Putin, el gran peligro, el heredero de Stalin
martes 04 de marzo de 2014, 11:34h
Putin es un sátrapa, un dictador, un iluminado con ansias de expandir el imperio ruso y volver a convertir a su país en la URSS, lo que equivaldría al resurgimiento de la guerra fría.
Los ucranianos están divididos. Una parte de ellos, los manifestantes, son partidarios de integrarse en Europa. Pero muchos otros prefieren seguir bajo el paraguas de Rusia. Creen que así les irá mejor.
Pero la actitud de Putin se parece, y cada vez más, a la de Stalin. Conquistar territorios, crear la nueva URSS que plante cara a Estados Unidos y a Occidente. Y si es preciso apuntar con sus misiles nucleares al resto del mundo. Es un loco, un Hitler, un Stalin, un Napoleón. Quiere dominar el mundo.
El pobre Obama no sabe ya qué hacer. Amenaza con romper las relaciones comerciales y militares con Rusia, aislar al país. Pero mientras el presidente americano se lo piensa, Putin ya ha desplegado a sus buques militares, a sus tropas y al potente Ejército con el que podría invadir Ucrania sin despeinarse.
Ya no se trata de una cuestión ideológica ni logística. Sólo importa el poder de Rusia. Que el país que dirige con mano de hierro vuelva a ser una potencia. Ya ha intervenido en Oriente Medio, está aliado con China, con Corea del Norte y con los países en los que la dictadura comunista impone su terror.
Mientras, Europa dice que eso no está bien, que deben de llegar a un acuerdo. El Parlamento europeo es melifluo y cobarde. Y no quiere darse cuenta de que Rusia va a por todas. Incluso a por Obama y el imperio americano y, naturalmente, a por Europa. Stalin ya lo hizo. Y Putin tiene un buen maestro.