El riesgo de una larga crisis
viernes 31 de enero de 2014, 01:09h
El Fondo Monetario Internacional ha mejorado recientemente sus previsiones de crecimiento para España, correspondientes con el año que acaba de arrancar. Es cierto que la institución tiene una larga trayectoria de errores por lo que al acierto de la evolución de nuestra economía se refiere. También son ciertas dos consideraciones que debemos añadir de inmediato. La primera es que al menos tan importante como las previsiones es la tendencia de éstas a empeorar o mejorar. Últimamente se corrigen todas al alza, lo cual es mejor noticia que las mismas previsiones.
La segunda consideración es que la calidad de sus proyecciones sobre el futuro de los datos económicos cede ante la calidad de su análisis, reconocida generalmente. Y ahí es donde terminan las buenas noticias para la sociedad española y para el gobierno. Porque el FMI señala, en un penetrante análisis, que la economía española sigue necesitando un robusto crecimiento económico para crear empleo. La razón es que la reforma laboral abordada por el gobierno de Mariano Rajoy y que, como hemos señalado aquí, pecó como varias de las medidas adoptadas por el Gobierno, de falta de ambición y de quedarse a medias. Dentro de pocos días la norma cumplirá dos años desde su aprobación, y sus efectos, aunque discernibles y positivos, son magros. Por eso incide en que el Gobierno adopte medidas que, por lo demás, se le exige desde otros organismos, como eliminar la ultra actividad de los convenios, rebajar las indemnizaciones por despido o desvincular los salarios del IPC.
Las del mercado laboral son reformas necesarias, imprescindibles, en realidad, aunque no menos que las que este y otros gobiernos tienen que hacer en otros ámbitos de la economía. La principal razón, más allá de que siempre es positivo que el Estado frene en menor medida el desempeño económico, es que la economía europea, y la española en particular, corre un grave riesgo. Los altos niveles de endeudamiento podrían lastrar el crecimiento europeo durante varios años. Ello nos condenaría a una crisis muy prolongada, aunque ya no tan dura, con efectos sociales y políticos tan negativos como previsibles. Nos lo advierte el FMI, y de nuevo no está solo en ello. Una larga crisis es, ahora que hemos salido de la sima económica de estos años, el principal problema económico que debemos afrontar. Y ni este gobierno ni los que le sigan podrán esquivar esta realidad.