses contemporáneas. Algunas de sus obras las ha firmado bajo los pseudónimos Rosamond Smith y Lauren Kelly. En sus novelas se ha acercado tanto a ambientes rurales o marginales como a entornos académicos e intelectuales. Mujer de barro destila un sutil feminismo, tema que interesa especialmente a la autora y que, en consecuencia, ha ocupado algunas de sus novelas. La protagonista presenta una compleja relación con los hombres: con su padre adoptivo, con su amante, con sus compañeros de trabajo en la universidad, e incluso con los alumnos.

El elemento onírico e irracional juega un destacado papel en Mujer de barro. En su declive, primero de tipo psicológico y después físico, e incluso moral, Neukirchen atraviesa varias fases de semiinconsciencia que revelan los miedos y traumas que no han dejado de acompañarla desde que su madre biológica la abandonara entre el barro, en la rivera del río Black Snake, casi cuarenta años atrás. La permanente sensación de desarraigo y soledad que embarga a la protagonista, recluida entre los muros de una impersonal e inhóspita casa rectoral, es uno de los motivos desencadenantes del desastroso rumbo que adquiere su existencia a partir de un determinado momento. ¿Dónde ir cuando las amenazas del día a día son tan poderosas que pueden llegar a acabar con la propia vida? Vencida física, mental y, probablemente, también en su carrera profesional, M. R. Neukirchen ha de volver a emerger del barro para asumir sus derrotas y construir una vida propia.

Por Lorena Valera Villalba
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.