Peña Nieto ¿fallida estrategia contra el narco?
jueves 30 de enero de 2014, 20:21h
El viernes 24 de enero de 2014 se anunció a hurtadillas que el otrora flamante asesor en seguridad nacional del presidente de México, el colombiano Óscar Naranjo –de muy controversial presencia y desempeño– se regresaba a su natal Colombia, llamado por el presidente Santos para incorporase ipso facto al equipo con el que busca la reelección. Se puso fin sin admitirlo, sin apenas rechistar, sin explicaciones del gobierno mexicano, a una fallida política de seguridad nacional que, afirman, diseñó el sudamericano, emprendida –si es que así puede decirse– por el gobierno de Enrique Peña Nieto, para enfrentar al narcotráfico, quedando en un absoluto fracaso que explica porqué tanto secretismo y discreción en la salida abrupta del peculiar asesor colombiano. El tropiezo de Peña Nieto es grave porque nos compromete a todos.
Deje usted que tenga tintes ilegales el nombramiento de 2012 efectuado por Peña Nieto para tan delicado tema. ¿Soltarle a un extranjero decisiones de seguridad nacional? ¿así sea como asesor? ¿qué país sensato lo permite? ¿qué político se la juega y no le pasa nada, cuando a todas luces fracasa en el intento al no verse resultados concretos? ¿qué facultades permiten designar a un extranjero para semejante tarea de crucial importancia y qué información comprometedora va en juego, quedando en manos de un extranjero? Solo en México….
La salida del general colombiano comunicada escuetamente –disfrazada de serena retirada, que no lo es– es vista como lo que considero que sí es: un fracaso de Peña Nieto. Y advierto: Naranjo, fichado por el equipo de Peña Nieto arguyendo su experiencia, llamándolo “el mejor policía del mundo”, habiendo sido el operador del controvertido Plan Colombia, no tenía ninguna necesidad de pasar por este trance, si Peña Nieto hubiera actuado prudentemente, cosa que no hizo al nombrarlo. ¿En qué cabeza cabe traerse a un asesor extranjero en materia de seguridad nacional, exhibiéndolo de manera abierta y notable? ¿los mexicanos no somos capaces de asumir tan relevante responsabilidad? Parece que Peña Nieto nos desestimó en nuestras capacidades. Qué lamentable, porque muchos mexicanos no lo desestimaron en sus capacidades y lo hicieron presidente de México. Y encima sin observar resultados que justificaran semejantes fichajes. Me refiero a ambos, a Peña y a Naranjo. Y lo que costaron. Naranjo entró por la puerta grande y salió sigiloso por la de atrás.
La salida de Naranjo, días después de que el ejército barriera a grupos de autodefensa, creados por pobladores para defender a sus comunidades del embate del narcotráfico –al que no es capaz de acabarlo y someterlo el Estado mexicano que preside Peña Nieto– contrasta con la idea socorrida y difundida en los corrillos y mentideros, de que fue Naranjo quien aconsejó impulsar a esos grupos ya existentes. Mas cobraron tal fuerza y eficacia poniendo en jaque al narcotráfico, que el Estado Mexicano ”descubrió” que les permitió crecer a grupos populares que retaban su autoridad y su facultad exclusiva para poner orden, superándolo en su eficiencia, orillándolo a barrerlos. Para más INRI, tres días después de la salida de Naranjo, el Estado mexicano anuncia que las autodefensas y su armas serán legalizadas, incorporándolas a las llamadas policías rurales.¿Usted comprende este baturrillo? Yo tampoco. Podría pensarse que los excesos de la represión a las autodefensas y los nulos resultados concretos, facilitaron la salida del relumbrante asesor, pues quedó la sensación de que las cosas ya estaban fuera de control.
En todo caso, la salida de Naranjo pone en aprietos a Peña Nieto, que se queda sin asesor. Lo coloca en aprietos porque Peña no ha podido explicarnos cómo atenderá el asunto del narcotráfico. Siempre le dice a todo aquel que quiera escucharlo que “trabaja en la estrategia que viene impulsando su gobierno” Una estrategia que va dando tumbos. Una que no ha detallado, es más, que Peña no nos ha dicho en palabras concretas. Quizás algún día la sabremos porque nos ha contado muchas veces que existe, pero jamás la ha mostrado al completo. Sigue hablando de la obtención de resultados que no tiene empacho en presumir en el Foro Económico Mundial de Davós, refiriéndolos en sus engolados discursos de vetusta retórica trasnochada, la típica aprendida en su partido, el PRI, pero sin más, sin nada concreto. Pareciera que el presidente mexicano es un vendehúmos y sus defensores –despistados nunca faltan– lo saben perfectamente bien, y a juzgar por los nulos resultados obtenidos.
Debo recordarle amigo lector que en Washington no les gusta lo que está pasando. Tienen muchos resquemores sobre Peña y su partido –ambos espiados desde allá– no obstante que el tema del narcotráfico en México es lacerante para una sociedad que ha padecido la producción, el tráfico y el consumo de drogas –que no terminarán mientras el mercado de Estados Unidos y sus autoridades corruptas lo solapan e impulsan con medidas permisivas–. No hay que darle tantas vueltas. Al narco Peña lo combate con discursos y propaganda difundiendo resultados de la lucha emprendida contra él, como una lucha efectuada… en las redes sociales, donde le va ganando, eso sí, porque lo que es en la calle, lo lleva cuasiperdido el asunto.
Así y en concreto pues, al no poder con la situación en Michoacán –donde se enfrentan grupos de autodefensa, el ejército y el narco– el gobierno Peña Nieto acaba de legitimar la actuación de los cuerpos de autodefensa, permitiéndolos reconociendo en los hechos que no puede con la situación. Son ilegales per sé porque no es potestad del ciudadano de a pie hacerse justicia por su propia mano y ahora deberán aguardar a ser admitidos si lo deciden los cabildos. Me suena a que acabaran en los corruptos cuerpos policiales. Y nombra a un comisionado especial con amplios poderes para combatir la violencia desatada por todo este enredo, cuya presencia anula en los hechos al gobernador constitucional. Son medidas tomadas sin ton ni son, al carecerse de una política clara.
En la campaña presidencial de 2012, el PRI prometió acabar con este flagelo y dijo saber cómo hacerlo porque tenía la respuesta. Se sospechó para mal que, incluso, negociaría con el narco. Sin conceder, a inicios de 2013 el ministro del interior Osorio Chong admitía que en realidad las cosas no estaban tan fáciles para exigirles resultados tan pronto. A fines de ese año, el procurador de justicia Murillo Karam afirmaba que el crimen era mayor que lo esperado, dificultando su solución. Apenas el lunes 27 de enero de 2014 el líder de los diputados priistas Gamboa Patrón declaró que todas estas medidas solo darían frutos en el siguiente gobierno, cancelando una solución aportada por el actual, que prometió darla. El PRI nos está quedando a deber soluciones, le restan 5 años de ejercicio y ahora como gobierno, este partido pretexta no saber cómo atender el asunto. Presumían que ellos sí sabían gobernar. Ya se ve que no. Y no podemos dejar de preguntarnos: ¿nuestra seguridad la hemos depositado en las manos correctas?