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Llamemos a las cosas por su nombre

Javier Santiago Vélez
lunes 24 de febrero de 2014, 20:22h
La gestión de la crisis por Rajoy ha recibido muchas críticas. Muchos critican los métodos llevados a cabo, pero lo que sí que es verdad es que la situación ha cambiado.

Hace dos años, sobrevolaba de manera continuada el rescate de España. Pocos eran optimistas, y daban por sentado que tarde o temprano, ese rescate se iba a llevar a cabo.

Ese rescate hubiera sido un varapalo mortal para la situación económica, política y social de nuestro país. España hubiera dejado de ser autónoma en la toma de decisiones vitales en materia económica (recortes en servicios públicos, reforma pensiones, subida impuestos acusada…etc.)

Todo lo anterior hubiera provocado revueltas y manifestaciones, inestabilidad política y muy probablemente, unas nuevas elecciones generales de forma inmediata (ningún partido obtendría mayoría absoluta, provocando una situación de difícil gobernabilidad).

Hablo en pasado, porque a día de hoy, nadie habla de rescate. La UE ha dejado de entrometerse de forma abusiva en nuestros temas domésticos (sólo le hace de forma esporádica).

El gobierno de Rajoy ha sabido suavizar las presiones europeas, cambiar la imagen de España en el exterior y estabilizar la economía nacional.
La oposición dice que ha sido mucho peor “el remedio que la enfermedad”, y la verdad es que no podían estar más equivocados.
Las medidas tomadas por Rajoy, han sido duras y dolorosas, pero mucho peores hubieran sido si nos hubieran rescatado. No somos conscientes de ello. El populismo de la izquierda se mueve como “pez en el agua” en estos escenarios, vendiendo una solución para la crisis, idílica, utópica y sobre todo, irrealizable.

España ha frenado su caída del PIB, ha mejora su saldo de la balanza comercial y sobre todo ha parado la sangría de paro de los últimos años.
En el año 2013, los datos dicen que por primera vez desde antes de la crisis, España no ha destruido empleo, creando casi 70.000 empleos.
Estos datos facilitados por el INE no son reales tampoco. Se ha estabilizado el aumento del paro, sí, pero no se ha creado empleo neto.
La explicación no es otra que la de las 267.000 personas que ha bajado la población activa española.

Esa bajada en la población activa viene motivada por la emigración de españoles y por el regreso de muchos inmigrantes a sus países de origen.
Teniendo en cuenta este dato, vemos como en sí, el paro ha crecido casi en 200.000 personas en el año 2013 (en 2012 tasa paro 26,02% y en 2013, 26,03%).

Esos 200.000 nuevos parados en 2013, no tienen nada que ver con los 3 millones de parados nuevos entre 2009-2012.
En ello nos basamos, para decir que la tasa de desempleo se ha estabilizado, y que pronto veremos la creación neta anual de empleo (signo clave de la recuperación española).

Por todo ello, España si que ve por fin el final del túnel, y quizás sea ya este 2014, el ansiado año de la recuperación definitiva de la economía española.
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