Concebidas por la política como una metáfora de las consecuencias de desafiar el poder y por el arte como una temática que se prestaba a mejorar la técnica, la representación de las Furias en la Historia del Arte fue recurrente entre los siglos XVI y XVII con la agonía, el dolor y el castigo como nexo de unas obras fundamentalmente expresivas.
A partir de la última etapa del Renacimiento, ya en pleno Manierismo, los artistas comenzaron a prestar atención no tanto a la profundidad y el volumen sino a profundizar en la expresividad corporal. Así lo puso de manifiesto
Miguel Ángel en el Juicio Final de la Capilla Sixtina.
Prueba del legado de Miguel Ángel, cuya obra a su vez remite a la
escultura clásica, es la exposición que acoge el
Museo del Prado dedicada a las
Furias, seres mitológicos moradores del Hades greco-latino al que habían sido condenados por su desafío a los dioses.

Con
Tiziano y
Rubens como artistas destacados, y con Ticio, Tántalo, Sísifo e Ixión, como los sufridores seres mitológicos protagonistas de sus lienzos, la exposición plantea un recorrido que parte de un dibujo a lápiz negro de Miguel Ángel y que incluye una copia del
Laocoonte, escultura clásica fundamental en la Historia del Arte por su composición y su tratamiento del dolor, así como una referencia al
Torso de Belvedere, otra pieza clásica de referencia por su estudio anatómico.
Con esos referentes, los lienzos de grandes dimensiones de Tiziano, que formaron parte en origen de la
gran sala del palacio de Binche (cerca de Bruselas), dialogan con otros firmados por Gregorio Martínez, Rubens, Van Harlem, Zanchi, Luca Giordano o Salvator Rosa.
El pintor veneciano recibió de María de Hungría el encargo de pintar las cuatro representaciones de
Ticio,
Tántalo,
Sísifo e
Ixión para conmemorar la victoria en Mülhberg de su hermano Carlos V, pero también para transmitir a los súbditos las consecuencias de desafiar al poder a través del sufrimiento encarnado en las cuatro monumentales figuras mitológicas.
Así como los escultores dotaron de más
dramatismo a las figuras gracias al tratamiento de los materiales de forma tridimensional, las obras de Tiziano, Rubens o Ribera recurrieron a notas de color para lograr el mismo propósito. Así se percibe en el recurso de sus paletas al
rojo en la sangre de la herida que brota del costado del dolorido Ticio o de Prometeo, así como en paisajes en llamas o en el manto que porta sobre su cabeza el Sísifo de Zanchi.
Ese uso del rojo como
metáfora del dolor fue también utilizado por la iconografía religiosa para remitir a la Pasión de Cristo, de modo que no hay duda de que en estos lienzos, tanto Tiziano como Ribera, se sirvieron de él para conmover al espectador. Así se percibe no sólo por la torsión a la que han sido sometidos los cuerpos, sino también por los gestos de dolor de sus rostros.
Pero además de concebirse como vehículo político, la representación de las Furias fue motivo de interés para los artistas ya que lo concibieron como un tema en el que les era posible desafiar a la técnica al preguntarse cómo captar el movimiento de las figuras y, sobre todo, cómo lograr pintar asombrosos
escorzos, cuya dificultad era máxima.
Información sobre la exposición:Lugar: Museo del Prado.
Fechas: del 21 de enero al 4 de mayo.
Horario: de lunes a sábado de 10:00 a 20:00 horas / domingos y festivos de 10:00 a 19:00 horas.
Entrada: 14 euros.