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investigación con participación del CRESIB de Barcelona

Descubierta una proteína que interrumpe la transmisión de la malaria

lunes 24 de febrero de 2014, 17:47h
Investigadores del Centro de Investigación en Salud Internacional de Barcelona (CRESIB), dirigido por Pedro L. Alonso, han descubierto una proteína, la AP2-G, que interrumpe la transmisión de la malaria.
Un estudio publicado en Nature informa de que la proteína AP2-G actúa como un interruptor del desarrollo del parásito de la malaria al activar la transcripción de los genes tempranos de gametocitos, formas sexuales del parásito, esenciales para la transmisión del humano al mosquito. Esta investigación, del Centro de Investigación en Salud Internacional de Barcelona (CRESIB), dirigido por Pedro L. Alonso, "revela nuevas vías para interrumpir la transmisión de la malaria mediante la prevención de la formación y maduración de las etapas sexuales del parásito", según informa en un comunicado.

En la sangre, el parásito de la malaria se encuentra en el estadio asexual. Según Alfred Cortés, miembro del CRESIB, "la diferenciación sexual, que se activa en algunos de los parásitos, es básica para transmitir la enfermedad de un humano al mosquito e iniciar nuevas infecciones en otros humanos", a lo que añade que "no solo es necesario y básico curar a los pacientes afectados por malaria, sino también impedir la transmisión".

Los ciclos de vida de muchos parásitos implican transiciones entre especies hospedadoras dispares. Por ello, explica el CRESIB, "los parásitos han de pasar por varias etapas de desarrollo para adaptarse a cada uno de estos nichos". Para la transmisión de parásitos de la malaria (Plasmodium falciparum) de las personas al mosquito vector "es necesario que se produzca una diferenciación de las etapas asexuales de replicación en los glóbulos rojos a etapas sexuales (gametocitos masculinos y femeninos)".

Cortés detalla en qué ha consistido la investigación: "Hemos descubierto que la proteína AP2-G juega un papel clave en el control de la diferenciación sexual. En la fase asexual de los parásitos en sangre, el gen que codifica la proteína AP2-G está 'apagado‘ (silenciado) en la mayoría de los parásitos pero es propenso a la activación espontánea. Los parásitos en que se ‘enciende‘ (activa) la expresión de este gen se desarrollarán como gametocitos sexuales, que son los únicos que pueden sobrevivir en el mosquito y transmitir la enfermedad a otra persona. Por lo tanto, la proteína AP2-G actúa como un interruptor molecular del desarrollo sexual, que es una etapa básica para la transmisión de la malaria. Durante cada ciclo de 48 horas tras una nueva invasión de glóbulos rojos, cada parásito de malaria toma la decisión de seguir desarrollándose asexualmente y mantener la infección en la persona actual o activar la expresión de AP2-G para diferenciarse sexualmente como gametocito masculino o femenino".

Los investigadores demuestran que la función de la proteína AP2-G es "esencial" para la diferenciación sexual del parásito de la malaria, " ya que la expresión de esta proteína de unión al ADN se correlaciona fuertemente con los niveles de formación de gametocitos". También lo han demostrado mediante la manipulación genética del parásito.

La proteína AP2-G es una nueva y potente herramienta para futuros estudios de desarrollo sexual en parásitos de la malaria y, además, su estudio es importante para entender mejor la regulación de la expresión génica en general en estos parásitos, concluye la nota del CRESIB.

Se trata de un trabajo desarrollado por investigadores de CRESIB, centro de investigación de ISGlobal, y de la Universidad de Princeton, con la contribución de la LSTMH (Londres).
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