¿Qué dirán Rajoy y Rubalcaba en el debate sobre el Estado de la Nación?
sábado 08 de febrero de 2014, 11:47h
No hay que ser ningún genio para imaginar los discursos que Rajoy y Rubalcaba pronunciarán en un par de semanas en el Congreso de los Diputados, en el cacareado Debate sobre el Estado de la Nación.
Rajoy, con razón, presumirá de los éxitos del Gobierno para superar la crisis económica de España, gracias a las medidas tomadas por el Ejecutivo. Prometerá que el paro se va a ir diluyendo poco a poco y que la imagen de nuestra nación en Europa y en todo el mundo ha dado un giro espectacular. De las patochadas personales y políticas de Zapatero, hemos pasado a tener un Gobierno que se toma las cosas en serio. Y para serios, Rajoy.
También asegurará que no va a consentir que se celebre la consulta secesionista catalana y que no variará ni un ápice la política penitenciaria con los etarras. Eso sí, aburrirá a las ovejas del Congreso. Pues resulta difícil que se salga del guión que ya hemos escuchado cientos de veces.
Pero el que, de verdad, se repetirá hasta la saciedad será Rubalcaba. Atacará al Gobierno con la reforma laboral, con la nueva ley del aborto, con Bárcenas y compañía, con el amago de la privatización de la sanidad, con la Ley de Educación…. Y, eso sí, proclamará que en cuanto llegue al poder, derogará todas las medidas de este Gobierno. El problema para él es que lo tiene crudo. Porque él no podrá derogar ni las normas de su comunidad de vecinos. Y no va a pisar la moqueta de La Moncloa ni para los cócteles.
Tampoco los extremistas de IU, ERC y demás depararán ninguna sorpresa. Su ideario, como se sabe, consiste en dinamitar España por los cuatro costados. Unos con la independencia y, otros, con manifestaciones y hasta barricadas. Que para eso están los trincones de los sindicatos.
Y los nacionalistas a los suyo: a pedir y a amenazar. A insultar y a provocar. Tampoco nos sorprenderán. Es probable que lo mejor para ese par de días consista en pasear por El Retiro y caminar por las calles y los campos de España. Sin radios, ni teléfonos y alejados de la televisión. Porque ya lo sabemos todo. Sería una sorpresa que alguien dijera algo nuevo y original. Nos lo podemos ahorrar. Porque, además, nada cambiará. Ni Rajoy, ni Rubalcaba, ni el resto. Cada cual con su papelito sobre el atril para platicar con sus cansinas y repetidas ideas. ¿Ideas? ¡Ojalá!