expuesta en el museo del prado hasta el 25 de mayo
[i]La Virgen con el Niño y ángeles[/i], de Fouquet, por primera vez en España
miércoles 12 de febrero de 2014, 16:48h
El Museo del Prado exhibe por primera vez en España La Virgen con el Niño y ángeles, de Jean Fouquet, que podrá contemplarse en la sala 57A hasta el 25 de mayo.
Hasta el 25 de mayo, el Museo del Prado expone por primera vez en España La Virgen con el Niño y ángeles, de Jean Fouquet, artista francés del primer Renacimiento.
Según explica el Prado en un comunicado, "se trata del panel derecho del conocido como díptico de Melun, uno de los escasos ejemplos de pintura francesa del siglo XV en el mundo y que llega al Museo del Prado para unirse temporalmente a la recién adquirida Oración en el huerto con el donante Luis I de Orleans (1405-1408)".
El préstamo de esta obra, procedente del Real Museo de Bellas Artes de Amberes, se inscribe en el programa La obra invitada. Se trata de una pieza "con un carácter singular que se debe no solo a su autoría -Jean Fouquet, es el pintor y miniaturista más destacado del siglo XV en Francia- sino a ser única en el conjunto de su producción, gracias al efecto irreal que consigue con el manejo del color y el tratamiento de los volúmenes".
"Etienne Chevalier, tesorero de los reyes de Francia Carlos VII y Luis XI, encargó a Jean Fouquet un díptico que permaneció en la iglesia colegial de Nôtre Dame de Melun hasta que a finales del siglo XVIII fue dividido", explica el museo, que añade que "el panel izquierdo, perteneciente a la Gemäldegalerie de Berlín, muestra a Etienne Chevalier arrodillado, acompañado por su santo patrón san Esteban, mientras que el panel derecho, propiedad del Real Museo de Bellas Artes de Amberes, representa a la Virgen de una manera sorprendentemente original en el contexto de la pintura francesa de la época.
En esta tabla, obra maestra del siglo XV, Jean Fouquet evidencia la forma singular con que tradujo en imágenes las distintas influencias que contribuyeron a la gestación de su arte: "Si la iconografía y, en particular, los ángeles monocromos rojos y azules están en deuda con la tradición nórdica, el modo en que resuelve la composición y la materializa evidencian su conocimiento del arte flamenco y del Quattrocento italiano. La forma de traducir las diferentes materias y los efectos de luz como el reflejo de la ventana sobre la superficie pulida de las dos bolas del trono remiten a Jan van Eyck. La construcción geométrica del espacio y su gusto por las formas puras, como la cabeza oval de la Virgen o sus senos trazados como con compás, evocan las obras de Paolo Ucello y de Piero della Francesca".
Fouquet representa aquí a María como Madonna de la leche, en posición frontal, ante un rico trono: "La corona de ricas perlas y piedras preciosas, que descansa sobre su cabeza sujetando un velo transparente, la identifica como reina de los cielos. Lleva una capa de armiño y un traje de seda gris, que destaca su cintura estrechísima, mientras que el corpiño abierto deja ver uno de sus senos redondos. La Virgen sostiene a su Hijo desnudo sobre su rodilla izquierda. La posición escorzada del Niño hacia el lado izquierdo de la tabla -hacia donde dirige su rostro y su dedo índice-, conecta esta tabla con la de la izquierda del díptico en la que aparece el donante arrodillado con el rostro dirigido hacia la derecha, donde se encuentra Jesús".
María, con su piel blanca como el marfil, "encarna el ideal de belleza de la época, casi sin cejas, con el nacimiento del cabello muy hacia atrás y unos rasgos, que según la tradición, serían los de Agnes Sorel, la amante del rey Carlos VII -la primera amante real reconocida de forma oficial, poseedora de una gran belleza-, y de la que Etienne Chevalier fue testamentario".