Solidaridad, también en Cataluña
viernes 07 de marzo de 2014, 00:23h
El debate político tiene en muchas ocasiones argumentos económicos. Uno de los debates más insistentes en España es el que suscitan las llamadas balanzas fiscales. Son las diferencias de transferencia de ingresos y gastos fiscales entre regiones. En manos de los nacionalistas, estas diferencias son la expresión de un agravio, cuando no de un robo. Ese es el sentido del Espanya ens roba del que algunos han hecho una bandera. La base real de este argumento es que Cataluña aporta al resto de España más de lo que recibe de ella.
Desde el gobierno se señala, con razón, que no son los territorios quienes pagan impuestos y reciben transferencias. En realidad son los ciudadanos quienes pagan, y las administraciones regionales, como la Generalitat, las que reciben esas transferencias. Además, el sistema fiscal español, como todos los de los países desarrollados, está concebido con un corte progresivo. Eso quiere decir que los ciudadanos que tienen una mayor renta aportan más al fisco. Ocurre lo mismo con las regiones que tienen un mayor número de empresas. Por ambos motivos, Cataluña no podía dejar de aportar más al Tesoro español más que otras regiones de España. La prueba es que otras regiones también ricas están en la misma situación. La primera de ellas, y con una diferencia entre lo que aporta y lo que recibe sin parangón con ninguna otra, Madrid.
Además, siempre que se haga cualquier corte geográfico, nos encontraremos con la misma situación. Convivencia Cívica de Cataluña ha elaborado un informe que aplica el mismo criterio sólo dentro de Cataluña. Y el resultado es exactamente el que se produce para el conjunto de España, y del que los nacionalistas se quejan incansablemente, pero ahora dentro de aquélla comunidad autónoma. El principal resultado es que Gerona, Tarragona y Lérida recibe más dinero del que contribuyen con sus impuestos, mientras que Barcelona es “explotada”, según los mismos términos del nacionalismo catalán.
En definitiva, se produce una solidaridad entre las regiones de Cataluña que es normal, incluso exigible. Que es la misma solidaridad fiscal (con todos los peros que se le puedan poner a esta expresión) que se produce en el conjunto de España. Las balanzas fiscales no demuestran que haya un expolio, sino que hay transferencias de las regiones más ricas a las más pobres.