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Crítica de arte

[i]Giuseppe Arcimboldo. Dos pinturas de Flora[/i]

miércoles 26 de febrero de 2014, 16:52h
Dos de las características “cabezas compuestas” de Giusuppe Arcimboldo (1526-1593) pueden contemplarse en una intimista exposición en la Fundación Juan March, que aúna pintura, música y poesía en un montaje muy cuidado dedicado a un artista que no gozó de reconocimiento hasta el siglo XX.
Descrito por Miguel Foromir, del Museo del Prado, como “uno de los pocos artistas plásticos anteriores al impresionismo capaces de conectar con la sensibilidad contemporánea”, Giuseppe Arcimboldo (1526-1593) fue redescubierto en el siglo XX y valorado por su percepción científica de la pintura e, incluso, recuerda Foromir, “como precursor de un género: el bodegón o naturaleza muerta”.

Según el jefe del departamento de Pintura Italiana y Francesa hasta 1700 del Prado, Arcimboldo “ha pasado a la historia por unas creaciones específicas tan singulares como indisociables de su nombre: las llamadas teste composte (cabezas compuestas) resultantes de la asociación de elementos dispares, pero claramente identificables, que se combinan para formar la cabeza y la parte superior de un busto”.

Esos elementos a los que hace mención Foromir forman parte de la fauna y la flora, es decir flores, hojas y animales como insectos o mamíferos. El virtuosismo de Arcimboldo reside, pues, en su capacidad compositiva logrando crear pinturas concebidas como trampantojos.

Dos de sus obras han sido reunidas por primera vez en la Fundación Juan March en una exposición intimista de cuidado montaje en el que sus responsables han aunado con mucho gusto música, pintura y poesía, sin obviar las posibilidades de la fotografía de alta resolución, que permite ofrecer detalles de las obras en una pantalla de gran formato.



Así, los dos óleos sobre tabla expuestos, en los que el artista retrata la transformación de Cloris en la ninfa Flora -diosa que preside la floración y la primavera-, comparten un reducido espacio con un madrigal de Giovanni Comanini, también del siglo XVI, con una descripción de las obras por parte de Gian Paolo Lomazzo, y con composiciones en audio de Alessandro Striggio, Adriano Banchieri y Mateo Flecha el Viejo.

Creadas en 1589 y 1590, de la observación de las cabezas compuestas de Arcimboldo, tituladas Flora y Flora meretrix, se deduce que el artista debió ser un gran entendido de la naturaleza, tarea que abordó desde un punto de vista científico, como demuestra la variada flora representada, que da cuenta de su conocimiento sobre las especies y que le sirve para ahondar en la variedad cromática de su paleta. Rojos, amarillos, verdes y azules se disputan la atención del espectador.



En el catálogo de la exposición, Foromir explica que el pintor “distribuyó las flores adecuándolas a los tonos de la piel, el cabello y la indumentaria de la diosa”. Abundan, por tanto, los detalles. Cabe citar el trigo dispuesto a modo de cejas, pétalos de rosa, a modo de labios, o una flor, a modo de oreja. Es tal el detallismo alcanzado por el artista que la contemplación de sus teste composte se convierte en un reto para la vista, interesada por averiguar de qué elementos de la naturaleza se ha servido para representar qué y cómo los ha combinado para lograr tal efecto.

Pese a la aparente semejanza que se aprecia entre ambas Floras, Foromir cita Flora meretrix como la que alberga más diferencias por dos cuestiones: “La más obvia es que la figura femenina muestra un seno [lo que remite al concepto de sensualidad] y la segunda tiene que ver con la presencia en ella de pequeños animales, hasta quince, camuflados entre el follaje –una mariquita, un gusano, saltamontes o mariposas, así como un caracol y una lagartija-. Además, las trenzas del cabello que caen sobre los hombros de la figura son apéndices de un pulpo”.

Conviene recordar al visitante que los marcos de mármol de las dos Floras fueron diseñados con posterioridad, concretamente por Federico Zeri en 1970.

Información sobre la exposición:

Lugar: Fundación Juan March.

Fechas: del 31 de enero al 2 de marzo.

Horario: de lunes a sábado de 11:00 a 20:00 horas / domingos y festivos de 10:00 a 14:00 horas.

Entrada: gratuita.



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