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RESEÑA

Javier Huerta Calvo y Fernando Doménech (eds.): La Barraca de García Lorca: entre el teatro y la utopía.

domingo 02 de febrero de 2014, 12:56h
Javier Huerta Calvo y Fernando Doménech Rico (eds.): La Barraca de García Lorca: entre el teatro y la utopía. Ediciones del Orto. Madrid, 2013. 209 páginas. 16 €
A finales de octubre de 1932 se puso en marcha en la Universidad Central de Madrid el Teatro Universitario La Barraca en el que desempeñó un papel esencial Federico García Lorca. Recordemos que el propósito de La Barraca, enmarcado en el proyecto de las Misiones Pedagógicas, era llevar por zonas rurales a lo largo y ancho de la geografía española un repertorio teatral de calidad, centrado en nuestro gran teatro clásico. Así, hasta su disolución al comienzo de la Guerra Civil, el grupo de La Barraca representó piezas como los Entremeses, de Cervantes, El burlador de Sevilla, de Tirso de Molina, El caballero de Olmedo, de Lope de Vega o el Retablillo de don Cristóbal, del propio García Lorca, entre otros títulos.

La Barraca fue, sin duda, una de las aventuras más fascinantes de nuestra historia cultural y su recuerdo permanece vivo. A esta empresa única y singular se dedicó en julio de 2011 un curso de verano de la Universidad Complutense en el Escorial bajo el título de La Barraca de García Lorca: ayer y hoy de una utopía teatral, encuadrado en las actividades que Acción Cultural Española (AC/E) llevó a cabo con el fin de conmemorar los ochenta años de la fundación de La Barraca. De esta actividad, por encargo de AC/E, se ocupó el Instituto de Teatro de Madrid (ITEM), de la Universidad Complutense, que dirige el catedrático de Literatura Española de dicha Universidad, Javier Huerta Calvo. Así, se desarrollaron dos iniciativas: una Exposición itinerante que recorrió numerosas ciudades españolas, y de la cual ha quedado el testimonio de un cuidado catálogo, y el citado curso de verano, que rompió estereotipos sobre la creación y desarrollo de La Barraca. Ambas propuestas obtuvieron una inmejorable respuesta, que puso de manifiesto el interés por aquel meritorio proyecto.

Ahora se ha tenido el acierto de publicar las ponencias que se presentaron en el curso, poniéndolas al alcance de un mayor número de público, en un volumen editado por Javier Huerta Calvo, director del curso, y Fernando Doménech Rico, secretario del mismo. El libro se abre con un trabajo del propio Huerta Calvo, que centra el asunto y proporciona una muy útil bibliografía crítica, y continúa con otro de Doménech, quien realiza un completo repaso por el repertorio de La Barraca, para dar paso al acercamiento de Juan Antonio Ríos a Eduardo Ugarte, discreto pero eficaz segundo director de la compañía, al recorrido de Juan Manuel Bonet por la nómina de destacados pintores que colaboraron con la compañía en el diseño de figurines y decorados -Benjamín Palencia, José Caballero y Alberto Sánchez, entre otros-, y al análisis de las escenografías, a cargo de Javier Navarro de Zuvillaga y Ángel Martínez Roger.

Por otro lado, Juan Aguilera Sastre inserta La Barraca en la puesta en marcha de los teatros nacionales, y Antonio López Fonseca explora la relación entre Universidad y teatro. Asimismo, el volumen ofrece los testimonios de relevantes figuras de la escena española de hoy como los dramaturgos Ignacio Amestoy, Jerónimo López Mozo y Guillermo Heras y la actriz Alicia Hermida, que aboga por el componente educador del teatro, reviviendo su experiencia en la década de los ochenta como responsable de La Barraca. Teatro Popular. Por su parte, César Oliva relata la crónica de Las Huellas de la Barraca, que se ha desplegado a los dos lados del Atlántico, como nos cuentan el colombiano Alejandro González Puche, director de escena y profesor de la caleña Universidad del Valle y el cubano Abel González Melo. Sin duda, esta obra, que incluye material gráfico, resulta una excelente oportunidad para evocar todo lo que supuso La Barraca. Aunque su estela no se ha desvanecido, nunca está de más recordar un proyecto de esas características.

Por Carmen R. Santos
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